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2011/08/10

Se hizo con sus móviles: ahora quiere hacerse con sus hijos


Rovio ha conseguido con Angry Birds, un juego en el que unos pájaros vengadores asaltan a los cerdos malvados que han robado sus huevos, un megaéxito mundial, tanto que los pájaros enfadados y sus archienemigos porcinos han dado el salto a prácticamente todos los terrenos.
La propia firma reconocía hace unos meses que facturaba 23,98 millones de dólares únicamente en peluches de los personajes de sus juegos y la línea de productos asociados a la marca que han ido surgiendo no han parado de crecer, desde películas hasta libros de cocina. Cada mes se venden 7 millones de peluches de Angry Birds y la compañía ha decidido entrar en un nuevo mercado para seguir sacando tajada a la imagen de sus pájaros enfadados.
Rovio se va a lanzar a  por el mercado de productos para el bebé, un segmento muy atractivo desde el punto de vista de las ventas. Rovio tendrá ahora dentro de su línea de productos Angry Birds mantas y ropa para bebé.
“El corazón del negocio de Rovio son los juegos pero las licencias y el merchandising son una de las partes de más rápido crecimiento de la compañía“, explica a Reuters Ville Heijari, vicepresidente de desarrollo de franquicia.

El día en que el Big Ben no ardió


"¿El Big Ben está en llamas?". Esta fue una de los preguntas más repetidas por los usuarios de Twitter esta mañana, después de que se extendiera una fotografía de los disturbios de Londres en la que aparecía una humareda y el icónico monumento en el fondo de la imagen.
Este característico edificio londinense está en perfecto estado; hasta hay una emisión en directo en la red en la que los internautas lo pueden comprobar.
Aun así, los tuiteros españoles se despertaron hoy con el Big Ben como uno de los diez temas más comentados -"trending topics"- de esta plataforma en el país, situación en la que se ha mantenido a lo largo del día.
En la red, los bulos o "hoax" -traducción al inglés preferida para hablar del tema en la jerga de internet- son toda una institución. Incluso hay algunos que llevan años circulando.
Un ejemplo que los internautas han presenciado es el de los mensajes en los que un falso representante de una plataforma de correo electrónico asegura que la empresa dejará de prestar servicio al usuario.
Han sido muchos los que han picado en este tipo de bulos, y es que el 70 % de los españoles que navegan por la red no saben distinguir un rumor de una noticia fiable, según datos de la Asociación de Internautas.
Las redes sociales se han aprovechado de esto y han potenciado la capacidad de extensión de los bulos, ya que éstas suelen ser un ecosistema en el que los rumores y las falsas noticias se extienden con rapidez. Sobre todo en escenarios informativos tan intensos como el de los disturbios de Londres.
Otras veces, los bulos tienen que ver con la muerte de personajes famosos o incluso con su "resurrección", como en el caso de las intermitentes noticias que han aparecido en el último siglo sobre la posibilidad de que siguiera vivo Elvis Presley, quien sería ya casi un octogenario.
Que la "jet set" aparezca involucrada en falsas noticias de fallecimientos es una tendencia que se ha acentuado con las redes sociales: días después de la muerte de Michael Jackson, muchos afirmaron en estas plataformas que también Jeff Goldblum, George Clooney y Natalie Portman, entre otros, habían dejado el mundo de los vivos.
En algunos casos, para frenar la extensión de las mentiras, ha sido necesaria la difusión de comunicados oficiales y la intervención pública de representantes de artistas. Le pasó a Britney Spears, en concreto.
Internet ha contribuido tanto a la extensión de "hoax" que hasta ha presenciado la creación de portales, como fakeawish.com, que se dedican a urdir bulos. Pero la realidad, terca, se empeña en llevar la contraria: el Big Ben está tan vivo como Natalie Portman.

Acer también se apunta a la moda de los portátiles ligeros


La marca taiwanesa Acer podría debutar en octubre su portátil Aspire 3951, un modelo de menos de 1,4 kilos de peso que se asemeja en el diseño y configuración a su rival MacBook Air.
Las primeras fotografías del modelo ultradelgado de 13,3 pulgadas de Acer han visto la luz en Vietnam.
Un aspecto en el que sin duda supera al modelo de Apple es el del tamaño, ya que mientras el nuevo MacBook Air tiene 17mm de grosor, el Aspire 3951 se queda en apenas 13mm.
Para el procesador, todo apunta a que el portátil de Acer se decantará por un modelo de segunda generación de Intel, y en lo que respecta a la memoria SSD del equipo se asegura que se podrá optar por un máximo de 160GB.
Aspire 3951 será compatible con Bluetooth 4.0 y la batería promete un rendimiento superior a las seis horas.
Asimismo, destaca el tiempo de arranque con el portátil en estado de “hibernación”, que será de tan sólo 1,7 segundos.
Los precios que se barajan para el nuevo equipo están entre los 770 y los 960 dólares, una cantidad inferior a la de los MacBook Air, que oscilan entre los 999 y los 1.599 dólares.

