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23 mar. 2009

El corto que arrasó en Internet

Fuente: El Pais.

No es hijo de la generación MySpace. Iván Castell tiene 31 años, 10 más que todos aquellos que han crecido bajo el influjo de las redes sociales e Internet. Poco importa. Porque ha sabido exprimir al máximo las oportunidades de ese medio. "Hay dos maneras de mover un corto: por el canal tradicional, es decir, estrenarlo en una sala para unas pocas personas y presentarlo luego a festivales. U optar por Internet".
Vea aquí Nave #527, el corto de Iván Castell.
Este director zaragozano decidió probar la segunda vía con su séptimo corto, Nave #527. Aprovechar las redes sociales como MySpace o los portales para compartir vídeos como YouTube y otras menos conocidas como Dailymotion o Vimeo. La jugada no le ha salido mal: desde junio de 2008 más de 50.000 internautas han disfrutado con su obra turbadora y de realización impecable. "Por la vía clásica, en salas y demás, no lo hubieran visto más de mil", calcula desde Salou, donde pasa un fin de semana cerca de la playa.
Cerca de 19 minutos devorados en Internet del tirón. Un medio donde los espectadores son dispersos y emigran de una página web a otra sin cesar. "Antes de rodar me interesé por las estadísticas de visionado en webs. Los cibernautas se cansan al cabo de unos tres minutos... Hacer que se quedaran 19 no iba a ser fácil". La solución: un montaje con un ritmo rápido, capaz de enganchar desde el principio. La historia es asfixiante y obsesiva por sí misma: un veinteañero llamado Kai se despierta en una habitación con un colchón, paredes blancas y restos de sangre, muy enfermo. Allí encuentra a un hombre vestido de negro, y luego a otro de blanco. Le preguntan por Luna, una chica que aparece más tarde en el cuarto tan confundida como Kai. La pareja se siente encerrada. No hay puertas para salir. No recuerdan nada del día anterior. El desenlace no es menos sorprendente. Los símbolos se filtran cada segundo, y sorprende la calidad de la edición. Se inspira en clásicos del cine independiente como Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky) o Mulholland Drive y Carretera perdida, ambas cintas de uno de los directores favoritos del aragonés, David Lynch. "Nos dimos cuenta al terminar la edición que algunos efectos se parecían a los de las pelis de Lynch. Pero no era intencionado", se disculpa. Y añade, "también me gustan los hermanos Dardenne y Larry Clark".
Marketing viral, boca oreja o prescindir de los intermediarios son algunas de las características de Nave #527. "Antes del estreno en junio de 2008, lanzamos cuatro microtráilers de 20 segundos en MySpace". Aquella artimaña de coste cero duró una semana escasa; no obstante, sus resultados son aún visibles hoy: no invirtieron en publicidad, pero su corto, al contrario de los otros seis que ha realizado Castell desde 2000, ha llegado a miles. "Es ahora cuando estoy presentándolo a festivales y muestras. Y son ellos los que llaman a mis puertas". Con un minúsculo presupuesto de 5.000 euros -subvencionado en parte por el Gobierno de Aragón-, dos fines de semana de rodaje y con actores y profesionales salidos de MySpace -como la actriz principal, Rita Lorenzo, en el papel de Luna, que encontraron a través de esa comunidad- o de plataformas online especializadas como Filmutea -una red para trabajadores de cine indie-, Nave #527 es hijo del siglo XXI.

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