Fuente: MeriStation.
A tres semanas del lanzamiento de uno de los juegos más esperados de 2010, Super Mario Galaxy 2, Satoru Iwata, presidente de Nintendo, entrevistó a Shigeru Miyamoto con el objetivo de ahondar en el proceso de creación del título. En la charla, se desvelaron ciertos secretos del mismo así como se aclararon algunos novedosos conceptos que serán incluidos en esta segunda entrega para Wii.
Comenzaron reflexionando sobre el hecho de que históricamente sólo aparecía un Mario en 3D por consola. Iwata preguntó a Miyamoto si se sentía como cuando fue lanzado Majora’s Mask en Nintendo 64, a lo que éste respondió que tal título seguía el esquema de Ocarina of Time, y en el caso de SMG 2 lo que hicieron fue observar el diseño base y darse cuenta de que podían ir un paso más allá en cuanto a estructuración de niveles y elaboración de trampas en ellos.
“Mario Galaxy 1.5”
En un principio, el desarrollo de SMG 2 tomó como base los niveles del primer juego. Así, explicaba Miyamoto, “nos referíamos a él como Mario Galaxy 1.5”. La razón principal era mantener al equipo trabajando duro y, cuando el desarrollo hubo avanzado un poco más, se dieron cuenta de que podían hacer el juego aún más interesante si construían nuevos niveles. De este modo alrededor de un “90 %” del juego es totalmente nuevo. Miyamoto también matizó que la idea inicial es que el juego estuviese listo en un año, aunque al final les llevó unos dos años y medio.
Ayudas indirectas
Otro aspecto importante el cual fue abordado en la entrevista fue el hecho de que SMG 2 incorporará un DVD con material en vídeo el cual te mostrará el camino a seguir, la forma de matar a un determinado jefe, o simplemente pistas de cómo has de afrontar un nivel que te resulte especialmente complicado. Miyamoto reconoció que esto fue idea de Iwata, además de asegurar que los jugadores veteranos podrán prescindir de tales ayudas. Para finalizar, el creador de Mario aseguró que este nuevo título será “más difícil” que el anterior, confesando entre risas que él mismo se vio en alguna ocasión gritando y golpeando su mesa mientras jugaba con el bigotudo fontanero.
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2010/05/12
Venezuela busca controlar mercado paralelo de dólares
Fuente: BBC Mundo.
Las casas sólo podrán comprarle o venderle bonos a esa institución, en los términos y condiciones y por el monto que ésta fije. Se tratará de un "corro cerrado", según explicó en su intervención ante la asamblea el presidente de la comisión de Finanzas, Ricardo Sanguino.
De esta manera, agregó, se le pondrá fin a operaciones meramente especulativas, en las que ciertos compradores estarían sacando provecho del sistema en detrimento del colectivo, golpeado por la inflación resultante.
"Ahora será facultad del Banco Central la asignación de algunas transacciones para los operadores cambiarios, con el fin de que dichas transacciones sean públicas, para evitar la especulación y la estafa", declaró.
La adquisición de divisas en Venezuela se encuentra controlada desde 2003. La Comisión de Administración de Divisas las distribuye de acuerdo con reglamentos y cuotas, pero importadores se quejan de restricciones y retrasos en la aprobación y entrega de divisas.
A principios de año el gobierno anunció la devaluación del bolívar, junto con medidas para estabilizar el mercado de permuta, que incluían incrementar la oferta de bonos.
Sin embargo, en la práctica, las subastas oficiales se han quedado cortas frente a la demanda de quienes buscan billetes verdes para importar, repatriar ganancias o especular – según la tesis del gobierno – y obtener beneficios a través de la especulación cambiaria.
El problema es que la tasa permuta, con que se transa cerca del 30% de las importaciones del país, funciona como un referente para establecer los precios de toda clase de productos. A esto atribuye el gobierno, en parte, el que la inflación mensual en abril haya alcanzado la cifra de 5,2%.
Especialistas consultados por BBC Mundo coincidieron en que no puede predecirse qué pasará hasta que el Banco Central revele cómo, a quién, cuánto y a qué tasa manejará el mercado paralelo.
"No se puede tapar el sol con un dedo. Si tenemos un racionamiento de divisas, va a generar una presión al alza", señaló el economista Ángel García Banchs.
García agregó que esa restricción llevaría a los empresarios "a fijar los precios en base a un tipo de cambio ya no de permuta, sino un mercado negro, cuyo precio pudiera ser cualquier número". Esto redundaría negativamente en otros indicadores como escasez y empleo.
Por esto el economista no ve otra posibilidad que una "recapacitación" por parte del gobierno en el corto plazo, "obligados a acomodar la demanda, aunque sea de forma parcial".
Las modificaciones a la Ley de Ilícitos Cambiarios serán sometidas a una segunda discusión este mismo jueves, ya que está siendo revisada con carácter de "urgencia reglamentaria". Cumplido este paso, la reforma entrará en vigor tan pronto la promulgue el presidente Hugo Chávez.
La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó este martes una reforma legal para controlar la compra y venta de dólares en el mercado paralelo, con el objeto de "meter en cintura" una tasa de cambio que, en vez de retroceder – como se propuso en enero pasado el gobierno- ha venido escalando de manera sostenida, con un marcado efecto sobre la economía.
La reforma a la Ley de Ilícitos Cambiarios le otorga al Banco Central de Venezuela la exclusividad en el manejo de ese mercado, que hasta ahora funcionaba a través de operaciones directas entre particulares y casas de bolsa.Las casas sólo podrán comprarle o venderle bonos a esa institución, en los términos y condiciones y por el monto que ésta fije. Se tratará de un "corro cerrado", según explicó en su intervención ante la asamblea el presidente de la comisión de Finanzas, Ricardo Sanguino.
De esta manera, agregó, se le pondrá fin a operaciones meramente especulativas, en las que ciertos compradores estarían sacando provecho del sistema en detrimento del colectivo, golpeado por la inflación resultante.
"Ahora será facultad del Banco Central la asignación de algunas transacciones para los operadores cambiarios, con el fin de que dichas transacciones sean públicas, para evitar la especulación y la estafa", declaró.
La adquisición de divisas en Venezuela se encuentra controlada desde 2003. La Comisión de Administración de Divisas las distribuye de acuerdo con reglamentos y cuotas, pero importadores se quejan de restricciones y retrasos en la aprobación y entrega de divisas.
Oferta y demanda
Hasta ahora, el mercado de "permuta" les proporcionaba una alternativa. En éste podían obtener dólares a través del intercambio de títulos en bolívares por títulos en moneda estadounidense, aunque a una tasa superior a la oficial.A principios de año el gobierno anunció la devaluación del bolívar, junto con medidas para estabilizar el mercado de permuta, que incluían incrementar la oferta de bonos.
Sin embargo, en la práctica, las subastas oficiales se han quedado cortas frente a la demanda de quienes buscan billetes verdes para importar, repatriar ganancias o especular – según la tesis del gobierno – y obtener beneficios a través de la especulación cambiaria.
El problema es que la tasa permuta, con que se transa cerca del 30% de las importaciones del país, funciona como un referente para establecer los precios de toda clase de productos. A esto atribuye el gobierno, en parte, el que la inflación mensual en abril haya alcanzado la cifra de 5,2%.
Especialistas consultados por BBC Mundo coincidieron en que no puede predecirse qué pasará hasta que el Banco Central revele cómo, a quién, cuánto y a qué tasa manejará el mercado paralelo.
