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2011/06/29

"Me han ofrecido que escriba libros sobre la muerte de Bin Laden"

Sohaib Athar es uno de los protagonistas colaterales de la muerte del que fuera líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. Sin quererlo y sin saberlo retransmitió desde su cuenta en Twitter (@reallyvirtual) la operación que las fuerzas especiales estadounidenses llevaron a cabo en la localidad paquistaní de Abbottabad el pasado 2 de mayo, siete horas antes de que el propio presidente Barack Obama anunciara desde Washington una de las noticias de la década.
Athar, consultor informático de 34 años, habla con LaVanguardia.com acerca de cómo vivió aquellos días y cómo es ahora la vida en la tranquila ciudad en la que se escribió el último capítulo de la vida del que fuera el terrorista más buscado del mundo. "Muchos agentes han contactado conmigo para que firme un contrato para escribir libros sobre lo sucedido pero dudo que el incidente dé para poco más que un capítulo", señala este paquistaní nacido en Lahore cuya cuenta de Twitter pasó de unos cientos de seguidores el 1 de mayo a más de 90.000 siete días más tarde. "Nunca quise mis 15 minutos de fama en un contexto como ése así que ahora trabajo para mis 15 minutos de fama en algo que yo quiero", explica desde Abbottabad.
Su caso es otro ejemplo de la amplificación de un mensaje mediante el uso de las herramientas de la red. "Hoy, cuando se produce una noticia está al alcance de todo el mundo retransmitirla sin la interferencia de los medios de comunicación tradicionales ofreciendo sus puntos de vista", afirma. ¿Y qué perspectiva ofrecen estos medios de comunicación de una realidad como el terrorismo en la región? "Pintan un panorama desolador acerca del terrorismo en Pakistán. La situación normalmente no es tan mala como se hace ver. Que nadie me malinterprete, pero desde un punto de vista estrictamente estadístico, una ratio de menos de una docena de personas fallecidas al día en un país de 200 millones de personas no es una cifra muy elevada, aunque ello no lo hace más aceptable, por supuesto. Vemos esos incidentes y continuamos con nuestras vidas, no tenemos alternativa", opina Athar.
Abbottabad es una sosegada localidad en el norte de Pakistán de unos 150.000 habitantes. "La amenaza terrorista en la ciudad ahora es mayor pero también es cierto que desde la operación contra Bin Laden no ha habido un solo problema. La gente tuvo miedo al principio pero después la vida ha vuelto a la normalidad", asegura. Athar explica que los periodistas que inundaron la ciudad los días posteriores al anuncio de la muerte del terrorista saudí hicieron las maletas una semana después para no volver jamás. "De vez en cuando viene algún realizador de documentales o algún periodista, un goteo de personas muy manejable", asegura.
Casado y en pleno proceso para relanzar su carrera como consultor informático, Athar cuenta que las supuestas obras para demoler el complejo en el que residió Bin Laden durante cinco años no han empezado todavía, dos meses después, y que muchas historias que se han publicado son falsas o erróneas. "No sé de nadie que vendiera pedazos del complejo a los turistas pero debo reconocer que me parece un buen negocio", bromea. "En general, la gente en Abbottabad le dedicó cinco minutos a la muerte de Bin Laden y después continuó con sus asuntos", relata. En cuanto a la supuesta connivencia de los vecinos para no descubrir el paradero del terrorista saudí, Athar explica: "La propiedad privada se respeta en esta parte del mundo, por lo tanto, que los vecinos no supieran nada acerca de los residentes en el complejo no me parece una idea tan descabellada".

La Vanguardia

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