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27 oct. 2006

Carta de amor de un fisico y un quimico

De: Foro de 100cia.com.

CARTA DE AMOR DE UN FISICO

Para mi xorritín de electrones:

Me gustaría poder mirar cada día tus ojos cristalinos de indice de refracción casi inapreciable. Me encanta andar kontigo por la kalle a velocidad constante, mientras nuestras manos entrelazadas realizan un péndulo simple anarmónico. Cuando nos tiramos por la colina de cesped en la uni, siento como nuestra energía potencial va decreciendo y nuestra cinética aumentando asta fundirnos en un beso que produce un calor inmenso completando nuestra ecuación de la conservación. Es cierto que hay a veces que parecemos polos opuestos y creemos que todo gira alrededor nuestro barriendo areas iguales en tiempos iguales, pero eso termina cuando vienes, porque mi fuerza de atracción, frente a la tuya, es más bien despreciable. Adoro levantarte entre mis brazos de tal forma que el centro de gravedad de nuestro conjunto se encuentre en mi.... sólido rígido.

Te acuerdas de aquella noche en mi casa? Ese día compre condones estriados mmm... que dulce material, me sentía como un superconductor en un campo magnético... Primero introduje mi... sólido rígido... haciendo presión como si de un muelle se tratara, entre tus susurros se podía escuchar: "adoro el coeficiente de rozamiento", despues comence a moverme armónicamente despacio, mientras tu gemías y me pedías porfavor que querías que aumentara la amplitud, kerias amplitud eh? jeje, yo no solo la aumente, sino ke reduje el periodo, y aquello cada vez parecia más anarmónico, más inestable, la velocidad tendia a infinito, el aire cada vez era más cargado (por akello de la ley de los gases, que si se agitan...) puffff... al final todo terminó en dos ondas sonoras perfectamente acopladas de niveles de dB maximos de audición... me dijiste: "casi haces el límite a infinito realidad" y yo contesté: "es realidad, todavia no te has dado cuenta de que mi solido rígido... sigue rígido"...

CARTA DE AMOR DE UN QUIMICO


Srta. Acetona Pérez

Querida Acetona:
Eres la piedra filosofal que trasmuta mi tristeza en corrosiva alegría; eres la energía de activación que pone en agitación mis moléculas; eres, en fin, el catalizador que acelera mi pasión. ¿Te acuerdas, Acetona, cuando nos conocimos? Las fuerzas de Van Der Waals que nos atarían aumentaron y nuestro enlace fue primero covalente coordinado para "Llegar a ser iónico, fuertemente electrostático después, con una gran energía de enlace".

Ya nada nos separaba, pero apareció tú padre. Acetona, el es tan ácido, con tan bajo pH que impide que nos precipitemos. Tenemos que neutralizar su acidez. Dile de mi porvenir brillante en la Química, de mi paramagnetismo en el campo del trabajo.

Cuando él se sulfura, sé que te satura de palabras amargas, no te oxides tú, ten calma, piensa que nuestras relaciones en equilibrio meta-estable, por su culpa alcanzará pronto la estabilidad; que la ecuación que representa nuestros secretos deseos se desplazará hacia la precipitación de nuestro amor.

Acetona, la velocidad de nuestras relaciones debe ser proporcional a la concentración de nuestro amor. Debes quitarte esa capa de asbesto para que puedas sentir la llama de mi querer. No temas alcanzar tu punto de ebullición; ya yo estoy fundido.

No disuelvas esta carta en el "beaker" del olvido, y pésala en la balanza de tu corazón. Recibe un mol de besos y el número de Avogadro de abrazos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me han salvad0 c0n esta carta, muchas grasias, esto era esactamente mi tarea y n0 sabia c0m0 hacerla