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2012/05/31

La tecnología Kinect a prueba en el espacio


La novedad de los productos electrónicos de hoy en día dura prácticamente lo que un pestañeo, asegura el corresponsal de ciencia de la BBC, Jonathan Amos. Tan pronto abrimos la caja del ansiado artículo ya estamos anhelando la siguiente versión, mejor y más barata.
No sorprende entonces que otras industrias, como la espacial, traten de atrapar algo de esa magia que ha permitido a la industria de productos tecnológicos mejorar la calidad y reducir el precio de sus productos.
El fabricante británico de satélites SSTL ha tenido bastante éxito en incorporar componentes de computadoras portátiles en naves espaciales. Ahora están a la búsqueda de nuevas formas de adaptar elementos de bajo costo a la tecnología espacial de última generación.

Los sensores Kinect

Así es cómo fijaron sus miradas en la XBox Kinect de Microsoft. Para aquellos que no saben de videojuegos, se trata de un sistema de sensor de movimiento que permite a los jugadores interactuar con la consola XBox 360 sin necesidad de ningún controlador manual.
Uno camina hacia un lado y el sensor infrarrojo en el Kinect percibe los desplazamientos. El usuario salta, y su ávatar se eleva en el aire.
Esta ingeniosa pieza de tecnología hizo que la consola fuera un éxito comercial tras su lanzamiento en 2010.
¿Cómo podría usarse este sistema en el espacio? Ingenieros de SSTL y de la Universidad inglesa de Surrey, pensaron que la tecnología del Kinect podría permitir la fabricación de un sistema sensor de proximidad y atraque de naves espaciales, algo que planean poner a prueba, indica el corresponsal de la BBC, Jonathan Amos.

Microsatélites piloto

El equipo de Surrey cuenta con un programa de microsatélites de investigación llamado Strand. El primero de los microsatélites desarrollados, que incorporará un teléfono android Google Nexus, se lanzará a finales de este año.
El teléfono registrará a la Tierra con su cámara de 5 megapíxels y llevará a cabo una serie de experimentos científicos y de ingeniería, de los cuales uno de los más importantes será el entregar el control total de la nave al Nexus.
Ahora se inició el proyecto Strand-2 y la idea es lanzar dos microsatélites juntos en el mismo cohete espacial.
Una vez en órbita, estos pequeños satélites se separarán durante breves periodos de tiempo para poner a prueba distintos sistemas y, cuando terminen, los ingenieros harán uso de la tecnología Kinect a bordo para que estos se encuentren y se acoplen de nuevo.
Para ello, los investigadores de Surrey han desarrollado un simple sistema de atraque para que ambas piezas se unan y separen repetidamente.
Según explicó Shaun Kenyon de SSTL, "Kinect usa un láser infrarrojo para tantear su entorno, construyendo un modelo en 3D del espacio en frente de él. Una webcam en la xBox superpone una imagen a la distancia detectada por el láser".

Recuperar basura espacial

El equipo de Strand cree que quizás esto allanará el camino hacia la construcción de "bloques de edificios en el espacio" que pudiesen unirse para reconfigurar un módulo espacial mayor.
Puede que este tipo de construcciones no ocurra pronto, pero uno puede visualizar fácilmente satélites que proporcionen energía, propulsión o computación a bordo a otras naves.
En el tema espacial, otro asunto que preocupa es la basura. Quizás con esta tecnología se podrían recuperar los satélites errantes mucho más rápido.
Por otra parte, en el proyecto Strand-1, se está experimentando con lo que se conoce como "grito en el espacio", algo que sugirieron estudiantes de la británica Universidad de Cambridge.

Gritando en el espacio

Consiste en activar en el teléfono Nexus videos de gente gritando para poner a prueba la famosa frase: "En el espacio nadie puede oirte gritar".
En el vacío puede que esto sea así, pero probablemente hasta cierto punto. Es posible que el micrófono del teléfono perciba un grito emitido desde los altavoces sólo al estar conectados por la misma estructura.
"Todo va sobre cómo averiguar si la electrónica se puede emplear en el espacio. La forma de saberlo es haciéndola volar", dice Kenyon.
"Puede que no funcionen bien. Hay problemas de radiación, y hay problemas de temperaturas a tener en cuenta".
"También hay limitaciones de energía: cuando tu teléfono móvil se queda sin batería, es fácil de recargar, pero en el espacio dependes de paneles solares y tendrías que recargarlos constantemente".
"Pero los aparatos de consumo son increíblemente poderosos y muy baratos. Si podemos demostrar que estos nuevos instrumentos son útiles en el espacio, será muy bueno para futuros desarrollos tecnológicos".

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