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2 sept. 2011

Un chute de caballo

Sangre de caballo y orina humana entre los premios de la 32ª edición de Ars Electronica, que desde hoy y hasta el martes se exhiben como es tradicional en la ciudad austriaca de Linz.

Haberland es una máquina productora y expendedora de tejido celular potencialmente apto para el consumo humano. Para producir estas microalgas comestibles, utiliza como fuente de energía la luz solar y como nutriente, la orina humana.
Haberland, obra del colectivo barcelonés BlablabLAB (formado por Jordi Bari, Raul Nieves y Gerard Rubio) es un homenaje al botánico austriaco Gottlieb Haberlandt, que en 1936 fue el primero en investigar el cultivo de tejido celular fuera del organismo. La obra es uno de los "proyectos inspiradores e inusuales" reunidos en Create your world, una de las principales exposiciones del intenso programa del festival. BlablabLAB obtuvo dos menciones de honor.
Una obra de body art extremo, May the Horse Live in Me, fue premiada en la categoría de Arte híbrido en los Ars Electronica Prix, los premios más prestigiosos y cuantiosos del new media art. La pieza del colectivo Art Orienté Objet (formada por la pareja francesa Marion Lavalle-Jeantet y Benoît Mangin) mezcla arte biológico y body art extremo. Durante la acción, la artista se inyecta plasma de caballo, con el objetivo de impulsar la investigación sobre los efectos terapéuticos de la sangre equina.
Lavalle-Jeantet explicó que había preparado su cuerpo durante varios meses para tolerar las inmunoglobulinas de la sangre de caballo. La artista denomina este proceso como "Mitridatización" en homenaje a Mithridates VI de Pontus, que cultivaba la inmunidad de los venenos ingiriendo regularmente microdosis de estos. Gracias a su preparación la artista no ha padecido un posible shock anafiláctico. "Desde entonces tengo la sensación de ser extrahumana", explica.
También resulta llanativo Sayonara, espectáculo japonés interpretado por humanos y robots (a veces casi indistinguibles), y Tesla Orchestra, un concierto a base de bolas de fuego, relámpagos, danza y música, generados por las dos bobinas Tesla (un tipo de transformador resonante creado por el infravalorado inventor homónimo) más grandes del mundo.
Otro artista afincado en Barcelona, Alex Posada, expone The Particle, una enorme escultura repleta de energía positiva que, a través de los anillos tachonados de luces multicolores LED que la rodean, produce sonidos y crea formas tan fascinantes como transitorias. La presencia española se completa con Alex Roman, mención de honor en Animación digital con The Third & The Seventh, que ilustra la fusión visual entre arquitectura y cine.
Bajo el título Origin, How It All Begins, el festival (www.aec.at/news/en/) por primera vez colabora con el CERN (organización europeo de investigación nuclear) en la búsqueda de las condiciones para innovar, y en los nuevos paradigmas sociales que puedan sustituir a los que la crisis ha dejado como obsoletos o ineficaces. "La búsqueda de los orígenes de la materia que se realiza en el CERN es mucho más que una analogía simbólica para salir airosos de los enormes desafíos que debemos afrontar si queremos legar este mundo a nuestros descendientes", aseguran Christine Schöpf y Gerfried Stocker, directores del festival.
Investigating the Big Bang revela los entresijos del CERN para demostrar que su importancia no radica solo en la búsqueda de la escurridiza e hipotética partícula de Higgs, sino en las ideas que ahí se generan.

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