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2010/02/20

Venezuela: ahorrar luz, experiencia nueva

Fuente: BBC Mundo.

Como en la escuela, la nota puede ser de "felicitación" o de "advertencia". La próxima semana, unos 8.000 altos consumidores de energía en Caracas recibirán una carta oficial que les dirá si han aprendido una lección nueva: la de ahorrar energía, como está exigiendo el gobierno en el marco de una emergencia eléctrica nacional.

El viceministro de Energía, Javier Alvarado, dijo en un Consejo de Ministros televisado que ése fue el número de comercios e industrias inspeccionados este viernes. Los mismos tienen plazo de siete días para ahorrar un 10% de energía, y otros siete más para reducir un 10% adicional.

Mientras tanto, los usuarios residenciales, a quien aplica un esquema similar de recompensas y multas según ahorren o excedan el límite, tendrán que esperar a que les llegue la próxima factura para enterarse si pasan o aplazan una prueba para la que, según expertos, han tenido poco tiempo para "estudiar".

"Si toda la vida te dicen que somos un país con exceso de energía y la señal del precio (por barato) te dice que el recurso no es valioso, pues usas el recurso y te ocupas de otros problemas. Pero de la noche a la mañana te dicen que sí es valioso y no estás preparado para eso", le dijo a BBC Mundo el especialista en temas de electricidad, Johann Gathmann.

De acuerdo con el gobierno, Venezuela es el país con el mayor consumo per cápita de electricidad. Según ratificó el presidente Hugo Chávez este viernes, hay derrochadores, como "los ricachones, que a veces se dan el lujo de llenar sus piscinas con agua potable", que están obligados a aprender a vivir de otra forma por el bien de todos.

El ABC

Como pareció quedar en evidencia en la fila frente a una taquilla de pago en el este de la ciudad, el aprendizaje incluye saber leer la factura de electricidad, y no todos están muy dispuestos a emplearse a fondo.

"¿Dónde se ve eso, mija?", preguntaba una señora, cuando BBC Mundo le inquirió si en su casa gastaba los 500 kilovatios-hora que el gobierno ha establecido como línea de corte para determinar quiénes son los grandes consumidores y a quiénes sancionará si no cambian sus hábitos.

Otros en la fila no estaban más iluminados. La mayoría respondía en bolívares al mismo interrogante, aunque resultó que muchos se encontraban "libre de culpa", por gastar menos de la cota especificada.

Según Gathmann, los 500 kv/h son, de hecho, un límite generoso para una familia promedio de cuatro personas, que "puede meterse en el rango si se administra bien".

Del saber a la acción

A algunos, sin embargo, esta información les vale tan poco como una tarifa que todavía se cuenta entre las más económicas de latinoamérica.

"Yo dejo todas las luces prendidas. No voy a estar ahorrando un carrizo. Si me sube a 20 bolívares (unos US$6 a tasa ponderada), lo pago. ¡Si la caja de cigarrillos me vale 14 bolívares y la compro!", le dijo a BBC Mundo un joven con uniforme de repartidor, que contaba 100 kv/h en su factura y decía compartir hogar con otras cuatro personas.

"Tengo todos los aparatos pegados a un poste", señaló, en tono de sorna, un señor encorbatado, que mostraba la sorprendente cifra de apenas 15kv/h en su recibo. ¿Cuál era su secreto? "Me robo la luz… mentira, me acabo de mudar", explicó, no sin antes dejar por sentada su protesta por unas medidas "que no me hacen gracia".

De hecho, el problema del robo de electricidad, a través de cables que se conectan al alumbrado público en zonas populares, es uno de los que parece congregar el consenso de todas las partes, en el sentido de que hay que tomar cartas en el asunto.

Pero la tarea parece ardua. Así parecen evidenciarlo los varios postes enmarañados a pocos metros de la sede de la propia Corporación Eléctrica Nacional, según atestiguó BBC Mundo.

Conciencia vs. realidad

Con todo, el mensaje de que "ahora Venezuela es otra" —como decía una vieja campaña institucional— parece haber calado en unos cuantos.

"No habíamos tomado conciencia, estábamos acostumbrados a derrochar, pero es un tema mundial. Hay que apagar las luces, no dejar los televisores encendidos", le dijo a BBC Mundo una señora, que mostraba orgullosa una factura por unos 200 kv/h con un 10% de ahorro respecto al mes anterior.

Otra historia cuentan los comerciantes en los alrededores, para algunos de los cuales una reducción es impracticable. José, dueño de una carnicería, relató que le es imposible apagar los aparatos que hacen posible su negocio. "O pago más luz o cierro", señaló.

En el caso de José, el problema radica en que tiene que vigilar muy de cerca su consumo, porque si lo incrementa dos meses seguidos tendrá que cerrar de todas maneras (temporalmente), porque su penalización será la suspensión del servicio.

Para observadores como Johann Gathmann, el gobierno debió haber hecho énfasis en las recompensas (descuentos en pago por ahorro) en vez del castigo.

En todo caso, para el especialista, hay que poner las cosas en perspectiva. Resolver el problema de la luz, señaló, está en manos del gobierno, porque de éste depende instalar la capacidad de generación. "No podemos hacer nada. Lo mejor que podemos hacer es aprovechar la oportunidad y aprender a usar la energía", añadió.

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