"No se puede tapar el sol con un dedo. Si tenemos un racionamiento de divisas, va a generar una presión al alza", señaló el economista Ángel García Banchs.
García agregó que esa restricción llevaría a los empresarios "a fijar los precios en base a un tipo de cambio ya no de permuta, sino un mercado negro, cuyo precio pudiera ser cualquier número". Esto redundaría negativamente en otros indicadores como escasez y empleo.
Por esto el economista no ve otra posibilidad que una "recapacitación" por parte del gobierno en el corto plazo, "obligados a acomodar la demanda, aunque sea de forma parcial".
Las modificaciones a la Ley de Ilícitos Cambiarios serán sometidas a una segunda discusión este mismo jueves, ya que está siendo revisada con carácter de "urgencia reglamentaria". Cumplido este paso, la reforma entrará en vigor tan pronto la promulgue el presidente Hugo Chávez.
El iPad podría empezar a permitir imprimir documentos
Fuente: ITespresso.
El CEO de Apple es conocido por la rapidez con la que contesta a los emails que le envían los usuarios y por la claridad y concisión de sus respuestas, que siempre crean revuelo y expectativas. ¿La última? El iPad permitirá imprimir documentos.
Según informa MacRumors, un usuario envió a Jobs un correo preguntándole por qué la tablet de Apple no imprime. La escueta respuesta del CEO se hizo esperar tan solo quince minutos: “Llegará”.
No obstante, la ausencia de una fecha o marco temporal para que estas palabras se plasmen en una nueva funcionalidad en el iPad, así como la dificultad admitida por Macrumors para probar la veracidad del email remitido por el usuario en cuestión, hacen que sea necesario recoger esta información con algo de desconfianza.
De todas formas, aunque el sistema operativo del dispositivo no incluye la opción de imprimir, sí existen varias apps para iPad disponibles en la App Store que dan respuesta a esta necesidad.
El CEO de Apple es conocido por la rapidez con la que contesta a los emails que le envían los usuarios y por la claridad y concisión de sus respuestas, que siempre crean revuelo y expectativas. ¿La última? El iPad permitirá imprimir documentos.
Según informa MacRumors, un usuario envió a Jobs un correo preguntándole por qué la tablet de Apple no imprime. La escueta respuesta del CEO se hizo esperar tan solo quince minutos: “Llegará”.
No obstante, la ausencia de una fecha o marco temporal para que estas palabras se plasmen en una nueva funcionalidad en el iPad, así como la dificultad admitida por Macrumors para probar la veracidad del email remitido por el usuario en cuestión, hacen que sea necesario recoger esta información con algo de desconfianza.
De todas formas, aunque el sistema operativo del dispositivo no incluye la opción de imprimir, sí existen varias apps para iPad disponibles en la App Store que dan respuesta a esta necesidad.
¿Salen las acciones de Google demasiado baratas?
Fuente: Silicon News.
¿Es demasiado poco 493,14 dólares por acción? Si la empresa cotizada es Google, la respuesta es sí.
Los títulos de la compañía deberían tener mucho más valor en el mercado, según ha concluido la prestigiosa revista económica Barron's, que ha acusado al mercado de infravalorar las acciones del buscador.
En este apasionado alegato sobre lo que vale y lo que debería ser la cotización real de la firma, el argumento principal no es la pasión... si no los buenos números y la economía. La firma cuenta con un flujo de caja muy sólido y no tiene deuda, lo que según Barron's y tal y como recoge Reuters, deberían empujar al alza a los títulos de la firma.
El valor en mercado de Google debería ser por tanto más... y eso que es ya una de las firmas más valiosas a cotización. ¿Se quedarán los casi 500 dólares en demasiado poco y escucharán los inversores a la publicación económica?
¿Es demasiado poco 493,14 dólares por acción? Si la empresa cotizada es Google, la respuesta es sí.
Los títulos de la compañía deberían tener mucho más valor en el mercado, según ha concluido la prestigiosa revista económica Barron's, que ha acusado al mercado de infravalorar las acciones del buscador.
En este apasionado alegato sobre lo que vale y lo que debería ser la cotización real de la firma, el argumento principal no es la pasión... si no los buenos números y la economía. La firma cuenta con un flujo de caja muy sólido y no tiene deuda, lo que según Barron's y tal y como recoge Reuters, deberían empujar al alza a los títulos de la firma.
El valor en mercado de Google debería ser por tanto más... y eso que es ya una de las firmas más valiosas a cotización. ¿Se quedarán los casi 500 dólares en demasiado poco y escucharán los inversores a la publicación económica?
WordPress 3.0 cada vez más cerca
Fuente: the INQUIRER.
Hace unos días se publicó WordPress 3.0 Beta 2, la segunda versión preliminar de este popular CMS que se podría convertir en un producto aún más versátil gracias a algunas características como su soporte de tipos de artícul opersonalizados.
Los denominados Custom Post Types serán una de las características más destacadas de WordPress 3.0, ya que permitirán definir tipos de artículo que se salen de los habituales posts o páginas que hasta el momento eran las únicas opciones. La definición y personalización de esos tipos de artículo es muy sencilla y da una potencia notable al sistema.
Además de eso hay otras funciones importantes como la gestión del menú, las taxonomías que permiten crear más tipos de jerarquías aparte de las categorías y las etiquetas, o la integración de WordPress MU en WordPress, lo que permitirá gestionar una red de blogs de una forma más transparente.
Hace unos días se publicó WordPress 3.0 Beta 2, la segunda versión preliminar de este popular CMS que se podría convertir en un producto aún más versátil gracias a algunas características como su soporte de tipos de artícul opersonalizados.
Los denominados Custom Post Types serán una de las características más destacadas de WordPress 3.0, ya que permitirán definir tipos de artículo que se salen de los habituales posts o páginas que hasta el momento eran las únicas opciones. La definición y personalización de esos tipos de artículo es muy sencilla y da una potencia notable al sistema.
Además de eso hay otras funciones importantes como la gestión del menú, las taxonomías que permiten crear más tipos de jerarquías aparte de las categorías y las etiquetas, o la integración de WordPress MU en WordPress, lo que permitirá gestionar una red de blogs de una forma más transparente.
Facebook se lanza a la batalla por la geolocalización
Fuente: ABC.
La red social ha confirmado este lunes que contará con un producto de localización, que podría ser lanzado en próximas semanas si el código encontrado en el portal touch.facebook.com puede resultar una indicación, recoge el portal especializado Techcrunch.
"Actualmente no hay planes de añadir 'partners' de marketing a este producto. Podríamos considerar trabajar con ellos para mejorar la experiencia en un futuro, pero no tenemos intención de hacerlo de cara al lanzamiento", ha explicado un portavoz de Facebook en respuesta a las noticias publicadas a la alianza de la compañia con grandes marcas de cara al lanzamiento de una herramienta de geolocalización por parte de esta red social.
Según TechCrunch, esta nueva opción de localización tendrá el nombre de Places (Lugares) y aparecerá integrada en una nueva pestaña de la cuenta de usuario de Facebook.
¿Pensar como Google?
Fuente: El Pais.
Parece como si no hubiera empresa, ejecutivo o institución que verdaderamente entienda cómo sobrevivir y prosperar en la era de Internet. A excepción de Google. Así, en la actualidad, frente a cualquier reto, es lógico preguntarse: y Google, ¿cómo lo haría? En la gestión, el comercio, las noticias, los medios de comunicación, las manufacturas, el marketing, los servicios, la inversión, la política, el gobierno, e incluso en la educación y la religión, responder a esta pregunta es la clave para navegar por un mundo que ha cambiado radicalmente y para siempre.
