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27 ene. 2012

El fitness, un juego de bolsillo

Apps para hacer más ABs [por abdominales]. Daniel Kraft, director de FutureMed, aseguraba a principios de enero que “en el futuro se prescribirán menos medicamentos y más aplicaciones”. No es ése el escenario. Todavía. De momento, lo que crece son las descargas de apps relacionadas con la forma física, que ofrecen incentivos para levantarse del sofá e ir al gimnasio. Con ilusión.
La iTunes App Store no da datos concretos. En cambio, el Android Market señala que podrían haberse instalado en más de cinco millones de teléfonos el año pasado. Un pico que añadir a los más de 5.000 millones de euros que mueve la industria del fitness sólo en España.
Las aplicaciones, que incorporan sistemas de recompensas y retos que compartir con otros usuarios para resultar más atractivas, se pueden dividir en tres tipos: las denominadas data trackers, como Runkeeper (iPhone y Android), Gym Technik (Blackberry) o FitBit, que más que una app es un gadget (de casi 100 dólares) que se asocia a una aplicación para iPhone y una web.
Las tres recogen datos de la actividad que realiza el usuario y le añaden un plus de competición social, es decir, un botón para publicar los resultados en Facebook y Twitter. Un estímulo que, para muchos, es suficiente para cumplir con el viejo dicho chino que dice que hacer 10.000 pasos cada día asegura salud y prosperidad.
Sin embargo, a otros les hace falta un estímulo adicional. Lo encuentran en los virtual trainers (o entrenadores virtuales), como GainFitness (iPhone y prevista para Android), que propone más de 700 ejercicios agrupados por cadenas musculares o rutinas.
Finalmente, existen también las aplicaciones motivadoras, como GymPact, creada por dos estudiantes de Harvard, que ofrece dinero a los usuarios que hacen check-in a lo Foursquare en una instalación deportiva y lo descuenta de los que deciden hacerle caso a la pereza.
Una idea de recompensa inmediata y con tirón marketiniano pero con un modelo de negocio que parece poco sostenible. Y no sólo porque no existe mucha diferencia entre perder cinco dólares cada vez que uno decide no ir al gimnasio y seguir pagando la cuota cada mes aunque no se pisen las instalaciones deportivas, sinó porque cuanto más éxito tiene la app entre los usuarios, menos ingresos genera.
Aun así, para Ramon Gassó, fisioterapeuta y osteópata, “cualquier motivación es buena. Poder visualizar tu progreso te anima a seguir. Pero también hay que tener en cuenta los peligros que entraña realizar según qué ejercicios sin control profesional". Y añade: “Que este tipo de herramientas funcionen depende de la voluntad de cada persona, porque los resultados no se ven en dos días”. ¿La misma que para ir al gimnasio?

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