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24 abr. 2010

Brasil decomisa una tonelada de aleta de tiburón antes de su envío a Japón

Fuente: Pueblo en Linea.

Las autoridades brasileñas se incautaron esta semana de una tonelada de aleta de tiburón que sería enviada ilegalmente a Japón desde el puerto amazónico de Belén, informó el día 22 el estatal Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama).

La pesca comercial de tiburón para la explotación de su aleta, un producto de alta demanda en los países asiáticos, está restringida, aclaró el Ibama.

El gobierno brasileño es partidario en las convenciones internacionales de pesca de imponer restricciones a la pesca de diferentes especies de tiburón para evitar su extinción.

Los fiscales de la División de Fauna y Pesca del Ibama descubrieron la carga de aleta de tiburón ya congelada en un contenedor que sería enviado a Japón e impusieron multas tanto al exportador como a los barcos que ofrecieron el producto.

Según el Ibama, toda la carga será destruida.

La pesca y el comercio de tiburón es blanco de críticas de organizaciones ecologistas debido a que la aleta tiene un valor comercial muy superior al resto del animal, y muchas veces los pescadores apenas aprovechan la aleta y desechan lo demás, lo que está prohibido en Brasil.

"Esta actividad necesita de un control riguroso para que podamos tener la seguridad de que la pesca comercial no está amenazando las especies de tiburón de la costa brasileña", asegura la especialista Rita Barreto, analista ambiental de la División de Fauna del Ibama en el estado de Pará,del que Belén es capital.

"Algunas especies de tiburón con hábitat en la costa brasileña ya están amenazadas de extinción", agrega Barreto.

Brasil fue uno de los países que defendió restricciones a la pesca del tiburón durante la XV Conferencia de las Partes de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies de Flora y Fauna Salvaje en Peligro de Extinción (COP-15 de la Cites), que se realizó en marzo pasado en Doha, la capital de Catar.

El país defendió la inclusión de ocho especies de tiburón en el Anexo II de la Convención, que controla la pesca comercial cuando el producto estádestinado al mercado internacional, pero las propuestas no prosperaron por oposición de los países asiáticos y algunos africanos.

La preocupación brasileña es que como el tiburón no tiene mucha demanda pero sí sus derivados como la piel, el aceite, el cartílago, los dientes y especialmente la aleta, su pesca por lo general es incidental pero predadora.

Cuando los tiburones caen en las redes, los pescadores, para no ocupar espacio en el barco destinado a otros peces, apenas aprovechan las partes comerciales del animal y arrojan el resto de vuelta al mar.

Según el Ibama, este tipo de pesca predadora puede hacer colapsar las existencias de especies de tiburón en entre cinco y veinte años.

Brasil ya prohibió la pesca de la especie "galha branca" y aprobó en noviembre pasado un plan de acción para recuperar las poblaciones de otras varias especies.

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