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2011/08/15

Brasil quiere ser una potencia científica


Hace tiempo que Brasil es visto como una de las próximas potencias económicas del mundo. Ahora el país sudamericano también aspira a convertirse en uno de los gigantes científicos y tecnológicos del planeta.
El gobierno de Dilma Rousseff lanzó una ambiciosa iniciativa que busca formar a decenas de miles de expertos en los próximos años.

El Ministerio de Ciencia y Tecnología invertirá US$2.000 millones en crear 75.000 becas de posgrado para que estudiantes brasileños se formen como científicos e ingenieros en las mejores universidades del mundo.
Para ello, el país está en proceso de firmar convenios con más de 300 casas de estudio extranjeras, entre ellas las estadounidenses Harvard, Stanford, Princeton, Columbia y MIT, y las británicas Cambridge, Oxford y el Imperial College.
El sector privado también hará su aporte, con 25.000 becas financiadas en parte por empresarios.
El proyecto, bautizado "Brasil sin Fronteras", no sólo buscará educar a los brasileños en el exterior. También pretende salir a la caza de cerebros y atraer al país a 1200 prestigiosos científicos foráneos.
La primera economía de América Latina cuenta con una importante ventaja para lograr este objetivo: la fortaleza del real contra el dólar y el euro, que permite al país ofrecer atractivos incentivos económicos a los expertos internacionales.
¿Podrá Brasil convertirse en un líder en innovación científica con este plan?

Una política de Estado

Para la experta en tecnología y educación del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco (IIPE-Unesco), María Teresa Lugo, la propuesta brasileña es un buen comienzo, pero no alcanza para garantizar el éxito futuro del país.
"No se trata de poner insumos y sacar resultados", explicó a BBC Mundo.
Según la experta, para funcionar, una política educativa debe ser asumida como una política de Estado.
"Una propuesta como la brasileña tiene alto impacto y sirve para poner en primer plano la importancia que tiene para el país el desarrollo científico y tecnológico. Pero si no es acompañada desde otros sectores no alcanza", dijo.
En ese sentido, Lugo consideró que para lograr verdaderos avances en materia científica y tecnológica también se deberá brindar mejor infraestructura para esos estudiantes que vuelven de capacitarse en el exterior.
Y además habrá que otorgar mejores incentivos económicos a los investigadores, así como sueldos atractivos.

Empezar desde las bases

El experto en política científica Ricardo Ferraro, docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), resaltó otro factor esencial para lograr el objetivo al que aspira Brasil: mejorar la calidad de la educación básica.

"Brasil tiene una baja calidad de formación escolar, es lo que muchos en ese país llaman ‘la tragedia educativa brasileña’", afirmó a BBC Mundo.
Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) el país lidera el ranking de deserción escolar del Mercosur y además tiene la peor tasa de aprobación de la región a nivel de la escuela primaria.
"No sirve de nada tener una elite te estudiantes universitarios bien formados si los chicos más pequeños no saben escribir", señaló Ferraro.
El experto consideró que el proyecto "Brasil sin Fronteras es una buena herramienta, pero no es automática" y coincidió con Lugo en que sólo funcionará en la medida en que haya políticas públicas que lo acompañen.
"Un gobierno no debe apoyar a la ciencia, sino que debe apoyarse en la ciencia", observó.

Innovar para ser el mejor

Ambos especialistas resaltaron la importancia de la innovación técnica y científica como eje de crecimiento de un país.
"Es muy difícil ser una potencia mundial si no se es una potencia científica y tecnológica. Porque si los demás hacen cosas mejores, uno no puede competir", sostuvo Ferraro.
Para el docente, un ejemplo paradigmático de cómo el desarrollo técnico y científico contribuye fuertemente al desarrollo económico de un país es el éxito que ha tenido Brasil con su fábrica aeronáutica Embraer.
"Para ser una potencia mundial uno tiene que poner el eje en el conocimiento. Eso va a marcar la diferencia entre países", opinó, por su parte, Lugo.

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