Ese mundo está al revés, de dentro afuera, contradictorio y confuso. ¿Quién podría haber imaginado que un servicio gratuito de clasificados tendría un efecto tan profundo y permanente en los medios de comunicación, que chicos con cámaras y conexiones a Internet podrían reunir a un público más amplio que los canales de cable, que solitarios con teclados podrían derribar a políticos y empresas, y que esos desertores podrían crear compañías de miles de millones? Todos ellos no lo han conseguido rompiendo las reglas, sino operando con las nuevas reglas de una nueva época.
(...) Las industrias y las instituciones, en sus momentos más mesiánicos, tienden a ver Internet a su propia imagen y semejanza: los comerciantes piensan en la Red como una gran tienda, como un catálogo y una caja registradora. La gente que se dedica al marketing ve Internet como un lugar en el que difundir los mensajes de su marca. Las empresas de medios ven la Red como un medio, asumiendo que tiene que ver sobre todo con contenido y distribución. Los políticos piensan que es un canal para vehicular su mensaje y captar fondos, así como una nueva forma de distribuir su propaganda. Las compañías de telecomunicaciones quieren convertirlo en su nueva infraestructura.
Todos quieren tener el control de la Red porque así es como ven su mundo. Fijaros en la retórica del valor de las empresas: las empresas tienen clientes, el control de la distribución, hacen acuerdos exclusivos, dejan fuera de juego a la competencia, mantienen en secreto sus desarrollos comerciales. Internet hace estallar todos esos puntos de control. Aborrece la centralización. Ama el nivel del mar y echa abajo las barreras de entrada. Desprecia el secretismo y recompensa la apertura. Favorece la colaboración por encima de las propiedades. Los que un día fueron los más poderosos miran con pavor Internet cuando se dan cuenta de que no pueden controlarlo.
(...) Google sostiene su economía de clics y enlaces patrocinados, que aparecen en sitios web tan pequeños como mi blog y tan importantes como el NYTimes.com; prácticamente cualquiera puede unirse a su red publicitaria. Si Google pensara como una vieja compañía -como, por ejemplo, Time Inc. o Yahoo- habría controlado los contenidos, hubiera construido un muro alrededor y hubiera intentado mantenernos dentro de la red.
Pero en vez de eso, se abrió y puso sus anuncios en cualquier parte, construyendo una red publicitaria tan vasta y poderosa que está ya adelantando a las industrias de los medios y de la publicidad, incluso si a la vez colabora con ellas y las potencia online. Ahí está el siguiente virtuoso círculo de Google: cuanto más tráfico manda Google a páginas con anuncios, más dinero hace; más dinero hacen a su vez los sitios web y más contenido pueden crear para que Google lo organice. Google también ayuda a esos sitios dándoles contenidos y funcionalidades: mapas, aplicaciones web, buscadores de páginas, vídeos de YouTube. Google alimenta la Red para hacerla crecer.
(...) En una ocasión, hace tiempo, estaba reunido con un grupo de fabricantes de coches cuando les sugerí lo que temía que era una blasfemia para ellos: les insistí en la necesidad de abrir su proceso de diseño y de hacerlo transparente y colaborativo. Las empresas automovilísticas no tienen vías para escuchar las ideas de sus clientes. Si las tuvieran, hace años yo mismo hubiera estado entre la legión que les hubiera dicho de buena gana que debían invertir 39 céntimos en una entrada para conectar el iPod en el coche. Cada vez que intento escuchar podcast en mi coche debo hacer varios apaños -transmisores de frecuencia modulada que no pueden transmitir a más de un palmo de distancia y esos trastos de casetes (si tienes aún una platina) que son ruidosos y poco fiables-. Maldigo a los fabricantes de automóviles y a sus proveedores. Al menos, déjennos ayudar en el diseño de las radios que instalan, les insistí.
Mi petición era sacrílega, ya que los fabricantes de coches han sido tradicionalmente herméticos acerca de su diseño. Creen que el diseño y la sorpresa final son su salsa especial. Es por eso por lo que ocultan los nuevos modelos como si fueran armas confidenciales, jugando al ratón y al gato con los fotógrafos, quienes tratan de desvelar, con una exclusiva, esos secretos. Pero aparte de a los más fanáticos fans de los coches, ¿a quién le importa eso? La expectación que recuerdo que existía sobre los coches de cada nueva temporada, como ocurre con los programas de televisión, se ha esfumado. Los coches han perdido su temporada. Son lo mismo un año tras otro. Todos empiezan a parecerse. Raramente engendran sentimientos de emoción.
¿Cómo puede una empresa de automóviles reinyectar afección a sus productos y a sus marcas? ¿Cómo pueden conseguir un poco de cariño? Involucrando a los clientes, atendiéndoles para que puedan decir qué desean.
El analista de Internet Jeremiah Owyang reunió en su blog una lista de iniciativas en medios sociales que la industria automovilística había llevado a cabo: algunos fabricantes permiten a los clientes hacer sus propios anuncios para coches, elaborar sus propios emblemas o colorear dibujos de los coches. El vicepresidente de General Motors, Bob Lutz, tiene un blog. Chrysler ha solicitado a sus clientes ideas, pero en un formulario cerrado que previene que puedan comentar las ideas de los otros clientes. Chrysler también ha creado un consejo consultivo de clientes con cinco mil conductores elegidos. Mini también tiene una activa comunidad de propietarios. El problema de estos esfuerzos es que no permiten a los clientes opinar abiertamente sobre el producto. Quizás una de las ideas presentadas a Chrysler en los correos electrónicos o discutida en la comunidad de Mini llegue a influenciar una decisión que acabe incorporándose en la cadena de producción en pocos años. Pero nunca lo sabremos. De hecho, los esfuerzos para favorecer una mayor interactividad se traducen en que las compañías trabajan para mantener a raya a los clientes. Esta interactividad se define como "museo de niños": aquí están los botones que podéis presionar sin romper nada; venga, tocad aquí, niños. Pero al igual que las empresas deben entregar sus marcas a los clientes, del mismo modo deben entregar sus productos.
¿Qué pasaría si sólo un modelo de una marca se abriera a un diseño colaborativo? Una vez más, no sugiero que el diseño deba ser una democracia. ¿Pero no debería ser el diseño, por lo menos, una conversación? Los diseñadores podrían poner sus ideas en la web. Los consumidores podrían hacer sugerencias y discutirlas en la web. Los diseñadores podrían tomar las mejores ideas y adaptarlas, reconociendo el mérito donde fuera debido. No puedo imaginarme a clientes colaborando sobre la transmisión o en el diseño de la bomba de combustible, a pesar de que algunos tendrán grandes sugerencias si les dan la oportunidad. Pero tendrán mucho más que contribuir en el diseño del compartimento del pasajero, en el aspecto del coche, sus características y sus opciones. Los clientes podrían involucrarse incluso en las decisiones económicas: ¿estarían dispuestos a renunciar a las lunetas eléctricas si a cambio obtienen un precio más competitivo o una radio mejor? Esta colaboración comprometería a los clientes con el producto. Construiría emoción. Llevaría a que la gente hablara en Internet del producto y lo enlazaran, haciéndole ganar unas gotas más de Googlejuice. Podría cambiar la relación de los clientes con la marca y la marca en sí misma. Imaginad: el coche colaborativo de la comunidad, nuestro coche.
