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27 jun. 2007

LOST: Cosas que hacer en el Pacífico cuando no estás muerto

Busco un hueco en mi visionado de la segunda temporada de Perdidos para compartir con ustedes algunas reflexiones. Porque yo sé que entre ustedes hay gente que tiene miedo a volar y esta serie tan adictiva no debe sino servirles de solaz para el alma. Guíense de su sabiduría, porque es mucho lo que extraer de ella.
Cosas que hemos aprendido gracias a Perdidos:

- Si tu avión se rompe por la mitad y se estrella contra una isla no explotará ni arderá. Salvo que decidas usar el fuselaje como horno crematorio.
- En un grave accidente de avión lo peor que te puede pasar es que pierdas la pensión de invalidez porque te recuperes de tu paraplejia.
- En los aviones americanos no viaja gente fea (salvo uno, para cubrir un porcentaje reservado).
- Los coreanos no entienden conceptos simples del inglés como "comida" o "refugio". Sin embargo, tienen gran capacidad para vocabulario marítimo y de ingeniería naval.
- El sol del Pacífico produce en las mujeres un curioso efecto cutáneo similar al maquillaje. También plancha la ropa.
- El shock derivado de un accidente de avión hace que a las mujeres no les vuelva a salir vello en ninguna parte (visible) de su cuerpo.
- La ropa se adapta a la gente: si su dueño original ha muerto, cuando abras una maleta toda la ropa será de tu talla.
- Una explicación alternativa es que los americanos son tan desconfiados que viajan con toda su ropa.
- La arena no es molesta.
- El típico gordito gracioso no pierde peso en entornos hostiles para mantener su lugar en la organización social. Que los demás estén cada vez más buenos no le produce ganas de matar.
- Estar rodeado de personas atractivas en una isla desierta no despierta el apetito sexual. Y eso que no hay riesgo de embarazo ya que a las mujeres no les viene la regla.
- Las botellas de agua mineral sí se pueden rellenar de agua un número infinito de veces. Las de refresco, no.
- Cazar jabalíes es fácil (bueno, esto ya nos lo enseñó Astérix).
- Los americanos confían mucho más en un soldado iraquí que en un policía de su país.
- La medicina moderna es una patraña: un médico con un botiquín de avión es suficiente.
- No importa el papel que hagas: si te subes a un árbol, siempre serás un hobbit.
- En realidad, Superman nunca está cuando le necesitas.

Más cosas que hayáis aprendido, en las coserías.

Fuente: Memorias y cosas de un hombre invisible.

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