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2011/06/01

Dos neurólogos buscan en todo el porno de la red para conocer qué excita a mujeres y hombres

Buscar por todo el material pornográfico que existe en Internet puede parecer una tarea inabarcable y científicamente improductiva. Sin embargo, para los neurólogos Ogi Ogas y Sai Gaddam, buscar en millones de páginas para adultos ha sido mucho más que un experimento.
Millones de pensamientos perversos: el mayor experimento acerca del deseo humano es el título del libro que han publicado y para el que se han arremangado la camisa y se han puesto manos a la obra. Estos dos científicos han analizado 400 millones de búsquedas online en relación a cuestiones pornográficas y han descubierto algunas de las pasiones sexuales que se esconden (o no) tanto en hombres como en mujeres.
La revista Time ha hablado con uno de estos dos neurólogos. El doctor Ogas explica en una entrevista que "Internet tiene todo el tipo de porno imaginable, sin embargo, rápidamente nos dimos cuenta de que a pesar de disponer de todo este material, la gente busca y gasta su dinero y su tiempo en 20 intereses sexuales que representan el 80% de todo el porno en la red", asegura el científico.
"Los cinco intereses sexuales principales son los y las jóvenes, los homosexuales, las madres sexys (MILF), los pechos y las mujeres que engañan a sus maridos con otros", explica Ogas. Acerca de este último punto, el doctor añade que "mundialmente" es de lo más buscado. "Los hombres son celosos por naturaleza y aunque pueden ser violentos en este tipo de situaciones también les llega a excitar", dice el investigador.
¿Y qué prefieren las mujeres? "Las mujeres prefieren historias porno visuales y largas. El erotismo más popular para las mujeres es la novela romántica, tiene más fuerza que cualquier otro tipo de erotismo. El segundo más popular sería el llamado 'fanfiction', algo que realmente es una bomba en Internet. Son esas historias escritas por fans, la mayoría mujeres, acerca de personajes de la cultura pop, cine, libros, etc", explica el científico. Como muestra de las diferencias entre hombres y mujeres, Ogas pone el siguiente ejemplo: "Para un hombre, la forma más común de material para masturbarse es un clip porno de 60 segundos; para una mujer, puede ser una novela de 250 páginas o una historia de 2.000 palabras", afirma.

La Vanguardia

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