(...) Dame el control de mi coche y yo seré el dueño de la marca, construiré esa marca, amaré la marca y la venderé porque es mía, no tuya. Ésta sería la clave para vender esos coches Google: pasión, individualidad, creación, elección, novedad. Sus conductores empezarán grupos en Facebook, blogs, y grupos en Meetup ensalzando las maravillas del coche que han elegido; no sólo eso, que han hecho. Diseñadores de productos externos y fabricantes completarán y mejorarán el coche de código abierto, como los desarrolladores externos hacen aplicaciones para Facebook y remezclas con Google Maps, lo cual generará nuevos negocios y ayudará a vender más coches. Ser una plataforma tiene muchas ventajas.
(...) Si los coches grandes son difíciles de construir al estilo Google, los productos de consumo empaquetados todavía lo son más. Ellos son los bloques de construcción del mercado de masas, basado en la eficiencia de fabricación, vendidos a una masa crítica. Desde el inicio de Internet como medio publicitario, ha sido de Perogrullo que nadie iba a hacer clic sobre un banner publicitario, por no hablar de unirse a un club o escribir una entrada en un blog, de papel higiénico. (...) ¿Están todos los productos de consumo condenados en vida sin ser Googlificados? Imaginémonos la Google Cola. La fortaleza y la debilidad de una cola, como la del resto de productos de consumo, está en que intenta ser un producto de talla única. Sí, un número de marcas y variaciones luchan por la escasez de espacio en el estante. Pero nunca hay suficientes variedades. No puedo encontrar mi refresco de cola perfecto. Mi cola sería sin cafeína, pero hecha con azúcar en vez de endulzantes artificiales (no soporto el regusto que te dejan). Vendría en una lata pequeña para que no se desbrave con facilidad, o aún mejor, en una botella que pueda ser reutilizada. Debería tener un sabor añadido (hoy cereza, mañana café). Tomaré Coca-Cola o Pepsi (soy bicola), pero no quiero marcas blancas, todavía recuerdo estremecido la HoJo Howard Johnson's Cola -HoJo Cola fue lanzada en 1966 por los restaurantes Howard Johnson con la ambición de arrebatar cuota de mercado a Pepsi y Coca-Cola; sin embargo, su producto nunca cumplió tales expectativas-. ¿Qué pasaría si un embotellador de Coca-Cola con nuevas herramientas pudiera hacer lotes especiales para ser distribuidos, pero sólo si me comprometo a comprar tantas cajas al año? Quiero pagar una prima para suscribirme a mi cola perfecta.
Si vendiera esta Jeff Cola a otras personas en mi blog o en el vecindario (convenciéndoles de que añadir sabor a la descafeinada soda no es ninguna tontería), quizás el precio de mi cola bajaría porque supondría más ventas y mayor volumen de producción. Crearía un cola club. No sería diferente a lo que los vayniacos de Gary Vaynerchuck hacen, promocionando su propio vino. Podríamos convertirnos en responsables del producto y a la vez en sus comerciales, siendo al mismo tiempo consumidores y clientes. Podríamos inventar nuestros propios sabores de cola, vendidos bajo nuestra propia marca, utilizando a la empresa Coca-Cola como plataforma para la fabricación y distribución. Nosotros estaríamos en el negocio de las colas. ¿Se convertiría mi cola en una cola de consumo de masas? Quizá no tenga la oportunidad. Pero un grupo de pequeños podría terminar siendo algo grande, y Coca-Cola lograría establecer una nueva relación con un montón de clientes. Aprendería más sobre los gustos del público y podría desarrollar nuevos productos para vender a una escala mayor. Ahorraría en marketing, mientras los colaboradores venderían sus productos. A partir de una pequeña parte de su negocio podría tomar pedazos mayores de la cuota de mercado. Encontraría una forma de combatir la marea de mercantilización de los productos de consumo, y se uniría a la economía de lo pequeño que desbancaría a lo grande.
(...) ¿Y qué hay de los chismes electrónicos? La electrónica personal podría parecer inmune a esta ola de googlificación de todo porque es compleja en ingeniería y en su fabricación. La tecnología los hace más fácilmente actualizables que los coches, ya que cada dispositivo puede ser actualizado vía software sin necesidad de cambiar el hardware. Google lo está haciendo cuando ofrece su sistema operativo para móviles a cualquier fabricante de teléfonos.
(...) Hemos conectado nuestra casa a servicios de seguridad con sensores y cámaras. Hemos conectado sistemas de entretenimiento que pueden ofrecernos cadenas de radio, música y películas de iTunes y vídeos de YouTube desde cualquier dispositivo. En el futuro tendremos coches conectados a los servicios de información viaria y a fuentes automatizadas de entretenimiento online. Tenemos cámaras conectadas a satélites GPS y a nuestros ordenadores. Tenemos teléfonos que se están convirtiendo en ordenadores. Cualquier dispositivo que produce información y que puede ser personalizado o ajustado, o que nos comunica o nos entretiene, será conectado a Internet y a Google. Google escuchará y hablará a través de estos aparatos -si le damos permiso- y nos entregará información relacionada. A Google le encantaría utilizar esta información para devolvernos publicidad relevante y altamente segmentada. Esto debe alucinar a los luchadores de la privacidad. Pero si pudiéramos controlar ese flujo informativo y beneficiarnos de él (con contenido relevante y anuncios, gangas y subsidios para los servicios que utilizamos), yo mismo conectaría mi nevera y mi teléfono. Google no sólo podría llegar a ser el sistema operativo de la Red y del mundo, sino también el de nuestras propias casas y vidas.
Parece como si no hubiera empresa, ejecutivo o institución que verdaderamente entienda cómo sobrevivir y prosperar en la era de Internet. A excepción de Google. Así, en la actualidad, frente a cualquier reto, es lógico preguntarse: y Google, ¿cómo lo haría? En la gestión, el comercio, las noticias, los medios de comunicación, las manufacturas, el marketing, los servicios, la inversión, la política, el gobierno, e incluso en la educación y la religión, responder a esta pregunta es la clave para navegar por un mundo que ha cambiado radicalmente y para siempre.
Ese mundo está al revés, de dentro afuera, contradictorio y confuso. ¿Quién podría haber imaginado que un servicio gratuito de clasificados tendría un efecto tan profundo y permanente en los medios de comunicación, que chicos con cámaras y conexiones a Internet podrían reunir a un público más amplio que los canales de cable, que solitarios con teclados podrían derribar a políticos y empresas, y que esos desertores podrían crear compañías de miles de millones? Todos ellos no lo han conseguido rompiendo las reglas, sino operando con las nuevas reglas de una nueva época.
(...) Las industrias y las instituciones, en sus momentos más mesiánicos, tienden a ver Internet a su propia imagen y semejanza: los comerciantes piensan en la Red como una gran tienda, como un catálogo y una caja registradora. La gente que se dedica al marketing ve Internet como un lugar en el que difundir los mensajes de su marca. Las empresas de medios ven la Red como un medio, asumiendo que tiene que ver sobre todo con contenido y distribución. Los políticos piensan que es un canal para vehicular su mensaje y captar fondos, así como una nueva forma de distribuir su propaganda. Las compañías de telecomunicaciones quieren convertirlo en su nueva infraestructura.
Todos quieren tener el control de la Red porque así es como ven su mundo. Fijaros en la retórica del valor de las empresas: las empresas tienen clientes, el control de la distribución, hacen acuerdos exclusivos, dejan fuera de juego a la competencia, mantienen en secreto sus desarrollos comerciales. Internet hace estallar todos esos puntos de control. Aborrece la centralización. Ama el nivel del mar y echa abajo las barreras de entrada. Desprecia el secretismo y recompensa la apertura. Favorece la colaboración por encima de las propiedades. Los que un día fueron los más poderosos miran con pavor Internet cuando se dan cuenta de que no pueden controlarlo.
