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29 abr. 2015

Un dispositivo transmite emociones de una persona a otra sin que tengan contacto físico

La emoción humana puede ser transferida por tecnología que estimula diferentes partes de la mano sin hacer contacto físico, según ha demostrado un estudio liderado por la Universidad de Sussex.
Marianna Obrist, profesora del Departamento de Informática, ha señalado cómo las tecnologías de próxima generación pueden estimular diferentes áreas de la mano para transmitir sentimientos de, por ejemplo, felicidad, tristeza, emoción o miedo.

Por ejemplo, explosiones cortas y nítidas de aire en la zona alrededor de los dedos pulgar, índice y la parte media de la palma generan emoción, mientras que los sentimientos tristes son creados por estimulación lenta y moderada de la palma exterior y el área alrededor del dedo meñique.

Los hallazgos, que fueron presentados en la conferencia Conferencia de Factores Humanos en Computación (CHI) 2015 en Corea del Sur, proporcionan un "enorme potencial" para las nuevas innovaciones en la comunicación humana, según Obrist, que añadió un ejemplo práctico: "Imagine una pareja que acaba de tener una pelea antes de ir a trabajar. Mientras ella está en una reunión, recibe una suave sensación transmitida a través de su brazalete en la parte derecha de su mano en movimiento en el centro de la palma. Esa sensación la consuela e indica que su pareja no está enfadado".

Estas sensaciones se generaron en nuestro experimento utilizando el sistema Ultrahaptics. "Una tecnología similar podría ser usado entre el padre y el bebé, o para enriquecer la comunicación audiovisual en las relaciones de larga distancia.

El sistema permite la creación de sensaciones del tacto a través del aire para estimular diferentes partes de la mano: a un grupo de participantes en el estudio se le pidió crear patrones para describir las emociones evocadas por cinco imágenes distintas: paisaje tranquilo con árboles, descenso de aguas rápidas, un cementerio, un coche en llamas, y un reloj de pared. Los participantes fueron capaces de manipular la posición, dirección, frecuencia, intensidad y duración de los estímulos.

Un segundo grupo seleccionó los estímulos creados por el primer grupo que describían mejor las emociones evocadas por las imágenes. Escogieron los dos mejores de cada imagen, haciendo un total de 10. Por último, un tercer grupo experimentó los 10 estímulos seleccionados durante la visualización de cada imagen, y clasificó lo bien que cada estimulación describió la emoción evocada por cada imagen. El tercer grupo dio calificaciones significativamente más altas que las estimulaciones cuando fueron presentados junto con la imagen para la que estaban destinadas, lo que demuestra que el significado emocional se había comunicado con éxito entre el primer y tercer grupo.

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