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2010/11/08

Juego mortal en la guerra fría

En Call of Duty: Black Ops la victoria no es suficiente. La séptima entrega del juego bélico en primera persona quiere "superar las expectativas". Lo cuenta Mark Lamia, al frente del estudio encargado de su desarrollo, Treyarch. "No es otro título más. Es diferente. Con un enemigo distinto. Y mucho más que no esperas".
Al estilo de Hollywood, rodeado de secretismo, se produce la visita a la sede de la empresa Treyarch en Santa Mónica, días antes del estreno de Black Ops, que se vende en España desde el viernes por la noche -en Madrid, en algunas tiendas, sus seguidores hicieron cola durante horas-. Su predecesor Modern Warfare 2 vendió 4,7 millones de copias en 24 horas y recaudó 301 millones de euros en cinco días. Diez meses después seguía en lo alto del podio y revolucionaba el mercado ofreciendo cientos de horas de combate en la modalidad multijugador en red cuando el título dura 70 horas para un jugador experto.
La saga Call of Duty arrancó en 2003 y ha sido criticada por su excesiva violencia. Con sus títulos, el jugador experimenta miles de maneras de matar. Y todavía quiere más. Las nuevas armas son múltiples pero entre ellas está el 3D. "Es el primer Call of Duty estereoscópico", confirma Lamia con las gafas tridimensionales de un juego para PC, Wii, PS3 3 y Xbox 360 sobre la mesa. "Lo es por tecnología y experiencia. Te mete en combate para sentir el cuerpo a cuerpo".
Black Ops es el cuarto Call of Duty que crea Treyarch para Activision, y el primero que no transcurre en la II Guerra Mundial. "Buscamos algo fresco, muy difícil en los juegos bélicos, y encontramos este periodo de la guerra fría donde se mueve el agente de élite más duro", relata Dave Anthony, vicepresidente de producción. En esta nueva aventura el jugador salta en el tiempo con operaciones militares secretas por Hong Kong, Vietnam, Cuba y Rusia. Muchos escenarios son "similares" a conflictos actuales. "Arrancamos con una misión sobre el intento de asesinato de un alto cargo", dice Anthony, sin añadir más.
Modern Warfare 2 demostró que los videojuegos compiten con Hollywood como forma de entretenimiento. Con presupuestos que oscilan entre los 28 y los 36 millones de euros; los costes ascienden a unos 144 millones, si se añade la promoción.
En Treyarch nadie habla de dinero, pero huele a Hollywood: la información se suministra con cuenta gotas. Los actores Ed Harris y Gary Oldman ponen voz a protagonistas. La captura de movimientos es equiparable a Avatar. Y David S. Goyer, autor de El caballero oscuro, figura como guionista. "La diferencia entre un buen juego y uno genial es su ritmo. Hemos querido ser cinematográficos y desarrollar una buena historia", añade Anthony.
A Dan Bunting, director del modo en red, no le preocupa tanto la historia. Sus innovaciones vienen de los jugones, como la modalidad zombi donde todo vale. "Antes era un extra. Ahora, una necesidad". Hay otra novedad: En Entrenamiento de combate se juega como si se estuviera en red sin estar conectado, para practicar con las armas y no perder puntos.
"Es la primera vez que si disparas al enemigo intentará esquivarte", admite Jimmy Zelinsky con orgullo. Es responsable de la animación de un juego con inteligencia artificial. "Piensa y sabe que disparas. Por eso reacciona. También lo hará tu equipo si la bala le pasa cerca". O cualquier arma a juzgar por el arsenal que tiene en su oficina. Como en las verdaderas operaciones secretas, en Black Ops todo vale.

Censurado

La violencia y la reproducción hiperrealista de sus antecesores no cambia en Black Ops. Ya sea en el cuerpo a cuerpo, con navaja, o en medio de grandes explosiones la violencia es gráfica y su efecto, fulminante. "Otra cosa sería una falta de respeto a los que han vivido una guerra. Es un juego para mayores de 18 años y esperamos que sólo la gente adecuada juegue", dice Jimmy Zelinsky, responsable de animación.
"Pero al igual que en el cine, también esperamos que el juego le haga vivir la experiencia de una guerra en primera persona. Es brutal, sí, como los desmembramientos que pusimos en World at War, pero no es gratuita", defiende.
Alemania y Japón no aceptan esta brutalidad. En ambos países la referencias nazi y los cuerpos multilados han sido censurados. En España, Call of Duty estuvo entre el 5% de juegos vendidos para adultos en 2009. Una minoría que confirma la excepcionalidad de la violencia en esta industria. Más del 72% de los títulos comercializados en España el año pasado eran para todos los públicos. Y el género más popular, los deportes.

El Pais

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