(...) Google sostiene su economía de clics y enlaces patrocinados, que aparecen en sitios web tan pequeños como mi blog y tan importantes como el NYTimes.com; prácticamente cualquiera puede unirse a su red publicitaria. Si Google pensara como una vieja compañía -como, por ejemplo, Time Inc. o Yahoo- habría controlado los contenidos, hubiera construido un muro alrededor y hubiera intentado mantenernos dentro de la red.
Pero en vez de eso, se abrió y puso sus anuncios en cualquier parte, construyendo una red publicitaria tan vasta y poderosa que está ya adelantando a las industrias de los medios y de la publicidad, incluso si a la vez colabora con ellas y las potencia online. Ahí está el siguiente virtuoso círculo de Google: cuanto más tráfico manda Google a páginas con anuncios, más dinero hace; más dinero hacen a su vez los sitios web y más contenido pueden crear para que Google lo organice. Google también ayuda a esos sitios dándoles contenidos y funcionalidades: mapas, aplicaciones web, buscadores de páginas, vídeos de YouTube. Google alimenta la Red para hacerla crecer.
(...) En una ocasión, hace tiempo, estaba reunido con un grupo de fabricantes de coches cuando les sugerí lo que temía que era una blasfemia para ellos: les insistí en la necesidad de abrir su proceso de diseño y de hacerlo transparente y colaborativo. Las empresas automovilísticas no tienen vías para escuchar las ideas de sus clientes. Si las tuvieran, hace años yo mismo hubiera estado entre la legión que les hubiera dicho de buena gana que debían invertir 39 céntimos en una entrada para conectar el iPod en el coche. Cada vez que intento escuchar podcast en mi coche debo hacer varios apaños -transmisores de frecuencia modulada que no pueden transmitir a más de un palmo de distancia y esos trastos de casetes (si tienes aún una platina) que son ruidosos y poco fiables-. Maldigo a los fabricantes de automóviles y a sus proveedores. Al menos, déjennos ayudar en el diseño de las radios que instalan, les insistí.
Mi petición era sacrílega, ya que los fabricantes de coches han sido tradicionalmente herméticos acerca de su diseño. Creen que el diseño y la sorpresa final son su salsa especial. Es por eso por lo que ocultan los nuevos modelos como si fueran armas confidenciales, jugando al ratón y al gato con los fotógrafos, quienes tratan de desvelar, con una exclusiva, esos secretos. Pero aparte de a los más fanáticos fans de los coches, ¿a quién le importa eso? La expectación que recuerdo que existía sobre los coches de cada nueva temporada, como ocurre con los programas de televisión, se ha esfumado. Los coches han perdido su temporada. Son lo mismo un año tras otro. Todos empiezan a parecerse. Raramente engendran sentimientos de emoción.
¿Cómo puede una empresa de automóviles reinyectar afección a sus productos y a sus marcas? ¿Cómo pueden conseguir un poco de cariño? Involucrando a los clientes, atendiéndoles para que puedan decir qué desean.
El analista de Internet Jeremiah Owyang reunió en su blog una lista de iniciativas en medios sociales que la industria automovilística había llevado a cabo: algunos fabricantes permiten a los clientes hacer sus propios anuncios para coches, elaborar sus propios emblemas o colorear dibujos de los coches. El vicepresidente de General Motors, Bob Lutz, tiene un blog. Chrysler ha solicitado a sus clientes ideas, pero en un formulario cerrado que previene que puedan comentar las ideas de los otros clientes. Chrysler también ha creado un consejo consultivo de clientes con cinco mil conductores elegidos. Mini también tiene una activa comunidad de propietarios. El problema de estos esfuerzos es que no permiten a los clientes opinar abiertamente sobre el producto. Quizás una de las ideas presentadas a Chrysler en los correos electrónicos o discutida en la comunidad de Mini llegue a influenciar una decisión que acabe incorporándose en la cadena de producción en pocos años. Pero nunca lo sabremos. De hecho, los esfuerzos para favorecer una mayor interactividad se traducen en que las compañías trabajan para mantener a raya a los clientes. Esta interactividad se define como "museo de niños": aquí están los botones que podéis presionar sin romper nada; venga, tocad aquí, niños. Pero al igual que las empresas deben entregar sus marcas a los clientes, del mismo modo deben entregar sus productos.
¿Qué pasaría si sólo un modelo de una marca se abriera a un diseño colaborativo? Una vez más, no sugiero que el diseño deba ser una democracia. ¿Pero no debería ser el diseño, por lo menos, una conversación? Los diseñadores podrían poner sus ideas en la web. Los consumidores podrían hacer sugerencias y discutirlas en la web. Los diseñadores podrían tomar las mejores ideas y adaptarlas, reconociendo el mérito donde fuera debido. No puedo imaginarme a clientes colaborando sobre la transmisión o en el diseño de la bomba de combustible, a pesar de que algunos tendrán grandes sugerencias si les dan la oportunidad. Pero tendrán mucho más que contribuir en el diseño del compartimento del pasajero, en el aspecto del coche, sus características y sus opciones. Los clientes podrían involucrarse incluso en las decisiones económicas: ¿estarían dispuestos a renunciar a las lunetas eléctricas si a cambio obtienen un precio más competitivo o una radio mejor? Esta colaboración comprometería a los clientes con el producto. Construiría emoción. Llevaría a que la gente hablara en Internet del producto y lo enlazaran, haciéndole ganar unas gotas más de Googlejuice. Podría cambiar la relación de los clientes con la marca y la marca en sí misma. Imaginad: el coche colaborativo de la comunidad, nuestro coche.
(...) Dame el control de mi coche y yo seré el dueño de la marca, construiré esa marca, amaré la marca y la venderé porque es mía, no tuya. Ésta sería la clave para vender esos coches Google: pasión, individualidad, creación, elección, novedad. Sus conductores empezarán grupos en Facebook, blogs, y grupos en Meetup ensalzando las maravillas del coche que han elegido; no sólo eso, que han hecho. Diseñadores de productos externos y fabricantes completarán y mejorarán el coche de código abierto, como los desarrolladores externos hacen aplicaciones para Facebook y remezclas con Google Maps, lo cual generará nuevos negocios y ayudará a vender más coches. Ser una plataforma tiene muchas ventajas.
(...) Si los coches grandes son difíciles de construir al estilo Google, los productos de consumo empaquetados todavía lo son más. Ellos son los bloques de construcción del mercado de masas, basado en la eficiencia de fabricación, vendidos a una masa crítica. Desde el inicio de Internet como medio publicitario, ha sido de Perogrullo que nadie iba a hacer clic sobre un banner publicitario, por no hablar de unirse a un club o escribir una entrada en un blog, de papel higiénico. (...) ¿Están todos los productos de consumo condenados en vida sin ser Googlificados? Imaginémonos la Google Cola. La fortaleza y la debilidad de una cola, como la del resto de productos de consumo, está en que intenta ser un producto de talla única. Sí, un número de marcas y variaciones luchan por la escasez de espacio en el estante. Pero nunca hay suficientes variedades. No puedo encontrar mi refresco de cola perfecto. Mi cola sería sin cafeína, pero hecha con azúcar en vez de endulzantes artificiales (no soporto el regusto que te dejan). Vendría en una lata pequeña para que no se desbrave con facilidad, o aún mejor, en una botella que pueda ser reutilizada. Debería tener un sabor añadido (hoy cereza, mañana café). Tomaré Coca-Cola o Pepsi (soy bicola), pero no quiero marcas blancas, todavía recuerdo estremecido la HoJo Howard Johnson's Cola -HoJo Cola fue lanzada en 1966 por los restaurantes Howard Johnson con la ambición de arrebatar cuota de mercado a Pepsi y Coca-Cola; sin embargo, su producto nunca cumplió tales expectativas-. ¿Qué pasaría si un embotellador de Coca-Cola con nuevas herramientas pudiera hacer lotes especiales para ser distribuidos, pero sólo si me comprometo a comprar tantas cajas al año? Quiero pagar una prima para suscribirme a mi cola perfecta.
