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2012/02/13

La forma más barata de moverse rápido por la ciudad

Años atrás, los scooters (motocicletas ligeras con ruedas pequeñas) eran patrimonio de los jóvenes "con onda". Sin embargo, en la actualidad, el mercado de este tipo de motocicletas ligeras es muy diferente al de los años '60 o '70, dominado por las Vespas y las Lambrettas.
Hoy día, se pueden conseguir desde modelos sencillos y de potencia limitada hasta poderosas bestias de más de 600 centímetros cúbicos de cilindrada.

La popularidad de este medio de transporte está en aumento. En 2011, por ejemplo, en el Reino Unido, la cantidad de registros de scooters aumentó en un 12%, y se espera que las cifras de este año muestren que se trata de una tendencia.
No es difícil imaginar a qué se debe su éxito: el elevado precio del combustible y el aumento en el precio del transporte público hacen que ciclomotor se vuelva una alternativa interesante para ir de A a B, sobre todo en las ciudades, en donde el costo del estacionamiento también es alto.
"Algunos scooters pueden hacer más de 160 kilómetros por US$8, eso alcanza para varios viajes", explica Glen McMahon, de Honda.

Roy Green, director de una compañía en el sur de Londres, nunca condujo una motoneta. Ahora está pensando en comprarse una para recorrer los 15 kilómetros que separan su oficina de su casa.
"Viajo mucho por el Reino Unido y también al extranjero. Lo podría usar para ir desde el centro hasta los aeropuertos", dice mientras mira con interés varios modelos en una exposición de motos en Londres.
Su caso es similar al de muchos otros que están cambiando el auto por el scooter. Es gente que no está interesada en la velocidad, la libertad o el estilo de vida asociado a las motos, sino que las ve más que nada como una solución económica al problema del transporte.

Seguridad

Para sacar una licencia para conducir un scooter de hasta 125cc de cilindrada hace falta hacer un curso de un día llamado Entrenamiento Básico Obligatorio (conocido por sus siglas en inglés como CBT).
A Green, que tiene previsto hacer pronto el curso, no le preocupa el tema de la seguridad.

"Algunos de mis amigos que tienen scooters han sufrido accidentes, pero nada serio".
Los auténticos motociclistas conocen los peligros de la calle. Muchos temen que los nuevos conductores se demoren un tiempo en tomar conciencia del peligro de manejar una moto, por más pequeña que sea.
Emma Petit, directora de ventas de una tienda en Brighton, en el sur de Inglaterra, tiene una bicimoto de 125cc. Aunque está al tanto de los riesgos, está pensando en comprarse un modelo más grande.
"Conducir por Brighton da miedo. Los automovilistas ni te miran", dice.
Actualmente, el énfasis en torno a la seguridad está puesto sobre los ciclistas. Sin embargo, para los conductores de scooters, el panorama es poco alentador.
Entre 1990 y 2010, los motociclistas eran el 1% del tráfico, pero el 21% de las víctimas de accidentes.
En opinión de Peter Baker, subdirector de la revista Motorcicle News, el entrenamiento es crucial. Tener conocimiento de las calles y el tráfico, señala.

Atentos con el acelerador

Londres es la capital británica de los ciclomotores Se estima que hay cerca de 160.000 motociclistas. Desde hace un mes, ya pueden circular por las carriles de los autobuses, una ventaja para los motociclistas y una maldición para otros conductores.

El problema sigue siendo que un choque a baja velocidad puede significar muy poco para un automovilista (un rayón quizás), pero puede ser un gran peligro para un motociclista desprotegido.
La velocidad es un factor importante en un accidente, explica Mick Cheeseman, profesor de un curso de seguridad vial.
"Si conduces a una velocidad superior a los 48 kilómetros, las posibilidades de que tengas un accidente serio aumentan marcadamente", comenta Cheesman.
"Muchos de los accidentes fatales ocurren a una velocidad de entre 48 km por hora y 65 y km por hora. El motorista sale despedido de la moto, golpea algo sólido y para y, por supuesto, los órganos todavía están viajando. Eso produce daños internos severos", añade.
Pero aunque los conductores de scooters circulen "un poco a lo loco" por Londres, Cheesman reconoce que lo hacen a una velocidad relativamente baja.

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