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2012/02/06

¿Por qué sus vacaciones pueden ser peligrosas por culpa de Facebook?


Las vacaciones representan ese período tan esperado por toda persona que busca, en algún momento del año, alejarse de toda la vorágine laboral o simplemente alejarse un poco del caos que puede representar la cotidianeidad.
Sin embargo, en una sociedad “hipercomunicada“ y muy dependiente de la tecnología informática, esas vacaciones pueden transformarse en “potencialmente peligrosas” si no se tiene presente ciertas buenas prácticas de seguridad que, a pesar de constituirse en primera instancia a través de medios informáticos, pueden derivar en delitos convencionales que escapan del ámbito computacional.
¿Cómo es esto? Pues, analicemos primero esta ecuación: "Facebook  (privacidad) + OSINT = Vacaciones potencialmente peligrosas".
Sin lugar a dudas, Facebook es la red social -mundialmente hablando- más popular y, por ende, la más empleada por millones de personas en todo el mundo.
La evidencia más concreta: más de 800 millones de perfiles forman parte de esta red con la posibilidad de interactuar entre sí constantemente.
Pero esta popularidad representa también un riesgo latente donde el condimento “privacidad” es uno de los más críticos; sobre todo cuando no comprendemos del todo su alcance e impacto como parte del ciclo social diario, donde la información mueve la balanza a favor de quien la tenga.
Y no comprender del todo lo que esto significa es básicamente similar a dejar abiertas todas las alternativas posibles para que personas con intenciones maliciosas puedan afectar nuestra economía, de alguna u otra manera, y de forma arbitraria.
OSINT corresponde al acrónimo de "Open Source Intelligence", un recurso mediante el cual se busca obtener información de interés (lo que en algunas comunidades se conoce como “Inteligencia”) a través de fuentes abiertas y públicas.
¿Qué significa esto realmente? Básicamente la posibilidad de obtener información relevante sobre un blanco potencial, en primera instancia, sin hurgar demasiado y sin mucho esfuerzo.
A esta altura de la lectura se estará preguntando: ¿qué tiene que ver esto con mis vacaciones? Pues, lamentablemente, mucho. Imagínese la siguiente situación hipotética:
Soledad y Carlos, unos queridos amigos, están ansiosos por disfrutar de esas merecidas vacaciones, tanto que todos los días cuentan (cada uno por su lado) esa ansiedad a través de su muro en Facebook.
Soledad dice: "faltan solo tres días para irme de vacaciones", mientras Carlos nos cuenta que estará por las playas de Punta del Este (Uruguay) durante siete buenos días; Soledad también cuenta: "el vuelo saldrá desde el aeropuerto de Ezeiza (en el caso de Argentina)”, y Carlos que lamenta dejar “sola” su reciente adquisición, junto a la imagen de su nuevo auto estacionado frente a su casa, agregando también: “estos son los momentos por los cuales me arrepiento de no tener un perro en casa”. Todo esto y mucho más en tan solo un día de Facebook.
A los ojos de la cotidianeidad que representa Facebook (y cualquier otra red social), estos ejemplos son... “algo normal”, pero no tanto para quienes constantemente buscan víctimas potables para cometer delitos no-informáticos entre la información que existe en cada uno de los diferentes perfiles.
Ahora cualquier persona que mire el perfil de Soledad y/o Carlos, podrá saber que:

  • En tres días la casa de mis amigos estará vacía, sin ninguna persona atenta a ella durante siete días corridos, incluso que no habrá perros que puedan, aunque sea, hacer un poco de ruido ante algún movimiento extraño.
  • Que se van a Punta del Este tomando un vuelo desde el aeropuerto internacional de Ezeiza.
  • Que recientemente se compraron un auto 0Km que también estará sin vigilancia y que seguramente las llaves no quedarán guardadas en cualquier cajón sino quizás en una caja fuerte dentro de la casa.
  • Además, mirando la fotografía del auto estacionado frente a la casa (donde puedo ver la fachada de ésta), se puede deducir fácilmente que el poder adquisitivo de mis amigos es alto.

La cuestión es que al regresar de las vacaciones, el auto seguía en su lugar, pero la casa estaba vacía, habían robado todo.
Ahora... ¿Qué opina? Cuánta información en tan sólo unas pocas líneas, ¿verdad? Con lo cual el resultado, mezclando los condimentos de la ecuación, es “vacaciones potencialmente peligrosas”.
La recolección de información que puede ser de interés para el ámbito delictivo se potencia a través de recursos tecnológicos como las redes sociales, ampliando el abanico de posibilidades en materia de delitos que no sólo se basan en los tipificados bajo el marco de robo, sino que también puede ser explotada para constituirse en delitos más graves, más complejos y mucho más elaborados como secuestros extorsivos y demás.
Soledad y Carlos representan a muchas personas que utilizan Facebook con demasiada confianza, sin tener en cuenta que en definitiva no sabemos realmente quién se encuentra del otro lado; y sin considerar que “todo lo que se escriba, puede ser utilizado en su contra” y las noticias diarias lo dejan en evidencia constantemente.
La privacidad es un derecho exclusivamente propio y es nuestra obligación mantenerlo bajo esa condición.
Por supuesto que siempre habrá alternativas y estrategias maliciosas que busquen romper esa privacidad. Para mitigarlo, también existen soluciones de seguridad.
Pero una cuota muy importante en términos de privacidad depende sólo de nosotros, donde una segunda fórmula podría ser: cuanto menos información se exponga, menos expuestos estaremos y más seguros de no ser una víctima más dentro del ciclo delictivo.

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