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2009/11/02

Los pediatras consideran perjudicial usar jabón más de dos veces por semana

Fuente: El Periodico.

Marta López confiesa que cuando era pequeña se bañaba cada dos o tres días. A los 36 años se ducha hasta cuatro veces diarias en verano y el resto del año, por la mañana y por la noche. Por supuesto, con aromático jabón. “Mi marido dice que soy una maniática de la higiene y la verdad es que esa manía también alcanza a los niños”, dice dejando escapar la risa. Marta explica que ni Aitor, de 3 años, ni mucho menos Ainara, de 9 meses, se ensucian demasiado, pero el ritual del baño a las siete y media de la tarde es sagrado. “Me da la sensación de que cuando los baño descansan más. También puede ser que sea yo la que más se relaja”, reflexiona.

El doctor Santiago García-Tornel, jefe clínico de Pediatría del Hospital de Sant Joan de Déu (Esplugues) opina que un baño diario con agua sola es divertido y relajante. Lo que es absolutamente contraproducente, insiste, es someter la frágil piel de un bebé al jabón más de dos o tres veces por semana: “El baño diario se hace porque resulta agradable y porque hay una presión de la industria sobre las familias que les hace pensar que el niño necesita todo tipo de jabones y cremas con muñequitos dibujados”.

Un filón para la perfumería

La empresa TNS Sofres es la única que hace un seguimiento de las compras de productos para niños con cuestionarios a familias con bebés de 0 a 36 meses. Según su último informe, los hogares se gastan una media de 102 euros anuales en aceites, leches corporales, cremas, colonias y toallitas, el artículo estrella, ya que entra en el 94 % de los hogares y supone casi la mitad del gasto en perfumería. El champú se lleva el 5%, mientras que el gel, la espuma de baño y el jabón, el 10%. TNS Sofres asegura que asistimos a un nuevo baby boom en España y, en tiempos de crisis, to eso convierte este mercado en un goloso filón.
García-Tornel opina que el promotor del baño diario de los bebés no era médico sino publicista. “Todo empezó cuando los niños comenzaron a protagonizar anuncios a todo color de pañales y jabones”, dice.

El pediatra alerta sobre el exceso de usar demasiados productos químicos en el baño, que además de penetrar en la piel (la de los niños es cinco veces más fina que la de un adulto) son inhalados durante un buen rato, y a veces tragados. El doctor asegura que en los últimos años han aumentado de forma considerable el asma y las alergias infantiles. Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela cifra esa subida en un 20% y lo relaciona directamente con los productos químicos que acompañan a estos cambios en la higiene, a la obsesión por la asepsia total.

Aitor y Ainara, que se bañan juntos, juegan en la bañera 25 minutos. Su agua está sazonada con un gel para pieles atópicas, porque el niño sufrió en verano una sudamina, esos granitos rojos que aparecen con el calor. Champú, un día sí y otro no. Al salir de la bañera, la madre los embadurna con una hidratante (“en verano, estas cremas tapan la respiración de la piel”, dice el doctor) de farmacia, especial para pieles atópicas, y después les aplica otra crema para prevenir la irritación en las nalgas. Aitor, además, se pone un poco de pomada en el morado que le ha salido esta tarde, cuando se ha caído en el parque. Un poco de colonia con olor a lavanda, que relaja, y a dormir. El ritual del baño ha terminado.

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