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2013/06/05

Irlanda, el paraíso fiscal de Apple que quedó bajo la lupa

Los secretos de cómo Apple evitó pagar miles de millones de dólares en impuestos se encuentran en un edificio bajo de vidrio y ladrillos en las colinas del condado de Cork.

Allí, en el Centro Industrial Holyhill y en otras partes de Irlanda, Apple emplea apenas el 4 por ciento de su fuerza laboral global. Pero allí también Apple registró un enorme 65 por ciento de sus ingresos mundiales -26.000 millones de dólares el año pasado- que permiten a la compañía, según investigadores del Senado, reducir marcadamente su cuenta de impuestos en Estados Unidos y el resto del mundo.

Tales arreglos son comunes en Irlanda, donde durante años las autoridades no solo han tolerado sino que han alentado que compañías multinacionales como Google, Facebook, Pfizer, Johnson & Johnson y Citigroup, se instalen y den buenos empleos, a cambio de ayudar a esas compañías a pagar menos impuestos en todo el mundo.

Pero mientras Tim Cook, el CEO de Apple, se encontraba en el Capitolio siendo interrogado sobre las prácticas impositivas de Apple , Irlanda fue duramente criticada por su atractivo como pied-à-terre para compañías estadounidenses que hacen negocios en Europa. En el centro de la tormenta: una tasa de impuesto corporativo especial de solo el 2 por ciento que los investigadores dicen que Apple acordó con las autoridades fiscales irlandesas.

Carl Levin, el senador de Michigan que encabeza el subcomité permanente de investigaciones del Senado dijo que Apple "explota un absurdo" al usar tres subsidiarias irlandesas para evitar pagar impuestos de modo legal.
El senado de Estados Unidos no es el único crítico en materia fiscal. Gran Bretaña, Francia y otros países de la Unión Europea desde hace mucho están enojados por las prácticas irlandesas. En audiencias en el parlamento británico la semana pasada, Margaret Hodge, una integrante del Partido Laborista en la oposición y presidenta del Comité de Cuentas Públicas, que supervisa los impuestos, le dijo a Matt Brittin, el vicepresidente de Google para Europa del norte y central, que las prácticas impositivas de la compañía son "engañosas, calculadoras y, desde mi punto de vista, van contra la ética".

Aún antes de que el subcomité del senado invitara a Cook a testificar, el primer ministro británico, David Cameron, declaró que el tema sería motivo de debate de la reunión del grupo de los 8 países más ricos, que piensa convocar el mes que viene en Lugh Erne, en el norte de Irlanda.

"Necesitamos una solución realmente global" escribió Cameron en una carta a Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, en abril. "Como estoy seguro que usted acordará, el camino a la reforma comienza por el reconocimiento básico que las normas impositivas globales actuales no reflejan la economía moderna y globalizada en la que nuestros ciudadanos viven y comercian".

Irlanda, con una economía que se ubica en el lugar 47 en el mundo, no es miembro del Grupo de los 8.
El vice-primer ministro irlandés, Eamon Gomor, rechazó la afirmación del senado de que Apple paga una tasa especial, diciendo "Irlanda no negocia tasas especiales con ninguna compañía". Dijo que si Apple no paga lo que debería en otras partes de Europa, es resultado de que hay "fallas en los códigos fiscales" de otros países europeos que hacen demasiado fácil para las compañías evitar los gravámenes.

"Es una cuestión que tiene que ser abordada en primer lugar en esas jurisdicciones", le dijo Gilmore a periodistas en Bruselas.

La acusación del subcomité del senado de que Apple evitó el pago de US$ 44.000 millones en impuestos en Estados Unidos manteniendo el grueso de sus US$ 102.000 millones en efectivo offshore ha tocado un nervio sensible en un país golpeado por la recesión, donde el desempleo alcanza el 15 por ciento y el gobierno está buscando maneras de pagar un rescate de 80.000 millones de euros, ahora equivalente a US$ 103.000 millones, que recibió de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional en 2010.

"Hay algo mal en este cuadro, los ingresos de estas compañías no dejan de crecer mientras nuestros trabajadores son aplastados" dijo Peter Mathews, un contador registrado que es además miembro del parlamento irlandés en representación del partido oficialista, Fine Gael. "La reserva de efectivo de Apple es equivalente a nuestro producto bruto. ¿Por qué no hacerlos pagar un impuesto del 4 por ciento para contribuir a nuestra recuperación nacional?"
Apple, que estableció su primera sede extranjera en 1980 en Cork para armar computadoras Macintosh, tiene una larga historia con los irlandeses. Sus 4000 trabajadores -la mayor fuerza laboral de Apple en Europa- están en un país de sólo 4,6 millones de personas. Empleados de Apple montan iMacs y Mac Pros y también hacen investigación, servicios al cliente y cumplen otras funciones de soporte. "Nuestro sistema impositivo será laxo, pero a cambio tenemos empleo y más inversión extranjera", dijo Stephen Kinsella, economista de la Universidad de Limerick que contribuye al influyente blog Irish Economy. "No hay duda que los beneficios superan los costos".

Los políticos irlandeses a lo largo de los años han sostenido la tasa oficial de impuesto corporativo del 12,5 por ciento, tanto así que hace tres años cuando el anterior gobierno negoció el rescate internacional, se negó a modificarla cuando los negociadores europeos quisieron imponer una tasa más elevada como condición para el acuerdo.

Las cifras del estado muestran que en 2010 la tasa efectiva sobre el ingreso bruto de las compañías aquí fue de solo el 6 por ciento, y los economistas dicen que en algunos casos -como el de Apple- puede ser aún más baja. Eso contrasta con la tasa de impuesto corporativo efectiva en otros países: 29 por ciento en Estados Unidos, 22 por ciento en Gran Bretaña, 27 por ciento para Francia y 24 por ciento en Alemania.

Más de 600 compañías estadounidenses se han instalado en Irlanda, empleando 100.000 trabajadores irlandeses y disfrutando las ventajas de una fuerza laboral anglo-parlante y bajos impuestos.

Representantes de varias compañías estadounidenses, incluyendo Amazon y Starbucks, al igual que Google y Apple, han insistido que no violan la ley. "Apple no usa trucos impositivos" dijo Cook al subcomité del senado el martes.
Bajo las leyes de la Unión Europea, las compañías con sede en un país europeo pueden hacer negocios en todo el bloque de 27 naciones, y las compañías de internet, en particular, usan esa norma para asentar sus ingresos europeos en el país que ofrece los mayores beneficios impositivos. Para muchas de ellas ese país es Irlanda.

Pero si Irlanda fuera a cambiar esta postura en materia impositiva, otros países con bajas tasas impositivas como Luxemburgo y Eslovaquia simplemente ocuparían su lugar.

"Allá por las décadas de 1970 y 1980, cuando Irlanda era un estado pobre que buscaba desesperadamente atraer inversiones, los impuestos eran un arma que otros no usaban" dijo Richard Murphy, fundador de la Red de Justicia Impositiva, un grupo de Londres que hace campaña contra los paraísos fiscales. "Por lo que Irlanda desarrolló una estrategia doble: tasas bajas y no demasiadas preguntas. Se convirtió en el estado preferido".

Landon Thomas Jr. informó desde Dublín y Eric Pfanner desde Serraval, Francia.

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