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2011/10/31

La crisis que dividió Europa

Según emergió el nuevo paquete de rescate de la cumbre de Bruselas, surgió a la vez una nueva gran cuestión política: ¿la crisis ha dividido Europa en dos bloques, los que están dentro y fuera de la eurozona?
Eso pareció al comprobarse cómo el Reino Unido, Suecia, Polonia y los otros siete miembros de la Unión Europea que no comparten la moneda única estaban invitados al aperitivo pero no a la cena: no estuvieron en las largas negociaciones que se extendieron hasta la madrugada.

Y en eso coinciden numerosos analistas consultados por la BBC.
Charles Grant, director del Centro para la Reforma Europea, habla de un cambio fundamental: "En adelante, habrá dos clubes, el del conjunto del bloque y el nuevo club del euro con sus propias reglas e instituciones".
Para Josef Janning, del Centro de Política Europea, de Bruselas, el proceso de integración se va a concentrar en los 17 que tienen el euro. "Veo una distancia cada vez mayor entre los del euro y el resto".
Hasta la crisis, la UE era dirigida por los líderes de los 27 miembros en el Consejo Europeo, incluso pese a que algunos países tuvieran sus particularidades, como los que no tienen la divisa del bloque o los que están fuera del Tratado de Schengen, que establece un área libre de controles fronterizos.
Pero la crisis ha hecho emerger nuevas estructuras. El miércoles, la reunión acordó dar diez pasos para formalizar un cuerpo de gobernanza para la eurozona.
Las cumbres de la eurozona tendrán lugar dos veces al año, no necesariamente en coincidencia con la del bloque al completo, y serán preparadas por los ministros de Finanzas de la región.
Pero hay más. Hasta ahora, el presidente del Eurogrupo -las reuniones de los miembros del euro- y de las cumbres de jefes de estado y de gobierno de la UE. Pero ahora el núcleo central del bloque podría tener un presidente permanente diferente.

Una sombra

Este núcleo europeo es una sombra de las visionarias peticiones de los federalistas europeos en los años 90.
Dada la profundidad de la crisis, pocos de los diez países que permanecen fuera se plantearán unirse a la moneda única en breve. Pero eso no implica que no estén preocupados.

Richard Corbett, asesor del presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, dice que la mayoría de la política "permanecerá para los 27: el mercado único, las normas de protección de los consumidores y la competencia, y otras áreas como justicia y seguridad".
Pero Fredrik Langdal, del Instituto Sueco de Estudios de Políticas Europeas opina que "el gobierno Sueco está claramente muy preocupado por la perspectiva de una Europa de dos velocidades".
"Temen que los 17 del euro decidan asuntos que afecten a los 27, como respecto a la banca, la asignación de recursos o el presupuesto europeo".
El primer ministro británico, David Cameron, ha expresado preocupaciones similares.
Según un alto funcionario europeo, Cameron buscó una cláusula de salvaguarda en la cumbre pero "no la consiguió porque primero, hubiera acelerado la división, y segundo, eventualmente son sólo dos países los que nunca entrarán en el euro (Reino Unido y Dinamarca)".
Tampoco es que los que están fuera sean un grupo cohesionado, dice Langdal: "Suecia no querrá alianzas con los euroescépticos británicos".

¿Regreso al futuro?

Lo cierto es que hay una cierta sensación de deja vu en el ambiente.
Cuando los seis miembros originales fundaron lo que llamaron Comunidad Económica Europea en 1958, en cambio el Reino Unido apostó por el Área de Libre Comercio Europea (EFTA, en inglés).

Pero el EFTA tenía menos potencial, así que los británicos se sumaron a la CEE en 1973, movimiento que fue seguido por otros miembros del EFTA como Suecia en 1994. Ahora una Europa de dos niveles está de vuelta.
Y hay poca paciencia en Bruselas con los deseos británicos de preservar su influencia en los dos niveles y recuperar diversas competencias políticas.
A decir de un alto funcionario comunitario: "El humor en Bruselas es 'vaya y haga su referéndum y arréglese si quiere ser como Suiza, y sólo adoptar todas las normativas europeas y aportar recursos al presupuesto sin tener voz, adelante'".

El núcleo alemán

La canciller alemana, Angela Merkel, dominó los resultados de la cumbre de emergencia de la eurozona. ¿Significa eso que el bando de los del euro será inevitablemente liderado por Berlín?
Para Fredrik Langdal "el núcleo interno será más bien Merkel, lo que pueda hacer y decidir; Francia no es tan fuerte, Alemania es el único jugador potente".

Un alto diplomático de un pequeño estado miembro tiene sentimientos encontrados. "No nos sentimos my cómodos con la directoría franco-alemana de facto, pero gracias a Dios que al menos tenemos eso, con el presidente Nicolás Sarkozy y la canciller Angela Merkel tratando de salvar el euro".
Y la Comisión Europea todavía tendrá un importante papel que jugar.
Jannig argumenta que la dinámica política de los 17 es altamente inpredecible. "Las líneas divisorias están dentro de los 17, no fuera. Será algo más ad hoc, marcado por la falta de los lazos de estabilidad del pasado".
Si la población de la eurozona apoyará un núcleo interno más integrado más intrusivo en las políticas nacionales es, en el mejor de los casos, una pregunta que parece que nadie ha hecho.
Pero si se llegara a intentar un cambio en los tratados, la ratificación en los diferentes países será algo más que complicado.
Una Europa de dos velocidades está de vuelta pero con el euro como esencia, no el mercado único ni la política medioambiental o exterior. Y si el crecimiento económico no regresa y la crisis acaba por provocar la derribar del euro, habrá poco sobre lo que caer.
Una Europa de dos velocidades podría ser una forma muy frágil de construirla.

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