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24 dic. 2010

Niños científicos son tomados en serio por la academia

Por primera vez la Sociedad Real, la academia de ciencias del Reino Unido, publicó en una de sus revistas una investigación llevada a cabo por niños.
Se trata de un estudio sobre abejorros que comenzó como un proyecto de ciencia de alumnos de entre ocho y diez años de una escuela primaria en Devon, Inglaterra.
Los pequeños investigadores descubrieron que los abejorros son capaces de identificar patrones de colores.
Aunque trabajaron con un científico profesional, el profesor Beau Lotto, especialista en neurociencias de la Universidad de Londres, el estudio -dice la Sociedad Real- fue "enteramente escrito y concebido" por los estudiantes de la Escuela Blackawton.
Los niños querían descubrir si los abejorros son capaces de aprender a distinguir diferentes colores para encontrar agua azucarada y al mismo tiempo evitar el agua salada.
"Hallamos que estos insectos pueden usar una combinación de relaciones de color y espacio al decidir en qué color de flor se puede recoger forraje", afirman los jóvenes científicos en Biology Letters (Letras de Biología).
"Y también descubrimos que la ciencia es superdivertida, porque haces cosas que nadie antes había hecho".

Poco estudiado

Según la Sociedad Real, el tema de estudio que eligieron los niños -la visión de patrones y colores en los insectos- ha sido muy poco entendido, por lo que el hallazgo de los niños "representa un avance genuino en este campo".
"Esta investigación representa la primera publicación de este tipo en una revista de alta calidad científica", señala el profesor Brian Bharlesworth, editor de Biology Letters.
"Ésta es una forma singular de estimular el compromiso de los niños con la ciencia, al lograr que un grupo escriba su trabajo en un formato que puede ser publicado".
"Espero que otros equipos se den cuenta de que la ciencia no es un club exclusivo, sino algo que está disponible para todos", agrega.
El profesor Lotto coordinó y editó la descripción detallada de los métodos y conclusiones del estudio, los cuales obtuvo de las discusiones que llevó a cabo con los niños.
"El verdadero trabajo científico está lleno de incertidumbre, por eso es tan emocionante", dice el científico.
"Pero creo que la educación carece de esto, porque los temas a menudo se presentan como una serie de hechos y certezas aburridos".

Revisado por pares

Lotto añade que la publicación del trabajo "es un paso importante para demostrar lo que podemos lograr si estamos dispuestos a enfocar la ciencia de forma creativa, osada y, sobre todo, divertida".
Igual que el resto de las investigaciones que aparecen en revistas científicas en todo el mundo, el estudio de los abejorros fue sometido a la evaluación de colegas.
La presentación del trabajo es poco convencional, porque no contiene referencias. Pero esto se debe principalmente a la inaccesibilidad de literatura científica actual para niños de ocho a diez años.
Sin embargo, la revista también publica un comentario -con referencias y antecedentes del estudio- de los doctores Laurence Maloney, del Centro de Ciencia Neural de la Universidad de Nueva York, y Natalie Hempel de Ibarra, del Centro de Investigación de Conducta Animal de la Universidad de Exeter.
"Los experimentos fueron modestos en su alcance pero inteligente y correctamente diseñados y llevados a cabo con controles apropiados para evitar artefactos".
"Carecen de análisis estadísticos y de discusión sobre trabajos experimentales previos, pero están a la altura de los experimentos llevados a cabo por especialistas altamente entrenados", expresan los científicos.
Y agregan que los estudiantes recibieron "poca supervisión" del profesor Lotto y de su maestro.

BBC Mundo

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