Si vendiera esta Jeff Cola a otras personas en mi blog o en el vecindario (convenciéndoles de que añadir sabor a la descafeinada soda no es ninguna tontería), quizás el precio de mi cola bajaría porque supondría más ventas y mayor volumen de producción. Crearía un cola club. No sería diferente a lo que los vayniacos de Gary Vaynerchuck hacen, promocionando su propio vino. Podríamos convertirnos en responsables del producto y a la vez en sus comerciales, siendo al mismo tiempo consumidores y clientes. Podríamos inventar nuestros propios sabores de cola, vendidos bajo nuestra propia marca, utilizando a la empresa Coca-Cola como plataforma para la fabricación y distribución. Nosotros estaríamos en el negocio de las colas. ¿Se convertiría mi cola en una cola de consumo de masas? Quizá no tenga la oportunidad. Pero un grupo de pequeños podría terminar siendo algo grande, y Coca-Cola lograría establecer una nueva relación con un montón de clientes. Aprendería más sobre los gustos del público y podría desarrollar nuevos productos para vender a una escala mayor. Ahorraría en marketing, mientras los colaboradores venderían sus productos. A partir de una pequeña parte de su negocio podría tomar pedazos mayores de la cuota de mercado. Encontraría una forma de combatir la marea de mercantilización de los productos de consumo, y se uniría a la economía de lo pequeño que desbancaría a lo grande.
(...) ¿Y qué hay de los chismes electrónicos? La electrónica personal podría parecer inmune a esta ola de googlificación de todo porque es compleja en ingeniería y en su fabricación. La tecnología los hace más fácilmente actualizables que los coches, ya que cada dispositivo puede ser actualizado vía software sin necesidad de cambiar el hardware. Google lo está haciendo cuando ofrece su sistema operativo para móviles a cualquier fabricante de teléfonos.
(...) Hemos conectado nuestra casa a servicios de seguridad con sensores y cámaras. Hemos conectado sistemas de entretenimiento que pueden ofrecernos cadenas de radio, música y películas de iTunes y vídeos de YouTube desde cualquier dispositivo. En el futuro tendremos coches conectados a los servicios de información viaria y a fuentes automatizadas de entretenimiento online. Tenemos cámaras conectadas a satélites GPS y a nuestros ordenadores. Tenemos teléfonos que se están convirtiendo en ordenadores. Cualquier dispositivo que produce información y que puede ser personalizado o ajustado, o que nos comunica o nos entretiene, será conectado a Internet y a Google. Google escuchará y hablará a través de estos aparatos -si le damos permiso- y nos entregará información relacionada. A Google le encantaría utilizar esta información para devolvernos publicidad relevante y altamente segmentada. Esto debe alucinar a los luchadores de la privacidad. Pero si pudiéramos controlar ese flujo informativo y beneficiarnos de él (con contenido relevante y anuncios, gangas y subsidios para los servicios que utilizamos), yo mismo conectaría mi nevera y mi teléfono. Google no sólo podría llegar a ser el sistema operativo de la Red y del mundo, sino también el de nuestras propias casas y vidas.
Y Google, ¿cómo lo haría?, de Jeff Jarvis. Editado por Gestión 2000. Precio: 19,95 euros.
Suecia: El país del Partido Pirata y de las nuevas tecnologías
Fuente: El Mundo.
Suecia es mucho más que el país que universalizó los muebles desmontables y que los españoles mitificamos por culpa de un puñado de malas películas donde los actores siempre terminaban yendo "a por las suecas".
Suecia es actualmente, tal y como apunta un estudio del Foro Económico Mundial, la economía más competitiva de la Unión Europea (UE) según los criterios del Tratado de Lisboa. ¿Cuáles son las razones de esta competitividad? Hay muchas, pero quizás una de las claves sea la capacidad de los suecos para convertirse en un país sostenible, un país que apuesta por las nuevas tecnologías y que al mismo tiempo se toma la molestia de cuidar el medio ambiente. No en vano, Estocolmo es la capital verde europea de 2010.
Suecia es miembro de la UE desde el año 1995. Pero ¿por qué se resisten a entrar a formar parte de la moneda única? Según Fredrick Langdal, del Instituto Sueco de Estudios Europeos, "para que los suecos vuelvan a tratar este tema es necesario una solución exitosa a la actual crisis del euro".
Pero el no formar parte de la moneda única no ha sido un obstáculo para las compañías suecas (Ericsson, Teligent o Mobile Arts, entre otras), con altos niveles de competitividad, despuntando a la hora de crear productos innovadores y eficientes.
Curiosamente, en un país que tanto apuesta por las nuevas tecnologías, surgió un movimiento pionero: el Partido Pirata (Pirate Party), que defiende los derechos de los usuarios en Internet. Esta formación política se fundó en 2006 y el año pasado logró representación en el Parlamento Europeo, donde obtuvo dos escaños. Aunque uno de ellos no lo han ocupado todavía por culpa del fenómeno de los eurodiputados fantasma.
Según Rick Falkvinge, fundador y líder del partido, su movimiento lo "los derechos humanos". Desde su punto de vista "hoy la gente no crea por el copyright sino a pesar de él. El copyright ya no ayuda a la cultura, ayuda a las grandes empresas, limitando la cultura".
El Partido Pirata comenzó a ganar popularidad a raíz del juicio a los creadores de Pirate Bay una web de intercambio de archivos. Para Falkvinge, ese proceso judicial "ha sido un hito, fue una llamada de alerta enorme, en Suecia y en el resto del mundo. Ese juicio muestra lo peligrosas que pueden ser las cosas", dice, refiriéndose a la peligrosidad de las nuevas regulaciones en torno a Internet que se están gestando en la UE.
Una de esas nuevas leyes es la disposición ACTA, un tratado que se ha estado negociando en secreto y que desde las filas del Partido Pirata consideran muy peligroso. Sin embargo, para otras personas, como Ulf Bernitz, profesor de Derecho europeo en la Universidad de Estocolmo, "ACTA se hará público ahora, y para mí no es para tanto comprendo que no se pueda pensar en negociar todo públicamente".
Sorprenden estas declaraciones cuando el propio Bernitz considera que una de las mayores aportaciones de Suecia a la UE ha sido la transparencia: "La antigua tradición en la UE era que todo fuera secreto, hasta cierto grado, y Suecia es particularmente activa en forzar a las instituciones de la UE a ser más transparentes".
Así es Suecia, un país económicamente fuerte y tecnológicamente avanzado pero que, como todos, encierra sus contradicciones.
