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2012/03/02

Tímida presencia de Latinoamérica

El stand de Pedro Nunes en la feria del móvil de Barcelona es un microcosmos de lo que se cuece en Latinoamérica. “El año pasado solo pudimos pagar nueve metros cuadrados, este año 36”, dice mientras estira los brazos orgulloso. Al lado tiene el gigantesco puesto de BlackBerry, más allá están Intel y eBay. Es el App Planet, el rincón de la feria destinado a las aplicaciones, repleto de desarrolladores europeos, asiáticos y norteamericanos pero con una sola empresa de América del Sur.
Es el Grupo Mobi, del que Nunes es directivo. La firma es la mayor red de publicidad en el móvil de Latinoamérica y también crean aplicaciones, más de 200 hasta la fecha. Han pasado de un puñado de empleados a 250 en apenas unos años, un ejemplo del enorme crecimiento de la telefonía en esa zona del mundo.
La venta de smartphones creció un 66% el año pasado en toda la región. Brasil, Argentina, México y Chile son los motores, pero Brasil es el gigante. Muy pequeño aún comparado con Europa o EE.UU. pero ya apunta como el próximo gran mercado junto a China e India. Promete tanto que incluso la china Foxconn acaba de inaugurar una planta de fabricación de iPhones y iPads en Brasil para servir tanto a consumidores locales como al extranjero.
En Latinoamérica ya hay más móviles que personas, 630 millones de celulares frente a 597 millones de habitantes, según la GSMA. Sin embargo los teléfonos inteligentes están aún despegando, son solo un 9% del total, pero se calcula que llegarán al 33% en el 2014. En España la penetración de los smartphones supera el 40%.
“Hemos venido al Mobile World Congress porque necesitamos salir fuera, exportar, ese es el problema en Brasil ahora mismo, el crecimiento interno es tan grande que muy pocas compañías salen fuera, tienen bastante con la demanda local”, explica Nunes. Grupo Mobi cerró el año pasado su primer contrato internacional, desarrollar la aplicación para smartphones del Festival de cine de Cannes. Ahora buscan abrir oportunidades en Reino Unido y entrar en Europa.
“A cualquiera que le hables de Brasil estos días se le abren los ojos como platos”, bromea André Luis Sarot, que organiza la mayor feria de telefonía en ese país, una especie de Mobile World Congress latinoamericano con más de 14.000 asistentes cada año. Allí los smartphones se utilizan para lo mismo que en el resto del mundo, redes sociales, juegos y aplicaciones, con la diferencia de que los planes de datos son aún el doble de lentos y caros que en Europa o EE.UU.
Junto a Brasil, solo Argentina y Uruguay tienen presencia en Barcelona. Ni México, ni Chile, ni Perú… ¿Cómo es posible? “Es que los argentinos somos los más internacionales”, dice con sorna Damián Raffa, jefe de desarrollo de Adecef, la única argentina que ha viajado. Luego explica la verdadera razón: “Es muy caro venir aquí; un stand de nueve metros cuadrados son unos 12.000 euros y en Latinoamérica las compañías de telefonía son todavía muy pequeñas, no pueden permitirse grandes gastos”.
Adecef acaba de cerrar un contrato global con Telefónica para, mediante software, ayudarle a medir la calidad de su servicio de roaming. “Medimos de todo, la nitidez de la llamada, la velocidad de la descarga de datos en el extranjero, cortes en la conexión…”. Hacen lo mismo con una docena de operadores en América del Sur.
En Argentina la penetración de los smartphones es todavía mayor que en Brasil, un 24% del total de los 13,7 millones de móviles vendidos el año pasado. México pisa también fuerte, con un 23% de smartphones esperados para finales de este año y un 50% en 2014. Para muchos en estos países el móvil es la primera puerta de entrada a Internet, lo cual a su vez está empujando la penetración de la banda ancha fija.
Alejandro Leib representa a la única empresa venida de Uruguay, Leib ICT. Un par de sillas de plástico, una mesa, dos posters y a sonreír. “Es la primera vez que estamos, esto es gigantesco”, dice. Leib facilita la infraestructura de SMS y servicios de localización a más de 250 operadores en África y Latinoamérica. Como el resto, coincide: “Solo estamos empezando a asomarnos al móvil, queda todo por explorar”.

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