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2012/01/30

Google, historia de un 'desamor'

'La inquietante realidad que no quieren que conozcas'. Bajo ese epígrafe, el empresario español Alejandro Suárez, de 37 años, resume en su libro 'Desnudando a Google' su opinión acerca del gigante de la Red, su relación con la compañía desde hace 11 años y el camino que le llevó del amor a la desconfianza. Se trata de una 'opinión' en 270 páginas sobre una compañía que él mismo califica como "el gigante más atractivo y más inquietante del mundo".

Este libro, confiesa su autor, nació de muchas "conversaciones de salón" con otros empresarios y emprendedores del sector de Internet. "Dado el tamaño de esta empresa, nos preocupa a todos y nos condiciona a todos", comenta. "Llevaba mucho tiempo pensando en escribirlo", afirma Suárez, y confiesa que algunos artículos periodísticos le llevaron a ponerse manos a la obra.
"He crecido con la idea de que Google era la compañía idílica, era mi referente como para otras personas lo es Apple; siguen siendo los mejores en algunas cosas, pero yo me he ido sintiendo cada vez más defraudado porque me parece que han ido traicionando algunos de sus principios". "Es verdad que parece que están tratando de volver a la senda correcta", apunta.
"Mi 'desamor' se produce de forma muy progresivo, desde el año 2005 o 2006, por muchas razones, como los problemas de privacidad y su postura con China", comenta. "En este ultimo caso, no entiendo el discurso de que están ahí para salvar la democracia, las libertades y los derechos humanos, cuando está claro que están ahí para hacer negocio, lo que me parece muy bien y lícito, pero que no nos cuenten otras cosas".
¿Google le ha perjudicado?, Es decir, ¿es este libro fruto de una venganza? Suárez reconoce que personalmente no, pero también afirma que "Google condiciona a todo el sector, hasta el punto de que si los inversores saben que la compañía tiene intereses en un sector se alejan de cualquier emprendedor que quiera hacer algo en el mismo, porque saben que no se puede competir, se los come directamente".
Remarca el autor la opacidad de la compañía con cualquier información interna, algo paradójico para Suárez ya que Google hace gala de querer "acercar la información mundial al usuario". "No parece que se apliquen el cuento", dice. Esa falta de transparencia quizá destaca más en dos de las partes que mejor ilustra este punto de vista.

Publicidad, impuestos

En el libro se habla de los sistemas de publicidad contextual AdSense y AdWords, auténticos motores económicos del gigante. "jamás sabes lo que gana Gogle con este sistema en tus páginas", cuenta Suárez. "No sabes si Google ingresa un 40% o un 80% de los ingresos de tu sitio, sólo sabes lo que cobras cada mes; ellos lo controlan todo".

Otro de los asuntos calientes que toca el libro se refiere a dónde paga impuestos la multinacional. No es un secreto que Google paga muy pocos impuestos en España, ya que factura todas sus operaciones europeas desde Irlanda. "Google no se conforma con tributar al 12,5% en Irlanda (...) El dinero que ingresa la filial irlandesa se envía casi automáticamente a otra empresa de Google en Países Bajos (...) y va a cuentas que la propia compañía controla en las islas Bermudas, un paraíso fiscal exento de tributación".
Cierto es que otras empresas hacen lo mismo, "pero no con el 98% de su facturación en el continente", recuerda Suárez, que cree que otras empresas son más sutiles. "Facebook hace casi lo mismo, es el 'aprendiz' de Google y el esquema es igual, solo que el dinero acaba en las islas Caimán", advierte.
El autor estima que Google factura al año en España entre 500 y 550 millones de euros al año. "Lo que me parece provocador es que empresas multinacionales que vienen aquí y se quedan con entre el 60% y el 65% de la publicidad 'online', que es un sector de máximo crecimiento, y paguen un impuesto de sociedades de 26.000 euros, o incluso dan pérdidas", comenta.
Suárez afirma en su libro que la compañía no tiene en este país centros de investigación o servidores, sino "en esencia una oficia de ventas cuyo objetivo es captar las inversiones que, una vez finalizadas, nos abandonan sigilosamente..." Por cierto, "Google ni siquiera cuenta cuántos empleados tiene aquí", asegura.

Autocensura... por si acaso

"Hay mucha autocensura, pero ojo, sin ningún tipo de presión de Google", apunta. Pero confiesa que hay personas que tras contar su experiencia con el gigante luego se echó atrás. "Hubo gente que me pidió que no contara su historia porque son clientes de publicidad de Google, aunque yo estoy seguro que no hubiera pasado nada porque no creo que la compañía vaya a tomar represalias por una crítica".
Se trata en definitiva de una obra directa, fácil de leer y en ocasiones algo repetitiva, pero que refleja con entrevistas, datos y experiencias personales la manera de comportarse de esta gigantesca corporación -"Google ahora mismo en Internet lo es todo", dice Suárez-, muy alejada ya de esa imagen idílica de 'start-up' fundada por los jóvenes Larry Page y Sergei Brin hace más de 16 años y cuyo lema es 'no hagas el mal'.
Y el autor, ¿se arrepiente en algún momento de haber escrito un libro tan crítico sobre el "el gigante más atractivo y más inquietante del mundo"? Guarda silencio durante medio minuto. "Pues tengo mis días", reconoce. "Si sigue siendo la compañía con la que trabajaba desde 2000, aceptará las opiniones; si ha cambiado, entonces no lo sé".

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