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2008/11/21

Un superordenador para la oficina

Fuente: GageToBlog.

Es sorprendente que una noticia como la nueva versión de la plataforma Tesla de Nvidia haya pasado casi desapercibida. Hablamos, después de todo, de una serie de tecnologías que por primera vez ponen la potencia de un superordenador en una caja con precio y tamaño aptos para un laboratorio pequeño o el salón de alguien con ganas de gastar unos 8.000 euros. Tal vez el problema sea que en la industria de la informática nadie haya sido capaz de poner un número que sea la frontera entre un ordenador y un supercomputador. ¿Cuántos teraflops –billones de operaciones por segundo- hacen falta para que algo deje de ser un PC o una Workstation y pase a ser un ordenador digno de tal nombre?

Normalmente se denomina superordenador a máquinas creadas específicamente con un propósito concreto y que están especializadas en la velocidad de cálculo. La cifra, dirán algunos, es lo de menos porque el portátil que hoy llevamos en el maletín era un superordenador hace 15 años. Es difícil poner un límite sin que se quede obsoleto en un lustro. Nvidia, por ejemplo, considera que un ordenador basado en Tesla es una supercomputadora porque ofrece una capacidad de cálculo 250 veces superior a la de una Workstation corriente del mismo precio.

Suena de maravilla y abre nuevas vías de trabajo para pequeños laboratorios, universidades y compañías que hasta ahora necesitaban "alquilar" tiempo en una supercomputadora para llevar a cabo ciertas tareas. Pero más importante que la democratización de la supercomputación (y el hecho de que su hijo, el año que viene, vaya a poder secuenciar el ADN de su perro en el PC de casa mientras usted se ducha), es el discreto cambio que hecho posible Tesla.

El bastón de mando del PC siempre ha estado en el procesador central, la CPU, que ocasionalmente y para algunas tareas delega en la GPU, o procesador gráfico. Pero las GPUS se han vuelto extremadamente eficientes a la hora de procesar toneladas de datos en un instante y por eso ahora está de moda hablar de "GPU-based computing", es decir, computación basada en el uso de procesadores gráficos. Los equipos Tesla consiguen alcanzar los 4 terflops de computación precisamente gracias a estos últimos. Son ordenadores sobremesa con una CPU de cuatro núcleos parecida a la que se puede encontrar en un PC sobremesa de alta gama pero que está apoyado por cuatro tarjetas gráficas que trabajan en equipo y que son las que verdaderamente dan el callo en toda esta historia. Son tarjetas gráficas, de hecho, especializadas en el cálculo. No tienen salida de vídeo.

Ahora bien. ¿250 veces más potentes que un ordenador convencional? La cifra depende mucho del tipo de cálculo que se realice y puede considerarse cuanto menos optimista. No se pueden comparar peras con manzanas y las GPU y las CPU son frutas muy distintas. Tesla es una excelente idea que va a tener aplicaciones sorprendentes en el campo de la medicina, la minería o cualquier otra ciencia que requiera de un proceso masivo de datos, pero la idea de poner un superordenador en una caja convencional de PC no es nueva —de hecho, este es el segundo intento de Nvidia-. A ver si esta vez funciona.

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