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2011/10/31

Internet y el cine, un idilio con demasiados amantes

Desde que Internet es Internet, los distribuidores 'analógicos' lo han ninguneado. Si no lo miras, no existe. Pero para muchos, el único futuro viable del cine está en la Red, aunque los diferentes puntos de vista sobre cuál debe ser la fórmula y, en consecuencia, el reparto del pastel en el nuevo modelo, lleva años enquistando el debate en España. Y frenando el cambio.
El Free Culture Forum, que vuelve a Barcelona un año más para debatir sobre la cultura libre en la Red, ha dedicado una de sus sesiones de este viernes a escudriñar en el idilio entre el cine y la Red. "Ni los internautas son malísimos ni los creadores unos gorrones. Es como si alguien quisiera separar a dos personas que se quieren", ha apuntado Álex de la Iglesia, para preguntarse: "¿Quién saca beneficios de este distanciamiento?". Para el público que ha abarrotado la sala del Arts Santa Mònica, los culpables tienen nombres y apellidos y están en la SGAE, las 'majors'... Pero el cineasta ha preferido tirar de temple y afirmar que no es hora de acusar, sino de buscar soluciones. Eso sí, ha apuntado que "la verdadera revolución de Internet es que ya no hacen falta intermediarios".
La mesa de debate ha acogido a personalidades tan variadas como las vías de solución de este idilio con problemas de convivencia forzosos. Amparo Peiró lo tiene claro: "Si alguien ofreciera estrenos con buena calidad a un precio coherente se acabaría el problema". Su opinión pesa, sobre todo cuando ella ha trabajado durante años para ofrecer los estrenos de cine en Internet de forma gratuita. Minidisc en mano, se colaba en las salas de cine para obtener el audio en castellano de las películas que ya rulaban por la Red en otras lenguas. "Los que lo hacíamos jamás pirateábamos cine español", ha espetado con mucho humor a Álex de la Iglesia.
Juan Carlos Tous, director general de la web de descargas de pago Filmin, ha aportado la experiencia comercial. La plataforma vende -con precios de 1,95 o 2,95 euros- películas del off-Hollywood, que no suelen estar en videoclubs o en las salas de cine de pequeñas ciudades. ¿Funciona? "Seguimos perdiendo dinero mes a mes, pero cada vez menos", responde. Tous ha querido romper una lanza a favor de los productores independientes, mucho menos reacios a utilizar la Red como una plataforma de distribución más de sus cintas: "Van a un ritmo que no van las grandes 'major's". Además, ha criticado que cada sector de distribución -salas, DVD, televisiones- se "atrinchere" en su rincón cuando cada año todos pierden espectadores. Y es rotundo: "¿Cómo podemos sobrevivir? La respuesta es Internet".

El problema de las exclusivas de explotación

La convivencia de la explotación en Internet con las salas, televisiones y el mercado del DVD, amantes celosos del estreno, no es fácil. Los cines quieren que durante un tiempo la película sólo se pueda ver en sus salas, luego son los distribuidores de DVD que ponen margen a la exhibición en otros medios, entonces llegan las televiones de pago y, luego, las cadenas en abierto. Esta concatenación de derechos deja al mercado en la Red descolocado, como ha explicado Tous: "¿Dónde me pongo?" "¿Cuándo se puede distribuir en Internet?".
Para Álex de la Iglesia, el objetivo es que un espectador pueda ir al cine a ver una película mientras otro la disfrute desde el salón de su casa. "Hay sectores que exigen exclusividad y eso nos come la inmediatez", un terreno en el que las descargas 'piratas' en la Red son profesionales, como ha argumentado Amparo Peiró.
Abierto el debate, las críticas y oposiciones a las propuestas surgidas de la mesa han sido muchas y muy elaboradas. Juan Franco, de la plataforma contra la ley Hadopi -la Ley Sinde francesa- ha afeado a los asistentes que el debate se centrara en plataformas comerciales porque, alega, desaparecerá la oferta de diversidad cultural, "serán meros 'blockbusters'". Ante las críticas sobre la duración de los derechos de autor, Álex de la Iglesia a intentado defender el valor de las creaciones intangibles al compararlo con, por ejemplo, el de la casa de la Duquesa de Alba, una analogía que ha recibido críticas desde dentro de la sala así como desde quienes seguían el debate a través de Twitter.
Los debates continúan hasta el domingo, con la participación de expertos como Richard Stallman, fundador del movimiento por el software libre; y John Perry Barllow, creador de la declaración universal de la independencia del ciberespacio.

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