Suecia es actualmente, tal y como apunta un estudio del Foro Económico Mundial, la economía más competitiva de la Unión Europea (UE) según los criterios del Tratado de Lisboa. ¿Cuáles son las razones de esta competitividad? Hay muchas, pero quizás una de las claves sea la capacidad de los suecos para convertirse en un país sostenible, un país que apuesta por las nuevas tecnologías y que al mismo tiempo se toma la molestia de cuidar el medio ambiente. No en vano, Estocolmo es la capital verde europea de 2010.
Suecia es miembro de la UE desde el año 1995. Pero ¿por qué se resisten a entrar a formar parte de la moneda única? Según Fredrick Langdal, del Instituto Sueco de Estudios Europeos, "para que los suecos vuelvan a tratar este tema es necesario una solución exitosa a la actual crisis del euro".
Pero el no formar parte de la moneda única no ha sido un obstáculo para las compañías suecas (Ericsson, Teligent o Mobile Arts, entre otras), con altos niveles de competitividad, despuntando a la hora de crear productos innovadores y eficientes.
Curiosamente, en un país que tanto apuesta por las nuevas tecnologías, surgió un movimiento pionero: el Partido Pirata (Pirate Party), que defiende los derechos de los usuarios en Internet. Esta formación política se fundó en 2006 y el año pasado logró representación en el Parlamento Europeo, donde obtuvo dos escaños. Aunque uno de ellos no lo han ocupado todavía por culpa del fenómeno de los eurodiputados fantasma.
Según Rick Falkvinge, fundador y líder del partido, su movimiento lo "los derechos humanos". Desde su punto de vista "hoy la gente no crea por el copyright sino a pesar de él. El copyright ya no ayuda a la cultura, ayuda a las grandes empresas, limitando la cultura".
El Partido Pirata comenzó a ganar popularidad a raíz del juicio a los creadores de Pirate Bay una web de intercambio de archivos. Para Falkvinge, ese proceso judicial "ha sido un hito, fue una llamada de alerta enorme, en Suecia y en el resto del mundo. Ese juicio muestra lo peligrosas que pueden ser las cosas", dice, refiriéndose a la peligrosidad de las nuevas regulaciones en torno a Internet que se están gestando en la UE.
Una de esas nuevas leyes es la disposición ACTA, un tratado que se ha estado negociando en secreto y que desde las filas del Partido Pirata consideran muy peligroso. Sin embargo, para otras personas, como Ulf Bernitz, profesor de Derecho europeo en la Universidad de Estocolmo, "ACTA se hará público ahora, y para mí no es para tanto comprendo que no se pueda pensar en negociar todo públicamente".
Sorprenden estas declaraciones cuando el propio Bernitz considera que una de las mayores aportaciones de Suecia a la UE ha sido la transparencia: "La antigua tradición en la UE era que todo fuera secreto, hasta cierto grado, y Suecia es particularmente activa en forzar a las instituciones de la UE a ser más transparentes".
Así es Suecia, un país económicamente fuerte y tecnológicamente avanzado pero que, como todos, encierra sus contradicciones.
"Los nuevos procesadores serán cien veces más rápidos"
Fuente: Publico.
Tomás Palacios (Jaén, 1978) dejó boquiabierto al medio centenar de asistentes que decidieron acudir a la conferencia que impartió recientemente en Madrid, dentro de los cursos organizados en la Campus Party Europa. El equipo que dirige desde 2006 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) parece llamado a revolucionar la electrónica. Palacios se sonroja cuando se le mencionan diferentes foros en Internet donde se le augura un futuro Nobel de Física, una timidez que desaparece al hablar de unos elementos tan desconocidos como imprescincibles en la informática del futuro: el grafeno y el nitruro de galio. El investigador recibió el año pasado el premio que la Fundación Nacional de Ciencias de EEUU otorga a jóvenes investigadores.
Algunos consideran que su trabajo acabará con los procesadores de silicio, que dará lugar a una nueva etapa en la electrónica. ¿Exageran?
Un poco. Siempre vamos a tener silicio en la electrónica, como el cemento va a estar siempre en la construcción. Lo que sí vamos a hacer es incorporar materiales que aporten nuevas posibilidades, que construyan la electrónica del futuro.
¿Cuáles son esos materiales?
Mi equipo trabaja con el grafeno y el nitruro de galio, que se utiliza en los transistores empleados en los teléfonos móviles y en los LED y láseres azules. Es decir, todo aquel que tenga una PlayStation 3 con un lector Blu-ray tiene un dispositivo de nitruro de galio en su casa.
¿Qué aporta el grafeno a la electrónica?
El grafeno se obtiene del grafito, está formado por una capa atómica de carbono y es el material más delgado que conocemos. Pese a ello, también es el más fuerte, cinco veces más que el acero. Además, sus propiedades electrónicas son mucho mejores que las de cualquier otro material conocido. Básicamente, el grafito, que es el material que tenemos en las minas de los lápices, está formado por muchas capas de grafeno. El gran descubrimiento que posibilitó la revolución del grafeno llegó en el año 2004 en la Universidad de Manchester, cuando se consiguió aislar una de esas capas de grafeno del grafito.
¿Cuál es su utilidad práctica?
Mi grupo está trabajando en tres aplicaciones. La primera es electrónica. Con el grafeno se pueden fabricar transistores que tienen el potencial de ser entre diez y cien veces más rápidos que los de silicio. También es una única capa de átomos de carbono, lo que quiere decir que cualquier cosa que suceda en la superficie va a afectar a las propiedades del grafeno. Por tanto, es un material muy bueno para sensores, detección de moléculas, contaminación, virus, etc. Mi grupo está trabajando en biosensores. Por último, es un material transparente y conductor, por lo que se puede utilizar para células solares.
¿Por qué es un material tan desconocido?
Se estudia desde hace 50 años, pero hasta hace seis se creía que era imposible aislarlo. Cuando se logró, empezamos a hacer experimentos. Lo que hace mi grupo dentro del departamento de ingeniería electrónica del MIT es intentar encontrar aplicaciones para este nuevo material, como la fabricación de transistores.
¿Los chips de grafeno podrían multiplicar la velocidad de los superordenadores?
Esa es la esperanza de muchas empresas. Hay compañías como IBM e Intel que están interesadas en este material. Mi opinión es que esa aplicación va a ser una de las últimas que veamos para el grafeno, ya que es una de las más difíciles. La primera, que veremos previsiblemente a principio del año que viene, es utilizarlo como metal transparente para paneles solares, teléfonos móviles o monitores. En los dispositivos con una pantalla plana necesitas un material que sea conductor y transparente. Lo que se utiliza ahora es el indio, un elemento muy caro. Por eso se buscan alternativas.
Intel realiza sus propios estudios con el grafeno. ¿Comparte sus conocimientos con ellos?
En algunos proyectos se trabaja de forma independiente, pero también hay mucha colaboración entre empresas y universidades. Parte de mi financiación para estudiar el grafeno proviene de un consorcio de empresas de electrónica donde están compañías como IBM o Intel.
Una vez que conocemos las posibilidades del grafeno, ¿por qué no se comercializan chips que lo integren?
Hasta hace muy poco tiempo era muy difícil obtener suficiente grafeno como para hacerlo viable desde el punto de vista comercial. El método con el que se descubrió es lo que se llama método de la cinta adhesiva. Básicamente, se cogía un trozo de grafito que está formado por muchas capas de grafeno, se le pegaba cinta adhesiva, y al despegarlo, si había suerte, una capa de grafeno se había quedado adherida. Eso es lo que los físicos han utilizado en los últimos años para investigar, aunque por supuesto, no es viable desde el punto de vista comercial. Este ha sido uno de los frenos, aunque recientemente diversos grupos han encontrado maneras para obtener cantidades mayores de grafeno, lo que abre las puertas a nuevas aplicaciones. Otro de los frenos ha sido encontrar la aplicación idónea del grafeno. Mi grupo cree que esa aplicación son transistores, biosensores y metales transparentes.
