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2012/02/06

¿A quién le interesa ese tuit?

"Hola a todos otra vez! Estoy con @AlexBarrio2 después de una #cena bastante aburrida. Estoy #harto de que siempre me sirvan platos fríos!!". Es sólo un ejemplo de uno de los tuits más cargantes que podemos encontrar en nuestro timeline de Twitter, siempre que hagamos caso de las conclusiones de un estudio (PDF) sobre la percepción de los mensajes que leen los usuarios de esta popular red social, que tenía 200 millones de usuarios en 2011. Según sus conclusiones, que también analizan las características de los mensajes más molestos y de los mejor acogidos, los tuiteros consideran que sólo vale la pena leer el 36% de los mensajes que reciben. Y una cuarta parte de ellos ni siquiera merecen ser leídos.
Lo llamativo de los resultados de este estudio, elaborado por investigadores del MIT, Georgia Tech y la Universidad Carnegie Mellon, es que se basa en lo que los tuiteros opinan sobre los mensajes que ellos mismos han elegido leer. La investigación se elaboró sometiendo a los internautas a su propio timeline, es decir, a los tuits que escriben los usuarios que cada uno de ellos sigue voluntariamente. Los 43.000 encuestados debían catalogar cada tuit como "merece la pena leerse", "no merece la pena" o dejarlo sin catalogar. En ese limbo sin etiquetar se quedó el restante 39% de los microtextos.

Al margen de estas tres grandes cifras, el estudio proporciona llamativos detalles sobre las motivaciones que llevan a los consumidores de tuits a considerarlos valiosos o prescindibles. Volviendo al ejemplo inicial, hay varios factores que construyen un mensaje insípido o molesto. Los peores son los que dicen: "Buenos días, Twitter". "Este tipo de tuits, que denominamos de mantenimiento de presencia, son realmente escasos, aunque, cuando aparecen, generan una intensa aversión", explica el responsable del estudio, Paul André. Este investigador cree que, aunque hay un consenso en torno a lo latosos que son este tipo de textos, "en el flujo de la corriente, uno tiende a ignorarlos, por lo que el autor nunca sabe lo que su audiencia opina. Pero, si les obligas a calificarlo, el malestar se desata", explica André.
Para seguir estropeando un tuit, contar menudencias demasiado personales es una apuesta segura. Más si contienen emociones negativas: "Lo siento, pero no me interesa lo que estás comiendo" o "está quejándose todo el rato", son algunas de las protestas que expresaron los encuestados al enfrentarse a este tipo de textos egoístas, aunque los escribiera gente a la que habían decidido seguir. Los mensajes en los que únicamente se comparte un enlace, sin contexto, son despreciados. Y también es molesto el abuso de menciones directas y hashtags (conceptos agrupados gracias al símbolo #). Otro clásico imprescindible es ese internauta que, a la hora de cenar, se entera de que ha muerto Amy Winehouse y lo comparte con sus seguidores, por si no se habían enterado, cuando ya hace horas que fue trending topic (temas más comentados) global. "Ser aburrido es un problema mucho mayor de lo esperado. Y, como Twitter enfatiza la importancia de la información en tiempo real, compartir noticias viejas aburreal lector", analiza André.
Sin embargo, no se estresen: publicar tuits pelmas no implica necesariamente que le dejen de seguir a uno. "Es probable que los usuarios de Twitter estén satisfechos recibiendo algunos mensaje que no les gustan, de la misma manera que no todas las conversaciones son edificantes", resume el investigador.

Coincide con esta conclusión el profesor de Tecnología de la Información José Manuel Noguera: "Como ocurre en cualquier consumo mediático, no todo nos interesa. ¿Cuánto de lo que oímos en la radio nos parece valioso? ¿Cuántas páginas de un periódico nos interesan?". Para Noguera, lo importante no es el valor que damos a cada uno de los tuits, sino el que le damos al autor, al que seguimos por cercanía, por la información que nos puede proporcionar en un momento dado y por la posibilidad de interactuar con alguien inaccesible.

Si te sigo, será por algo

"La gente sigue a personas que tienen algo que decir. Y se acepta como natural que no todo lo que compartan resulte interesante", explica Noguera, que considera contraproducente la obsesión por conseguir seguidores y retuits. "Pedir de manera explícita un RT me parece un ejemplo de mensaje desafortunado", señala.
Según Javier Guembe, autor de Twitter para dummies, se está instalando una nueva ola de usuarios jóvenes para los que es especialmente molesto un RT manual. "Les parece arcaico y que está tratando de robar méritos al tuit original", explica. Según los cálculos de este experto, más de un 15% de yoísmo en Twitter "empieza a cantar", lo que podría agotar a su audiencia. Guembe señala otro incordio al alza: el de compartir una y otra vez la misma información con menciones directas a otros usuarios: "Mucha gente cree que así funciona Twitter y se sorprenden cuando les bloquean. Es posible aprender a tuitear mejor; lo importante es tratar de aportar algo a los demás".

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