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16 dic. 2011

Regreso al pasado de los usuarios de Facebook

El muro de Facebook muestra el último metro de nuestras vidas. «¿Qué estás pensando?», nos preguntan cada vez que visitamos su famoso muro. Y a partir de ahí, cada usuario teclea un comentario, cuelga una foto o un vídeo, echa un vistazo a las ocurrencias de sus amigos... Ayer, en cambio, la primera red social del mundo activó el cambio más revolucionario de su corta historia, desde 2004. Al activar Biografía —mucho más que un rediseño—, nuestro perfil se convierte en el ordenado escaparate de nuestra vida, desde la fecha de nacimiento hasta el presente.
Lo primero que sorprende es la enorme cantidad de datos que Facebook sabe de cualquiera de nosotros, proporcionados voluntariamente: fotos, comentarios, vídeos... La poderosa ingeniería informática de la red social lo ha guardado todo en su inagotable memoria y, desde ayer, al activar Biografía, lo presenta de forma ordenada, lo que por un lado fascina y por otro asusta. ¿De verdad queremos volver a recordar todo lo que en algún momento subimos a la Red?
Mark Zuckerberg anunció su estrategia en septiembre. Desde entonces se esperaba con curiosidad el rediseño de la página, y las cautelas sobre privacidad que se introducirían, sobre todo tras las acusaciones de «engañar» en estos temas a sus usuarios planteadas por la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC). Esta vez, parece que han ido con pies de plomo. Tras aceptar la función Biografía (se puede esperar a recibir una invitación o hacerlo ya, en www.facebook.com/about/timeline), cada usuario dispone de siete días para revisar el contenido antes de lanzarlo al ciberespacio, y, destacar, ocultar, editar o borrar cualquier historia, o decidir quién puede verla.
Los entusiastas de la Red (no hay que olvidar que tiene más 800 millones de usuarios) pueden «rellenar» los huecos de su biografía para hacerla más atractiva. Quizá quieran incluir cambios de trabajo o de ciudad realizados cuando Facebook no existía, fotos familiares, o de su infancia. Los escépticos, por el contrario, tendrán tiempo (esos siete días después de activar el nuevo diseño) para hacerse a la idea de lo que Zuckerberg sabe de ellos, y qué parte de su historia quieren retocar, cambiar o eliminar (antiguas novias, fotos inconvenientes, comentarios que hoy no firmarían sobre un jefe o compañero...).
Los datos (cómo ordenarlos y convertirlos en negocio) están de moda en Silicon Valley. Y Facebook los acumula en cantidades industriales. En su nueva página se incluyen desde ahora otros muchos como la música que escuchamos (Spotify), las series que vemos (Netflix) o el recorrido que hacemos con la bici (Nike+GPS).

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