¿Cuándo tendremos chips de grafeno en los ordenadores?
Vamos a tener monitores de grafeno antes que chips. Para esto último van a pasar al menos diez años. El grafeno se usará en los chips de dos formas: en los transistores y en el metal que se utiliza para conectarlos. En mi opinión, esa segunda opción llegará antes que la primera. En el laboratorio ya estamos haciendo chips para móviles, que van a estar en el mercado en dos o tres años y permitirán que tanto la velocidad de Internet que se puede alcanzar con el teléfono como la velocidad de transmisión inalámbrica sean mucho mayores. No todo en la informática son microprocesadores.
¿Regresaría a España para seguir investigando?
Nunca se puede afirmar algo rotundamente, pero hoy por hoy estoy muy contento en el MIT. En EEUU hay muchas facilidades para que un científico relativamente joven como yo tenga su propio grupo de trabajo e independencia para trabajar en lo que quiera.
Algunos consideran que su trabajo acabará con los procesadores de silicio, que dará lugar a una nueva etapa en la electrónica. ¿Exageran?
Un poco. Siempre vamos a tener silicio en la electrónica, como el cemento va a estar siempre en la construcción. Lo que sí vamos a hacer es incorporar materiales que aporten nuevas posibilidades, que construyan la electrónica del futuro.
¿Cuáles son esos materiales?
Mi equipo trabaja con el grafeno y el nitruro de galio, que se utiliza en los transistores empleados en los teléfonos móviles y en los LED y láseres azules. Es decir, todo aquel que tenga una PlayStation 3 con un lector Blu-ray tiene un dispositivo de nitruro de galio en su casa.
¿Qué aporta el grafeno a la electrónica?
El grafeno se obtiene del grafito, está formado por una capa atómica de carbono y es el material más delgado que conocemos. Pese a ello, también es el más fuerte, cinco veces más que el acero. Además, sus propiedades electrónicas son mucho mejores que las de cualquier otro material conocido. Básicamente, el grafito, que es el material que tenemos en las minas de los lápices, está formado por muchas capas de grafeno. El gran descubrimiento que posibilitó la revolución del grafeno llegó en el año 2004 en la Universidad de Manchester, cuando se consiguió aislar una de esas capas de grafeno del grafito.
¿Cuál es su utilidad práctica?
Mi grupo está trabajando en tres aplicaciones. La primera es electrónica. Con el grafeno se pueden fabricar transistores que tienen el potencial de ser entre diez y cien veces más rápidos que los de silicio. También es una única capa de átomos de carbono, lo que quiere decir que cualquier cosa que suceda en la superficie va a afectar a las propiedades del grafeno. Por tanto, es un material muy bueno para sensores, detección de moléculas, contaminación, virus, etc. Mi grupo está trabajando en biosensores. Por último, es un material transparente y conductor, por lo que se puede utilizar para células solares.
¿Por qué es un material tan desconocido?
Se estudia desde hace 50 años, pero hasta hace seis se creía que era imposible aislarlo. Cuando se logró, empezamos a hacer experimentos. Lo que hace mi grupo dentro del departamento de ingeniería electrónica del MIT es intentar encontrar aplicaciones para este nuevo material, como la fabricación de transistores.
¿Los chips de grafeno podrían multiplicar la velocidad de los superordenadores?
Esa es la esperanza de muchas empresas. Hay compañías como IBM e Intel que están interesadas en este material. Mi opinión es que esa aplicación va a ser una de las últimas que veamos para el grafeno, ya que es una de las más difíciles. La primera, que veremos previsiblemente a principio del año que viene, es utilizarlo como metal transparente para paneles solares, teléfonos móviles o monitores. En los dispositivos con una pantalla plana necesitas un material que sea conductor y transparente. Lo que se utiliza ahora es el indio, un elemento muy caro. Por eso se buscan alternativas.
Intel realiza sus propios estudios con el grafeno. ¿Comparte sus conocimientos con ellos?
En algunos proyectos se trabaja de forma independiente, pero también hay mucha colaboración entre empresas y universidades. Parte de mi financiación para estudiar el grafeno proviene de un consorcio de empresas de electrónica donde están compañías como IBM o Intel.
Una vez que conocemos las posibilidades del grafeno, ¿por qué no se comercializan chips que lo integren?
Hasta hace muy poco tiempo era muy difícil obtener suficiente grafeno como para hacerlo viable desde el punto de vista comercial. El método con el que se descubrió es lo que se llama método de la cinta adhesiva. Básicamente, se cogía un trozo de grafito que está formado por muchas capas de grafeno, se le pegaba cinta adhesiva, y al despegarlo, si había suerte, una capa de grafeno se había quedado adherida. Eso es lo que los físicos han utilizado en los últimos años para investigar, aunque por supuesto, no es viable desde el punto de vista comercial. Este ha sido uno de los frenos, aunque recientemente diversos grupos han encontrado maneras para obtener cantidades mayores de grafeno, lo que abre las puertas a nuevas aplicaciones. Otro de los frenos ha sido encontrar la aplicación idónea del grafeno. Mi grupo cree que esa aplicación son transistores, biosensores y metales transparentes.
¿Cuándo tendremos chips de grafeno en los ordenadores?
Vamos a tener monitores de grafeno antes que chips. Para esto último van a pasar al menos diez años. El grafeno se usará en los chips de dos formas: en los transistores y en el metal que se utiliza para conectarlos. En mi opinión, esa segunda opción llegará antes que la primera. En el laboratorio ya estamos haciendo chips para móviles, que van a estar en el mercado en dos o tres años y permitirán que tanto la velocidad de Internet que se puede alcanzar con el teléfono como la velocidad de transmisión inalámbrica sean mucho mayores. No todo en la informática son microprocesadores.
¿Regresaría a España para seguir investigando?
Nunca se puede afirmar algo rotundamente, pero hoy por hoy estoy muy contento en el MIT. En EEUU hay muchas facilidades para que un científico relativamente joven como yo tenga su propio grupo de trabajo e independencia para trabajar en lo que quiera.
Se prepara el regreso de Duke Nukem: Manhattan Project
Fuente: Vandal.
En marzo recibimos las primeras pruebas que apuntaban a un regreso de Duke Nukem: Manhattan Project gracias a la distribución digital de Xbox Live Arcade para Xbox 360, y su aparición parece confirmarse ahora, a falta de un anuncio oficial.
Y es que el juego ha sido clasificado por edades en la ESRB, la organización que califica los juegos para el mercado británico, bajo lanzamiento para Xbox 360, la consola de Microsoft.
El título se lanzó en PC hace ocho años, en 2002, y es un juego de acción lateral.
En marzo recibimos las primeras pruebas que apuntaban a un regreso de Duke Nukem: Manhattan Project gracias a la distribución digital de Xbox Live Arcade para Xbox 360, y su aparición parece confirmarse ahora, a falta de un anuncio oficial.
Y es que el juego ha sido clasificado por edades en la ESRB, la organización que califica los juegos para el mercado británico, bajo lanzamiento para Xbox 360, la consola de Microsoft.
El título se lanzó en PC hace ocho años, en 2002, y es un juego de acción lateral.
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