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2010/12/03

Verificación de emisiones, problema difícil de resolver en Cancún

Los asistentes a la 16ª Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP-16) inaugurada el miércoles en Cancún, México, han emprendido las negociaciones de la primera etapa sobre problemas tales como el cambio climático, la financiación, las tecnologías y la cooperación a largo plazo. 

La mitigación del cambio climático depende principalmente de las acciones que tomen los países desarrollados a corto y mediano plazo para la verificación de emisiones, la asistencia a los países en vías de desarrollo y el mejoramiento y popularización de las tecnologías de bajas emisiones de carbono. La cumbre aún carece de consenso al respecto.
En sus declaraciones en los primeros dos días de la reunión, los delegados de EEUU, Japón, Australia y otros países desarrollados evadieron el tema de su responsabilidad por el cambio climático y de la transferencia de teconologías, pero instaron obstinadamente a China, la India y otros países en desarrollo a reducir sus emisiones de manera simultánea. El grupo de los 77 publicó un comunicado expresando su deseo de adherirse a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC por sus siglas en inglés), el Protocolo de Kioto, la Hoja de Ruta de Bali y el principio de obligación conjunta y diferenciada, y pide a los países desarrollados asumir su obligación y llevar la delantera en reducir las emisiones. Los países menos desarrollados han expresado su apoyo a la posición del grupo de los 77 y de China, respaldando sus exhortaciones a que los países desarrollados destinen fondos equivalentes al 1,5 por ciento de su PIB para ayudarles a enfrentar el cambio climático.

La baja de dos grados centígrados en la temperatura global deriva de la reducción de emisiones a mediano plazo de los países desarrollados
Los resultados de una investigación de la Universidad de Oxford muestran que si sigue el proceso del calentamiento global, para 2060 la temperatura podría elevarse en 4 grados centígrados, con graves consecuencias para las ciudades portuarias, la agricultura, los recursos acuáticos, el sistema ecológico y la emigración. Según se calcula, si los diversos países no toman medidas eficaces para reducir emisiones, para fines del presente siglo el nivel del mar subiría de 14 a 44 centímetros, y esto dificultaría el suministro de agua potable para 1.100 millones, e incluso 3.200 millones de habitantes, y pondrá bajo amenaza de hambruna a unos 200 a 600 millones de personas.

Los delegados de los diversos países a la conferencia de Copenhague de 2009 llegaron a un concenso sobre la meta a largo plazo para enfrentar el cambio climático: controlar la elevación de la temperatura dentro de dos grados centígrados hasta mediados del presente siglo.

Los delegados a la actual conferencia de Cancún continuarán sus consultas para alcanzar dicha meta.

Los países en vías de desarrollo no pueden dejar de depender de la energía tradicional a corto plazo, de cara a limitantes de orden tecnológico, financieros y demográficos, por lo que necesitan un período de gracia que les pemita mejorar la calidad de vida de sus pueblos. La reducción en gran margen de las emisiones a corto plazo en los países desarrollados constituye la clave para alcanzar la meta definida en Copenhague. A pesar de la propuesta del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas para la reducción de 25 a 40 por ciento de las emisiones en los países desarrollados hasta 2020, con respecto a los volúmenes de 1990, los compromisos de estos países muestran que sus emisiones solo podrían disminuir en cerca del 25 por ciento, cifra insuficiente para controlar la elevación de la temperatura en el rango de dos grados centígrados.

Es imperativo persistir en los esfuerzos por resolver el cambio climático.
China trabajará para el exitoso desarrollo de las negociaciones.
Los países desarrollados deben hacer ingentes esfuerzos para cumplir la tarea de controlar la temperatura en la Tierra.

Debido a las incógnitas de la economía global y a los controles que ejerce el mundo desarrollado sobre las tecnologías de ahorro energético y de reducción de emisiones, para los países en vías de desarrollo será difícil alcanzar la meta con sus propios recursos. Esto exige que los países desarrollados asuman su obligación de prestar asistencia financiera a los países en vías de desarrollo en sus esfuerzos por transformar la estructura energética. Para ello es preciso desembolsar millones de dólares en asistencia directa y transferencia tecnológica.

El vicejefe de la delegación gubernamental china, Su Wei dijo que el cambio climático siempre ha sido un problema difícil de resolver y lo será también en la actual reunión. La parte china hará esfuerzos constructivos para impulsar el exitoso desarrollo de la reunión y desea que la conferencia de Cancún alcance acuerdos vinculantes.

Pueblo en Línea

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