Buscador:

12 mar. 2010

Juegue con los ojos, no con el cerebro

Fuente: El Mundo.

Aquí tienen ustedes al usuario más escéptico de la tecnología 3D. Es por las gafas, en realidad. Me pusieron las primeras antes de los 10 años de edad y a la semana me negué a llevarlas. Fui prácticamente ciego hasta que empecé a usar lentillas en el instituto y ahora estudio eso de que me perforen el ojo con un láser a ver si consigo también librarme de ellas.
No acabo de verle el punto a lo que parece que acabará por llamarse “las gafas de ver la tele” pero tengo claro que si algún día el 3D triunfa en el salón será más por los videojuegos que por las películas. En la Games Developer Conference de San Francisco los principales motores de creación de juegos ya vienen con opción 3D y es sin duda uno de los temas calientes de esta edición.
Visto Playstation Move, que era el anuncio importante de la semana, recorro los pasillos en busca de algo que no me recuerde al 98% de los juegos que he jugado en los últimos diez años. Doy con ello y no es un juego. Es un nuevo sistema de control en el que basta con mirar a la pantalla. Eye Tech detecta en que zona del televisor o el monitor tenemos fija la mirada y así sustituye al puntero del ratón.
Es una tecnología que se usa en varias aplicaciones, desde la ayuda a discapacitados hasta la estadística o la publicidad –por ejemplo, para saber, en qué partes de una página web centra el usuario la mirada cuando la ve por primera vez-. Es la primera vez que la veo vinculada a un juego y el resultado es interesante. En dos minutos el sistema –básicamente una cámara bajo el televisor- se ajusta a mis ojos y me permite jugar a World of Goo (pruebe la demo, es divertido) sin ratón, tan sólo dirigiendo a las gotas de tinta con la mirada.
No es perfecto pero cumple con lo prometido. Hay que recordar mirar a la parte de la pantalla donde uno quiere moverse y no en la que uno está. Una vez aprendido el truco, resulta interesante.
A dos metros me encuentro con es stand de Mindgames, que son los que llevan dos años hablando de controlar juegos con la mente. Los periodistas tecnológicos tendemos al optimismo. Es lo único que puede justificar los artículos publicados sobre el futuro de este tipo de sistemas de control. No funcionan, y a estas alturas casi podríamos perder la esperanza.
Tras cinco minutos de pánico en los que el casco es incapaz de registrar ninguna de mis ondas una barra en la pantalla me indica que por fin las cosas están donde deben y tengo cierta actividad cerebral.
Es la quinta vez que uso uno de estos cascos y la sensación de control que tengo es prácticamente igual a la primera, si me dicen que todos los colores y barras que aparecen en pantalla están generados de forma aleatoria yo me lo creo. Con entrenamiento y tratando de recordar ciertos objetos o emociones se supone que se puede generar algo de coherencia pero, la verdad, prefiero el mando de la Wii o lo de los ojos.
A los cinco minutos la chica que trata desesperadamente de hacerme ver que hay relación causa-efecto entre lo que veo en la pantalla y lo que pienso se da por vencida. “Parece que eres una persona que tiende más a la concentración que a la relajación”.

No hay comentarios: