Mucho se ha hablado de los problemas de adicción o de la falta de privacidad que puede generar estar presente en redes sociales tipo Facebook, Twitter,
Foursquare, etc. Pero no todo es tan negativo como lo pintan. Ser
usuario de estas plataformas demuestra que somos seres sociales porque,
¿quién se fiaría de alguien al que no puede encontrar en internet?
La privacidad es uno de los aspectos que más tratan de salvaguardar los internautas,
pero entre ser cuidadoso con lo que publicas y quedarse fuera del mundo
virtual hay una línea que es mejor no pasar. Ya hay departamentos de
recursos humanos en Estados Unidos que directamente rechazan a los
jóvenes que aseguran no tener cuenta en Facebook. También algunos
psicólogos hablan de lo negativo que puede ser para algunas personas
estar totalmente fuera de las redes sociales. El motivo, ser partícipe
de ellas refuerza sentimientos positivos debido a la retroalimentación con los amigos a través de la red.
Según cuenta el psicólogo Christopher Moeller en el diario Der Taggspiegel, mientras el tiempo de los usuarios no exceda los límites normales para convertirse en adictos y
se siga manteniendo contacto con algunos de los amigos virtuales en el
mundo real, las redes sociales e internet seguirán siendo importantes
porque son «una parte natural de la vida actual». Sin embargo el propio
diario va más allá al relacionar al noruego Breivik Anders y al acusado por el tiroteo de Denver, James Eagan Holmes, con que ambos no tenían perfil en redes sociales. Y es que la ausencia de amigos siempre resulta sospechosa.
Psicópatas fuera de Facebook
Resultaría
ridículo asegurar que un joven sin Facebook o Twitter fuera
potencialmente un asesino en serie o un psicópata. Sin embargo, tras
conocerse que el acusado por la matanza de Colorado en la que murieron 12 personas y que el noruego Breivik Anders
–que asesinó a 77 personas e hirió a varios cientos–, no tenían perfil
de Facebook; por ello, la teoría de Christopher Moeller no parece tan
descabelladas. De hecho ambos rehuían de este tipo de redes de amigos y solo participaban en algunos foros, donde en algún caso contaron parte de sus planes.
Que
estos dos asesinos de masas no estuvieran en Facebook no es anormal,
teniendo en cuenta que investigaciones posteriores han demostrado que tampoco disfrutaban de amistades en la vida real.
Esto ha llevado al psicólogo Moeller a afirmar que estar fuera de
Facebook, algo poco habitual en adultos jóvenes, puede ser un síntoma de
actuar de forma anormal, disfuncional e incluso peligrosa.
Fuera de Facebook, fuera del trabajo
Desde Forbes explicaban
hace unos días que varias empresas estadounidenses se cuidan bastante
de contratar a jóvenes que no están en las redes sociales.
Los
motivos son varios. Que un joven no participe en estas plataformas
puede ser síntoma de un carácter poco sociable. Otra cosa es que sí sea
usuario pero que se niegue a dar su perfil, lo que inmediatamente
demuestra que oculta algo, según Forbes.
Nadie
quiere contratar a ciegas, y en el mundo actual las redes sociales son
una ventana a la intimidad de cada uno. De todos es sabido que muchas
empresas investigan los perfiles de futuros empleados, e incluso de los
actuales, para saber cómo se comportan en la realidad extralaboral, o si
son adecuados para el perfil que demanda la empresa.
Que
jóvenes de 18 a 30 años digan no tener Facebook puede significar varias
cosas, según las empresas consultadas por Forbes. Lo más habitual es
que estos tengan partes oscuras que quieren ocultar y que es motivo más
que de sobra para que muchas empresas rechacen a candidatos.
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