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2010/11/17

Cuba: "nuevo" modelo económico entre el rechazo y la expectativa

Mientras el propio presidente Raúl Castro se dedica a explicar a los cuadros del Partido Comunista y del gobierno el nuevo plan económico, en la calle las opiniones se dividen entre el escepticismo, el rechazo y la expectativa.
Curiosamente los ataques provienen de derecha e izquierda. Los disidentes aseguran que es solo un cambio de maquillaje en tanto que los comunistas más radicales temen que se estén dando los primeros pasos hacia el capitalismo.
El cubano de a pie se muestra escéptico, las señales le resultan contradictorias por lo que no sabe realmente a qué atenerse. Además pesan experiencias pasadas en las que las aperturas económicas fueron ahogadas por el mismo gobierno.
El más satisfecho con este proyecto parece ser el sector académico, en especial los investigadores económicos que sienten que los nuevos lineamientos recogen muchas de sus propuestas, rechazadas durante anos.

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Dentro del Partido

El periódico oficial Granma publicó un resumen del encuentro del presidente Castro con dirigentes de la Escuela Superior del Partido Comunista en la que contestó innumerables preguntas y prometió que continuarán el debate.
Castro afirmó que aceptar las discrepancias "tiene que ser una máxima dentro del Partido" y orientó a los cuadros a "recoger meticulosamente todas las opiniones porque en este proceso quien va a decidir es el pueblo".
Hubo "inquietud de varios participantes sobre la creación de cooperativas" y los ministros tuvieron que responder además preguntas desde los cambios en el sistema impositivo, las nuevas formas de propiedad, producción y el desarrollo agrícola.
El ministro de economía, Marino Murillo, insistió en decir que no hay reformas: "es una actualización del modelo económico. Nadie piense que vamos a ceder la propiedad, la vamos a administrar de otra forma".

Desde la derecha

Paradójicamente, la economista opositora Marta Beatriz Roque está de acuerdo con el ministro Murillo en que "no hay reformas" y le dijo a BBC Mundo que los lineamientos que se discutirán en el congreso del Partido son "más de lo mismo".
"No hay un modelo, están haciendo experimentos condenados al fracaso. Los comedores, los taxis en arrendamiento o la peluquerías, todo quedó en la nada. Es imposible desarrollar una economía de forma centralizada", expresó Roque.
Por su parte el también disidente y economista Oscar Espinosa coincide en que estas medidas "no conducen a nada porque el modelo debe ser sustituido más que actualizado" y asegura que los cambios no son como los de China.
Espinosa cree que la solución pasa por reconocer la propiedad privada, permitir que la gente gane dinero, promover gradualmente la mediana y pequeña empresa, atraer inversiones extranjeras y darle garantías y libertad a los agricultores.

El ala izquierda

Tampoco el proyecto económico parece conformar a la izquierda de la sociedad. Un artículo firmado por el físico nuclear cubano Rogelio Díaz compara el anuncio del cierre de empresas ineficientes con las bancarrotas ocurridas en la Argentina.
Recuerda que los trabajadores de aquel país han echado a andar las fábricas "de manera autogestionada, cooperativa" y agrega que debería dársele la misma oportunidad a los cubanos: "después de todo, queremos seguir siendo socialistas".
Miguel Arencibia, es Master en Derecho, miembro del Observatorio Critico y militante comunista desde hace más de 30 anos. Fue despedido de su trabajo por publicar artículos en internet y en la actualidad cuida automóviles para ganarse la vida.
Él cree que la única salida para su país es construir un verdadero socialismo, "la Revolución se estancó en los años 60, tanto que el propio Fidel acaba de decir que el modelo ya no funciona. Es totalmente burocrático y estatizado".
"Para nosotros el socialismo pasa por la autogestión de los colectivos de trabajo y la cooperativización, pero de verdad, no las cooperativas que ha habido en Cuba. Y también el cuentapropismo (quienes trabajen de manera independiente), no lo dejamos de lado", nos explica.

La gente común

Los cubanos de a pie parecen escépticos, repiten que ya en el pasado se dieron aperturas y después se volvió a cerrar la economía. Sin embargo, el pragmatismo nacional se impone, "hay que aprovechar el momento mientras dure", nos dicen.
Eso puede explicar la cantidad de personas que acuden a averiguar como darse de alta en el trabajo por cuenta propia. Muchos buscan nuevos horizontes pero la mayoría no hace más que legalizar su negocio clandestino.
Todos se quejan de que los impuestos son demasiado altos pero no los desanima, "los cobran sobre la base de lo que nosotros declaremos y ya tu sabes que los cubanos somos muy mentirosos", me comenta con una sonrisa un trabajador particular.
Los académicos no quieren dar entrevistas pero se muestran satisfechos. "Es posible que los cambios aun no sean suficientes pero lo cierto es que son los primeros pasos en la dirección correcta", dijo un investigador económico a BBC Mundo.

BBC Mundo

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