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30 ene. 2014

China mandará también en el vídeo 'online'

En China hay más de 600 millones de internautas –algo menos del 50% de la población total–, y tres de cada cuatro de estos usuarios, es decir, 450 millones, consumen vídeos en línea. La cantidad de estadounidenses interesados en estos contenidos es algo inferior a los 190 millones. Y la cifra en Europa se sitúa alrededor de los 520 millones.

Sin embargo, se prevé que en solo dos años la penetración de este material entre los navegantes del gigante asiático aumente enormemente, hasta llegar a los 700 millones en 2016, según los cálculos de la empresa Go-Globe. Por este motivo, tanto los profesionales de la industria tecnológica como los del sector audiovisual lo tienen claro: en breve los vídeos para la web serán en chino o, al menos, estarán subtitulados en este idioma, toda una vía de negocio.

Este reto convive con otros, por ejemplo, la preocupación por combatir la piratería en la potencia más habitada del mundo. A pesar de que las conversaciones con las compañías de Hollywood están dando sus frutos en forma de acuerdos para respetar los derechos de creadores, productores, distribuidores, etc., aun queda un largo camino por recorrer en este terreno.

Los directivos de las corporaciones televisivas, cinematográficas y publicitarias esperan cautivar a los cibernautas chinos. También allí se está imponiendo la tendencia del vídeo bajo demanda (video on demand, VOD), en detrimento de los canales convencionales. No obstante, de nuevo aparece el problema del pago. Para aquella audiencia es inconcebible un consumo masivo que no sea gratis. O, al menos, tremendamente barato.

En este aspecto, analistas como Christophor Rick concluyen: es mejor conseguir algunos ingresos que no lograr ninguno. ¿Y cómo se puede empezar a recaudar este dinero? Pues con una fórmula sencilla y archiconocida: por acumulación, es decir, reuniendo pequeños ingresos por parte de una gran cantidad de clientes. De momento, todo indica que los modelos basados en anuncios lo tienen más fácil que los sistemas que le representen al público chino un gasto directo.

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