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2010/11/29

Los líderes mundiales desprecian la cumbre del clima

Hace justo un año, la humanidad se enfrentaba a "la última oportunidad" para frenar el calentamiento global. En las vísperas de la cumbre del clima de Naciones Unidas en Copenhague, el presidente estadounidense Barack Obama pidió un acuerdo de los 192 países presentes en el cónclave para evitar "una catástrofe irreversible". El líder francés, Nicolas Sarkozy, fue igual de melodramático: "Corremos hacia la catástrofe", proclamó. "Necesitamos un acuerdo aquí y ahora. No podemos perder tiempo porque si fracasamos en Copenhague todos perderemos", lanzó por su parte el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el famoso discurso en el que afirmó que "la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento".
Finalmente, Copenhague se cerró con un fracaso. Unos 120 presidentes y jefes de Estado acudieron a la capital danesa y sólo consiguieron una declaración política descafeinada, sin compromisos vinculantes de reducción de emisiones y al margen de Naciones Unidas. Todo se concretaría en la siguiente cita, en México, aseguraban los diplomáticos en los pasillos del palacio de congresos de Copenhague.
Y el momento ha llegado. Hoy arranca en un resort de lujo de Cancún la decimosexta cumbre del clima de Naciones Unidas. Sin embargo, un año después de "la última oportunidad", ya no hay urgencia política. Los 120 líderes mundiales llegaron a Copenhague con ganas de hacerse una fotografía de grupo tras un acuerdo histórico, pero abandonaron despavoridos la ciudad con nocturnidad tras constatar su fracaso diplomático. Parece que ninguno de ellos quiere repetir la experiencia.
"No tenemos información sobre invitaciones ni confirmaciones que haya procesado el Gobierno de México como anfitrión", aseguran fuentes de la organización en Naciones Unidas. Fuentes de la cancillería mexicana hablan de "una veintena" de mandatarios que "han expresado" que viajarán a Cancún, sobre todo latinoamericanos. Los estudios científicos alarmantes siguen ahí, pero los líderes mundiales y las declaraciones grandilocuentes han desaparecido.

Peor en España

El Programa de la ONU para el Medio Ambiente presentó el martes un informe en el que alertaba de que, con los insuficientes compromisos actuales de reducción de emisiones de CO2, la temperatura media del planeta pegará un brinco de entre 2,5 y 5 grados antes del final del siglo. Y esa media esconde una realidad aún más dura para España. Desde 1975, la temperatura en nuestro país ha aumentado a un ritmo tres veces superior a la media global, alcanzando 0,5 grados por década, según la Red Temática Clivar-España.
España, como la mayor parte de los países, se juega su futuro en Cancún, pero EEUU, un país al margen del protocolo de Kioto y cuyas emisiones históricas de CO2 son las principales responsables del calentamiento global, ya ha dejado claro que no habrá acuerdo en la cumbre. "Casi todo el mundo comprende que llegar a un tratado vinculante no está sobre la mesa", declaró la semana pasada el negociador climático de Obama, Todd Stern. EEUU ha manifestado que no firmará ningún compromiso internacional de reducción de emisiones de los países industrializados si no lo hacen también China, India y otros países emergentes. "No parece que esto vaya a ocurrir pronto", zanjó Stern.
Fuentes de la negociación subrayan que China se sigue negando a permitir que otros países vigilen sus emisiones, porque lo ven como una injerencia en su soberanía. Y Obama llega a Cancún con las manos atadas. Su partido ha impulsado una ley que pretende recortar un 17% las emisiones de CO2 en 2020 respecto a 2005, pero está bloqueada en el Senado, infestado de republicanos negacionistas del cambio climático.

"La ley del más fuerte"

"Hemos perdido la inocencia", resumió la secretaria de Estado de Cambio Climático española, Teresa Ribera. En su opinión, "el gran fracaso de Cancún sería que el acuerdo [de Copenhague] no quede reflejado en Naciones Unidas". Todo apunta a que no será así. Para Ribera, una experimentada negociadora, existe el riesgo de que impere "la ley del más fuerte" y algunos países "se sientan liberados de sus compromisos".
Desde diciembre de 2009, 140 países se han sumado al llamado Acuerdo de Copenhague, cocinado por EEUU y China. En otras palabras, un año después, 50 países lo rechazan. Y en las cumbres del clima de la ONU las decisiones se toman por unanimidad. En la cita danesa, el eje bolivariano se rebeló contra el texto y el delegado de Venezuela lo calificó como "un golpe de Estado contra Naciones Unidas". Según fuentes de la negociación, el gobierno anfitrión ha hecho un gran trabajo diplomático con los países bolivarianos para que este desencuentro no se repita en Cancún.
Zapatero no irá a la cumbre, según fuentes del Gobierno. La nueva ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, representará a España en el tramo de alto nivel, a partir del 7 de diciembre hasta el final, el día 12. El secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Juan Antonio Yáñez, la propia Teresa Ribera y, posiblemente, el secretario de Estado de Energía, Pedro Marín, acompañarán a Aguilar. La delegación europea espera que se concrete el cheque de 30.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 de los países ricos a los pobres para compensar su adaptación al cambio climático. Y también ven posible crear un mecanismo para evitar la deforestación. Lo demás tendría que esperar a la siguiente cumbre del clima, en 2011 en Suráfrica.

La pasividad cuesta dinero y biodiversidad

750.000 millones de euros
La Agencia Internacional de la Energía calcula que la pasividad de los líderes mundiales en la cumbre de Copenhague incrementó unos 750.000 millones de euros el coste de evitar una subida de dos grados de la temperatura media del planeta en 2100, considerada el umbral del desastre por la comunidad científica.
30% de las especies en riesgo
Los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU advierten de que entre el 20% y el 30% de las especies de plantas y animales estarán en mayor riesgo de extinción si la temperatura global aumenta por encima de los dos grados. El Acuerdo de Copenhague se compromete a evitar ese límite, pero las propuestas de reducción de emisiones de los países industrializados y emergentes provocarían una subida de hasta cinco grados en 2100.
7.200 millones de euros
La UE aportará 7.200 millones de euros entre 2010 y 2012 para los países en desarrollo afectados por el cambio climático, un tercio de lo comprometido en Copenhague por los países industrializados.

Publico

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