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2010/10/25

Así jugamos con nuestro futuro

20minutos

¿Cuánto habríamos dado de niños por manejar un OVNI con cámara de vídeo? ¿Nuestras canicas y chapas? ¿Y qué habrían hecho nuestros padres de descubrirnos moviendo, sólo con la mente, una pelota? ¿Enviarnos al psicólogo? Todo esto ya es posible gracias a una nueva generación de juguetes que convierte casi todas nuestras fantasías infantiles en realidad. Robots, insectos mecánicos, helicópteros dirigibles... Virguerías electrónicas para padres e hijos.

Poder mental

Suena a ciencia ficción, pero es cierto: Mattel ya comercializa Mind Flex donde, equipado con un casco que detecta las ondas cerebrales, el jugador maneja con su mente una pelota, elevándola y haciéndola atravesar un circuito de obstáculos. Algo parecido propone The Force Trainer donde, asesorado por la voz del Yoda de La Guerra de las Galaxias, uno dirige una pelota a través de su capacidad de concentración.

Rodando hacia el futuro
Muchos han tenido un cochecito Hot Wheel. Lanzados al mercado en 1968, su última versión son los Hot Wheels RC Stealth Rides. Caben en una cajita del tamaño de una cajetilla de cigarros, pero es al sacarlos de ahí cuando vemos que la caja es un finísimo mando con el que el coche se maneja a distancia. La alternativa es el Doodle Track Car, un cochecito con dos sensores de infrarrojos que le permiten seguir cualquier línea trazada en el suelo. ¿Para qué? Para imprimirse rectas y curvas en folios y construir un circuito. Como el Scalextric, pero más rápido de montar y desmontar.

Música electrónica
Tambores o guitarras palidecen ante juguetes como Beamz, una lira futurista que lanza seis rayos láser. Configurables a través de un ordenador, cada uno puede simular un instrumento musical: cuando el jugador los atraviesa emiten un sonido que permite componer una espectacular y futurista sinfonía.

Jardín eléctrico
Grillos, gusanos de seda y otros engendros tienen un perfecto sustituto en Hexbugs, unas diminutas criaturas robóticas (con forma de pulga, hormiga o cangrejo) de llamativos colores y capaces de cambiar de dirección al encontrarse con un obstáculo y reaccionar ante estímulos sonoros. Los fanáticos les construyen auténticos jardines artificiales en los que estos futuristas bichitos pueden exhibir sus habilidades.

Guerras aéreas
Los diminutos helicópteros a control remoto son más divertidos cuando cuentan, como ahora, con emisores y receptores de infrarrojos que permiten batallas aéreas. Hasta cuatro helicópteros pueden dispararse a la vez:*cuando uno recibe tres impactos, ¡al suelo!

Robótica doméstica
Nada que ver con los pesados androides de antaño. Los robots de ahora son ligeros, resistentes y obedientes. El Robosapien V3 puede hacer fotografías y repetir todos los movimientos que le ordenemos con un ordenador. Y*el Spy Video Trackr sirve hasta para vigilar la casa ofreciéndonos imágenes mientras nosotros, vía Internet, lo dirigimos desde cualquier lugar del mundo.

Lo de siempre, pero nuevo
Algunos juguetes de toda la vida se han adaptado a los nuevos tiempos. Es el caso, por ejemplo, de la celebérrima Barbie, que en su última versión, la Barbie Vídeo Girl, que equipa una cámara de vídeo en su pecho (fácilmente disimulable con un collar) y pantalla LCD en su espalda. Además de grabar, el juguete ofrece un paquete de software que permite a cualquier criatura editar el material con un ordenador y, cómo no, subirlo a alguna red social. También es llamativo el Loopz, que actualiza al archiconocido Simon, ese juego ochentero que nos estimulaba a recordar sonidos y colores. Ahora la clave es mover las manos e introducirlas en unos semicírculos con LED para repetir una secuencia lumínica y musical. Hasta los sempiternos Scrabble y Monopoly se han rejuvenecido con los llamados Scrabble Flash y Monopoly Revolution, que añaden tecnología digital.

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