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2009/09/09

¿Se deprimen los bebés?

Fuente: Publico.

La depresión y la ansiedad se encuentran entre las diez mayores causas de discapacidad en el mundo. Desde hace años, la medicina ha tratado de encontrar no sólo los orígenes de estos trastornos sino, además, la manera de predecirlos. Ahora, Sylvana M. Côté, profesora del departamento de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Montreal, ha concluido un estudio que pone de manifiesto que es posible detectar indicadores de síntomas de depresión y ansiedad en niños con edad preescolar hasta los cinco años, pudiendo anticiparse a futuros trastornos en la adolescencia o, incluso, en su etapa adulta.

Los resultados del estudio indican que cerca del 15% de los preescolares se ve afectado de algún modo por estos síntomas y tiene riesgos de padecer futuras depresiones. El estudio se realizó entre 1.759 niños de Québec (Canadá) nacidos entre 1997 y 1998, de edades comprendidas entre los cinco y los 60 meses. La recogida de datos se prolongó durante seis años.

Côté asegura que se trata del primer estudio que modela el desarrollo de estos síntomas desde la infancia a la edad preescolar, utilizando para ello los datos de una muestra de la población representativa.

El estudio de Côté identifica dos indicadores de depresión.El primero de ellos es contar con un "temperamento difícil" con tan sólo cinco meses. Este descubrimiento, tal y como sostiene la profesora, lleva a pensar que algunos estados biológicos bajo los que subyacen la ansiedad y la depresión pueden estar presentes ya a la edad de cinco meses. María Dolores Domínguez, presidenta de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente, confirma que este tipo de manifestaciones en los niños podrían dar pistas sobre futuros trastornos. En su opinión, "el temperamento es la parte más íntima de base biológica, es la predisposición del niño a ser más introvertido o angustiarse más", pudiendo ser controlado por el carácter, "que es lo que aprendemos con los años".

El segundo gran factor que puede derivar en futuros trastornos es la depresión materna, incluso más que otros factores de riesgo, como un comportamiento antisocial de la madre y una mala educación. La doctora Domínguez asegura que puede llegar a ser más eficaz, como prevención, "ayudar a la madre en el tratamiento de su depresión que tratar a un niño que tan sólo presenta síntomas".

La autora del estudio defiende la prevención una vez detectados los síntomas, ayudando a las madres en el tratamiento de su propia depresión y a ambos padres en la gestión del temperamento de sus hijos. La doctora Domínguez apuesta por "detectar los problemas antes de que se conviertan en enfermedad".

Estimular a los niños para evitar problemas

Las personas con síntomas frecuentes de depresión y ansiedad durante su infancia tienen el doble de posibilidades de sufrir depresiones cuando sean adultas.
Existen estudios desde hace más de 30 años que demuestran que es posible definir el temperamento de los niños en base a estímulo-respuesta. Según el doctor Javier San Sebastián, jefe de la Unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Universitario Ramón y Cajal, “existen hasta 15 tipos de temperamentos demostrados que indican las propensiones de los niños”.

Así, un niño con temperamento descontrolado podría ser propenso a un trastorno y uno más inhibido, a la depresión, explica el doctor, que asegura que “el temperamento es una de las áreas más fascinantes de la psiquiatría infantil”.

El experto sostiene, además, que, cuando se detectan estos indicadores, la mejor prevención es “estimular mucho al bebé, no sólo alimentándolo, sino también acariciándolo o meciéndolo, porque hay estudios que revelan que a edades muy tempranas la privación de este tipo de estímulos puede causar graves problemas”.

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