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7 ago. 2013

"No todos servimos para emprender"

Videojuegos, futbolines, sofás, salas de reuniones con nombres exóticos y cestas de fruta y bebida gratis. La memoria conecta rápidamente estas imágenes con Silicon Valley. Pero Europa también tiene su propio vivero de startups. Está en Berlín y ofrece trabajo a jóvenes recién licenciados de países en crisis. Este Silicon Allee no es la tierra prometida, aunque hay excepciones dignas de mención. Soundcloud, una plataforma de música y audio con 200 millones de usuarios, es según la Comisión Europea, la empresa tecnológica del año. Uno de los CEO del Youtube de la música, Alexander Ljung es un joven de 31 años "obstinado" que pretende "devolver el optimismo" a los jóvenes emprendedores. Ljung ha sido nombrado emprendedor del año por la Comisión Europea.

"No todos servimos para emprender", explica el joven, "hay que estar un poco loco y buscar las oportunidades. Todo el mundo a tu alrededor te dice que eso no va a poder hacerse. Pues, ojo, porque si nadie más está yendo en esa dirección, tienes un camino por explorar". Soundcloud nació, precisamente, de ese sendero que otros no veían. Inspirados por Youtube y la facilidad que da para compartir vídeo, el artista Eric Wahlforss y el productor musical Alexander Ljung montaron una plataforma de sonidos para compartir y reproducir en cualquier dispositivo. "Era frustrante ver las pocas opciones que teníamos para mandarnos archivos de audio por email. No sólo canciones, cualquier tipo de audio".

En Soundcloud el corazón es la onda de sonido que los usuarios pueden explorar, compartir y reproducir. La plataforma vio la luz en 2007 como red colaborativa donde los artistas colgaban sus álbumes en escucha privada o pública. "No somos Spotify. Somos una plataforma diferente, no hay sólo canciones", cuenta Alexander, "los artistas, por ejemplo, lanzan un álbum y lo cuelgan, y hasta que vuelven a tener otro listo, pueden compartir otro tipo de contenidos, como entrevistas".

Si Spotify es, en el mundo del streaming, el rey de las masas, Soundcloud es el de los hipsters. "Cada minuto se suben a la plataforma 12 horas de música", cuenta la responsable de comunciación, Neicia Marsh. "En España está entrando más lentamente", apunta Ljung, "pero nunca nacimos con la intención de ser locales, sino de pensar en global. Nos va muy bien en Europa, especialmente bien en Norteamérica y estamos entrando en Asia". La popularidad de la red depende en gran parte de las leyes de propiedad intelectual de cada país; por ejemplo, en Alemania, donde la música en Youtube está totalmente restringida por la GEMA, Soundcloud es una de las redes sociales más populares.

Las startups berlinesas han dado trabajo a cientos de jóvenes europeos, muchos de ellos españoles. Los alquileres en la ciudad son baratos y las subvenciones estatales para fundar una startup, interesantes. En estas condiciones no parece extraño que crezcan cientos de ellas en la capital de Alemania. Soundcloud tiene su sede en Berlín, aunque gran parte del tiempo sus CEO viven en las oficinas de la ciudad más cara de Europa, Londres. "No tiene que ver con que sea más barata la vida en Berlín", se justifica Ljung, "es una capital donde cientos de artistas eligen vivir, y las startups tienen algo que ver con esto. Tienes una idea y la realizas, cueste lo que cueste, aunque te digan que estás loco por eso".

Alexander Ljung pasa de puntillas por la pregunta de si cree que las startups se aprovechan de jóvenes bien preparados llegados de países en crisis, como Italia o España. "Vienen porque les atraen las empresas de Internet; la gente quiere participar en proyectos que tengan impacto en el mundo". ¿Estas empresas de internet con impacto en el mundo podrán salvar una generación desempleada? Tras un silencio de unos segundos, responde: "Hay muchos factores de la crisis que no se pueden controlar, pero las startups tecnológicas aportan optimismo y pueden contribuir al desarrollo económico porque crean nuevos puestos de trabajo".
Discriminación y sueldos bajos

Soundcloud nació en Berlín, pero su sede principal está en Londres. Desde hace cuatro años, las startups en la ciudad crecen como setas.  Algunas son alemanas pero otras se asientan en la ciudad atraídas por la cantidad de jóvenes que quieren vivir en Berlín por el ambiente cultural y por los bajos alquileres que se mantuvieron durante muchos años pero que desde 2012 están disparándose.

Cientos de recién licenciados europeos, especialmente de países castigados por la crisis, envían cada día su solicitud para trabajar en el Sillicon Allee. La media de edad en estas empresas difícilmente supera los 30 y los salarios ofrecidos, al contrario que en otros centros tecnológicos como Dublín, son muy bajos. Empresas como Zalando, Groupon o Edarling contratan a españoles menores de 30 años, casi todos con experiencia previa por salarios iguales o menores a los que perciben en España, en la mayor parte de los puestos.

Además, en estas empresas donde el único idioma obligatorio es el inglés, existen diferencias salariales respecto al país de origen. Por ejemplo, en algunas empresas de las anteriormente citadas, un español no cobra lo mismo que su homólogo francés, holandés o alemán. Además, la posibilidad de promoción dentro de la empresa es muy reducida y si bien el inglés es el único idioma obligatorio, hablar alemán condiciona el futuro en la startup.

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