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2012/02/20

¿Utilizar el clima británico para atraer turistas? ¿Una locura?

El clima británico suele ser visto como un problema al momento de atraer turistas a este país europeo, pero una campaña de marketing quiere convertir el principal tema de conversación de toda la nación en un imán para captar extranjeros. ¿Es posible?
Existen pocas cosas en el mundo sobre las cuales los británicos amen quejarse más que las condiciones climatológicas.

Rara vez pasa un día sin que se registre el diálogo tan familiar: “Está terrible el clima, ¿no?”, “Está frío ¿o me parece?”.
Algunos dirán sin titubeos que quejarse del clima –junto con beber té y hacer colas- es parte del ADN británico.
Pero según el secretario de Cultura, Jeremy Hunt, Gran Bretaña no se está vendiendo bien.
Hunt sostiene que el clima británico es mucho mejor de lo creen tanto locales como extranjeros (estos últimos suelen pensar que la isla es lluviosa y fría).
Al anunciar una campaña del gobierno para atraer más turistas, el funcionario dijo al diario Times: “Nosotros tenemos menos lluvias que París, debemos hacer que la gente entienda cuál es la realidad de nuestro clima”.
¿Puede entonces ser el clima un arma secreta de los británicos para atraer gente?

En la variedad está el sabor

El editor de la sección de Viajes del diario The Independent, Simon Calder, cree que la campaña no está errada.
“Es muy británico rumiar acerca del clima, pero mientras más viajas, más te das cuenta que nosotros disfrutamos de un clima maravillosamente diverso y, generalmente, benigno”.
“San Diego en California puede jactarse de tener un clima más cálido, y Pohenix, en Arizona, ostentar más sol, pero el nuestro es mucho más interesante”, dice Calder.
Lejos de lamentar los cambios climáticos, la escritora de relatos de viajes Hilary Bradt concuerda con que lo excitante está en la variedad.

“No existe nada monótono en el clima británico, y es por su diversidad que nosotros tenemos una campiña y unos paisajes tan hermosos”.
“Yo vivía en California y debo decir que esos eternos cielos azules se vuelven aburridos”, opina.
Pero incluso si el clima es mejor –o más interesante- de lo que la gente cree, ¿cuán fácil es volverlo una ventaja en el mercado turístico?
Según Jonathan Gabay, un experto en marketing, vender el clima siempre será una lucha cuesta arriba.
"Hace algunos años, Israel realizó una campaña de marketing que mostraba –exhibiendo Tel Aviv- que el país no era solo desierto. Eso era aceptable porque no dejaba de ser un hecho”.
“El problema con el clima es que incluso con estadísticas, por ejemplo diciendo 'llueve X aunque ustedes piensen que llueve Y', no puedes estar seguro de qué es lo que va a ocurrir. Es algo variable”, concluye Gabay.

Con las vacaciones no se juega

En lo que a hechos respecta, la lluvia cae sobre Londres menos días al año que en París (Francia), Santander (España) y Wellington (Nueva Zelanda), según el sitio Visit Britain.
En los últimos 30 años, el promedio de temperaturas más altas en el mes de julio ha sido 20,6 grados en Devon, 19,4 grados en el Lake District y 22,8 grados en Londres, según revelan las cifras de la Oficina Meteorológica británica.
Pero aun con estadísticas, la escritora Bradt piensa que será difícil cambiar las percepciones de la gente, sobre todo cuando se trata de sus propios habitantes.
“La campaña puede modificar ciertas actitudes de los extranjeros –incluso teniendo en cuenta que persiste la idea de aquella Gran Bretaña con niebla de los 60’s y 70’s”- pero será más complicado cambiar las costumbres locales.

“Los británicos aman quejarse: o hace mucho calor o hace mucho frío, o está muy seco o está muy húmedo. Toda nuestra cultura está basada en rezongar por el clima, es lo que une a nuestra gente”, dice Bradt.
Gabay piensa que existe otro elemento a tener en cuenta. Según el experto en marcas, esta es una era donde los clientes y consumidores son más cínicos que nunca, y jugar con una de las cosas más esperadas por la gente –sus dos semanas de descanso- es un gran riesgo.
“Existen un par de temas con los que tú no bromeas en cuanto a clientes respecta: uno es religión, el otro es dinero. Pero quizás uno que supera a todos es el de sus vacaciones”.
En lugar de utilizar el clima como un “gancho”, Gabay piensa que sería más seguro focalizarse en la cultura británica, sus paisajes o su gente.
“Seguramente no todo el mundo quiere un clima cálido, o desea una playa, pero si vas a apostar, es más posible que la gente elija ir a Marbella que a Manchester”, remata el experto en marketing.
Sin embargo, el editor del diario The Independent cree que Gran Bretaña podría hacer mucho más de lo que hace para venderse a los extranjeros, especialmente en la temporada baja, enfocándose en algunas de sus ventajas menos conocidas.
“Por ejemplo en el primoroso condado de Somerset, el mes más seco es abril. Y junto con julio, su mes más cálido es mayo”, dice Calder.
¿Y cuál cree él que es el mejor clima en Gran Bretaña?
“Escocia, por mucho, donde cualquier día donde no tengan lugar sucesivamente dos o tres estaciones puede ser calificado como inusual”.

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