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2012/01/23

"Vuestros políticos no aprecian la necesidad de la ciencia para salir de la crisis"

Ellis Rubinstein (Nueva York, 1945) visitó Barcelona la pasada semana para reflexionar sobre el papel de las academias y de las universidades en el siglo XXI, invitado por la centenaria Sociedad Catalana de Biología y el Bioclúster de la Universidad Autónoma de Barcelona. Después de haber sido director de revistas como Newsweek, The Scientist y Science, Rubinstein ahora representa a una organización bicentenaria que reúne a 25.000 científicos de 140 países, entre los cuales hay 28 premios Nobel. Rubinstein, que creció en el barrio neoyorquino de Greenwich en los setenta, se graduó cum laude en Literatura inglesa por la Universidad de California. "Mi carrera ha sido un accidente, todo fue una cadena de accidentes inusuales", responde, sincero.
Hoy en día, ¿cual es el papel que desempeñan academias como la que usted preside?
La Academia de Ciencias de Nueva York es la única que, desde sus inicios, fue creada para abrirse a miembros de cualquier país y de cualquier edad. No somos una academia honoraria formada por un grupo reducido de señores mayores. Creo que deberíamos volver a la esencia de las academias, donde personas de carácter heterogéneo colaboraban, experimentaban y discutían. Por eso reivindico su papel como instituciones neutrales con suficiente credibilidad como para organizar colaboraciones y superar la competitividad entre científicos que nos permitan encarar los desafíos globales. Debemos tener un papel útil y avanzar todos juntos.

¿A qué desafíos se refiere?
Cuestiones como las consecuencias del envejecimiento de la población, las enfermedades asociadas a la obesidad y el cambio climático son problemas mundiales que contienen elementos demasiado complicados para que los resuelva un único grupo de investigación. Más que nunca se necesitan soluciones, pero no las conseguirán cualquier gran científico de una gran universidad ni el sector farmacéutico por sí solos. Ahora, las grandes multinacionales se dan cuenta de que pueden invertir en investigación y no conseguir nada. Son necesarias alianzas, y nosotros estamos creando una de estas alianzas.
¿Cuál será, en su opinión, el papel de China en este futuro?
No hay duda de que el país asiático va a ser una de las potencias a nivel mundial. Ahora está haciendo las cosas bien, porque invierte mucho dinero en innovación y apoya a la gente joven y brillante proporcionándoles incubadoras y dándoles consejo. Además, son muy inteligentes creando una especie de sistema darwinista muy interesante que fomenta la competitividad entre grupos, por lo que los que tienen éxito son apoyados por los otros.
Y el resto del mundo ¿no cree en los jóvenes?
Muchos países europeos no entienden que los jóvenes son los líderes del futuro. Y en Estados Unidos esto también se está convirtiendo en un problema. Tanto los gobernantes como los responsables universitarios y académicos deberían plantearse cómo mejorar la vida de los científicos jóvenes para convertirlos en innovadores del futuro.
En España, la inversión en I+D se ha frenado en seco en los últimos años. ¿Qué propondría para cambiar la situación de los investigadores españoles?
Hay muchas ideas que ya existen y que España podría adoptar. Por ejemplo, identificar los mejores científicos de menos de 40 años en áreas de investigación estratégica para que se pudieran conocer entre ellos y dotarles de inversión. Creo que ahora mismo no tienen ningún proyecto de este tipo.
¿La fuga de cerebros es un mal endémico?
La fuga de cerebros ha sido un problema en muchos países europeos. También solía ser un problema para China, Alemania y Reino Unido, pero han trabajado mucho para cambiar el flujo invirtiendo una cantidad seria de dinero. Y esto nos trae a la misma cuestión: vuestros líderes políticos, por lo que sé, no aprecian la necesidad de utilizar la ciencia y la tecnología para conseguir innovación y crear puestos de trabajo en la economía. Ellos son los que deben crear sistemas de innovación y desarrollar el ecosistema entero.

Una de las primeras decisiones del nuevo Gobierno español fue suprimir el Ministerio de Ciencia e Innovación.
¿Y qué han dicho que pasará entonces? Vaya... Me encantaría tener una conversación con el presidente y preguntarle cómo va a crear empleos si no tiene un Ministerio de Ciencia e Innovación potente.
Es más, el Ejecutivo ha anunciado recortes de 600 millones de euros en la partida para investigación, desarrollo e innovación.
La economía de EEUU se encuentra en la misma situación, pero nuestro congreso mantiene los recursos de los Institutos Nacionales de Salud y otros centros que hacen ciencia. Por lo que aparentemente están aceptando que el país necesita tener una ciencia fuerte.
¿Cuál considera que es el modelo a seguir?
Hay iniciativas, como el centro de innovación ruso de Skolkovo, que demuestran la desesperación de algunos políticos para recrear atmósferas como las de Silicon Valley. Pero no funciona así, porque las condiciones no son las mismas. Lo que deberían plantearse, tanto los gobernantes como los líderes universitarios y académicos, es de qué manera pueden cambiar y mejorar la vida de los científicos jóvenes para convertirlos en los innovadores del futuro.

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