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2010/11/29

Ochenta mil cubanos piden trabajar por cuenta propia

El periódico oficial del Partido Comunista de Cuba, Granma, informó que más de 80.000 cubanos han solicitado licencias para trabajar por cuenta propia desde que las autoridades abrieron esa posibilidad, hace alrededor de un mes.
A la par, el gobierno anunció que dedicará más de US$100 millones del presupuesto nacional a la adquisición de los insumos necesarios para el desarrollo del trabajo privado, sector que hasta ahora no cuenta con almacenes mayoristas.
También se supo que a partir de enero del próximo año los materiales de construcción podrán comprarse sin restricciones pero se venderán a precios de mercado, es decir que el Estado les retirará las subvenciones que mantuvo durante 50 años.

Niegan la mitad de las licencias

Hasta el 19 de noviembre, 81.498 ciudadanos habían solicitado licencia para realizar trabajo por cuenta propia pero sólo fueron aprobados 29.038, mientras que otros 16. 265 quedaron a la espera de una respuesta de las autoridades.
Recibió el permiso de trabajo apenas el 35% y se denegó la mitad de las solicitudes.
La lentitud e inflexibilidad de la burocracia en este terreno ha quedado reflejada incluso en las cartas de los lectores publicadas por el periódico Granma.
La quinta parte de las solicitudes son para elaboración y venta de alimentos, el 6% busca dedicarse al transporte de pasajeros o de cargas, el 1% quiere convertir sus casas en hostales y el 12% busca legalizarse como trabajador contratado.
El 43% de los solicitantes de licencia son jubilados y pensionistas, que constituyen el sector social de menor ingreso.
En la otra mitad aparecen personas sin vínculo laboral conocido, según se explica en la prensa oficial.
Sin embargo, en muchos casos, no se trata de desocupados sino de "cuentapropistas" que realizaban su trabajo sin licencia y ahora quieren aprovechar el espacio para legalizar sus actividades y también sus ingresos.

Venta mayorista para el trabajo privado

El gobierno anunció que el próximo año invertirá US$130 millones en comprar productos para venderle a los trabajadores por cuenta propia.
Es un cambio de concepción ya que en un inicio se descartó la creación de mercados mayoristas.
Este es un tema clave para el desarrollo del sector porque la escasez de productos en Cuba es crónica.
Los zapateros no tienen dónde comprar pegamento, nadie les vende madera a los carpinteros ni oxigeno o acetileno a los soldadores.
En anteriores "legalizaciones" del sector, se les negaron los insumos y la mayoría de estos trabajadores se volcaron a comprarlos en el mercado negro, es decir, acudieron a productos robados en empresas estatales, lo cual sirvió para volver a ilegalizarlos.
La falta de insumos potencia una economía subterránea que roba travesaños de las torres de alta tensión o desmonta todo el sistema hidráulico de una empresa citrícola en la provincia de Pinar del Rio para fabricar útiles de cocina.

Liberan materiales de construcción

La sangría económica llega al extremo en la provincia de Villa Clara, donde funcionarios venales "autorizaron" desarmar 25 kilómetros de línea de tren para utilizar los rieles y los durmientes en la fabricación de casas de veraneo.
De ahí la importancia de que, a partir del primero de enero, los materiales de construcción dejen de ser subvencionados y controlados por el Estado.
Su venta será libre, lo que se engarza con la autorización de reparar y construir casas con esfuerzo propio.
La vivienda es una de las grandes deudas sociales de Cuba.
El gobierno centró en sus manos el asunto, pero nunca fue capaz de construir a la velocidad suficiente para compensar el déficit, el veloz crecimiento de la población y la acción destructora de los huracanes.
Ahora, el presidente Raul Castro se propone mantener en manos del Estado algunas constructoras de viviendas sociales, pero permite que los ciudadanos con recursos puedan legalmente construir y ampliar sus viviendas.

BBC Mundo

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