bitly se hace con Twitterfeed

bitly ha anunciado que adquiere la compañía Twitterfeed. A partir de ahora no sólo se especializará en acortar y mantener el seguimiento de direcciones web para la red social de microblogging, sino que también se encargará de permitir la publicación de contenidos RSS como tweets.

Se trata de un movimiento muy inteligente debido a la creciente popularidad de Twitter, pero no es precisamente del agrado de sus responsables, que prefieren mantener el mayor control posible sobre su plataforma.
Aunque no se ha especificado el montante de la operación, lo cierto es que la combinación de ambos servicios facilitará las cosas a aquellos usuarios y empresas que los utilizan. Algo más de dos millones de clientes ya utilizan Twitterfeed, que está desarrollado y gestionado íntegramente por una única persona, Mario Menti.

Pioneros de las redes de sensores inalámbricos


En el verano de 2007, investigadores de una consultora probaban en el patio de maquinarias de Acciona en Noblejas (Toledo), una nueva tecnología que permitía observar una serie de parámetros críticos de las grúas torres, como la inclinación del mástil, la orientación de la pluma o el peso de la carga, además de condiciones atmosféricas como la velocidad del viento, la humedad y la temperatura. El objetivo del proyecto era que los operarios de la máquina pudieran detectar a tiempo cualquier anomalía.
La información era recogida por pequeños sensores repartidos por toda la estructura: varios en el mástil y en la pluma, en el gancho de la carga y en la parte central de la máquina. Lo singular de estos dispositivos era que funcionaban sin cables, ya que se alimentaban de baterías y transmitían los datos a través de redes inalámbricas. La información llegaba a un ordenador central, donde era procesada y explotada por medio de reportes, alarmas y gráficos de tendencias que los operarios recibían a través de una página web.
Los ingenieros de Innova Consulting, la consultora que ideó el proyecto, habían concebido el sistema como una solución para el sector construcción, entonces todavía en auge, pero pronto se dieron cuenta de que podía ser útil en muchas otras actividades: semáforos, alumbrado público, rehabilitación de edificios, domótica, energías renovables... las posibilidades eran infinitas. "Descubrimos que aquello que teníamos entre manos tenía aplicaciones bastante más allá de lo que habíamos pensado en un principio", recuerda Marta Alonso, una de las investigadoras. "Por lo que decidimos darle un giro drástico al enfoque del producto".
Así, lo que empezó como un proyecto del departamento de I+D+i de Innova Consulting derivó en la creación de una empresa diferente (los estadounidenses llaman a este fenómeno spin-off). Con la ayuda de diversos organismos regionales y nacionales, entre ellos el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), el fundador de esta firma con sede en Santander, Alfonso Murat, la misma Marta Alonso y otros tres socios privados, constituyeron Sayme, con una inversión superior a los 2,2 millones de euros.
La compañía nació con la misión de desarrollar redes de sensores inalámbricos de bajo consumo, una tecnología de origen militar de la que hasta ese momento, "todo eran ideas, pero nadie tenía un producto acabado que ofrecer al mercado, por lo que nosotros llevábamos ventaja", destaca Alonso, quien asumió la dirección general de la spin-off.
El primer paso ha sido la creación de una plataforma tecnológica que bajo la marca Sensbee (en alusión a la forma de trabajar y comunicarse de las abejas) combina hardware y software para la observación a distancia de una gran cantidad de variables (temperatura, presión, inclinación o viento) y el control de instalaciones de todo tipo, desde huertas solares hasta edificios en rehabilitación.
La comunicación inalámbrica facilita la instalación y mantenimiento de los dispositivos, incluso en lugares apartados o de difícil acceso, donde un despliegue de cables no sería factible. Además, permite crear redes que pueden crecer prácticamente sin limitaciones. De esta forma, medir el nivel de contaminación de un bosque, por ejemplo, que con la tecnología tradicional requeriría una red de cables muy grande y tendría una cobertura geográfica reducida, es perfectamente posible con una red de sensores inalámbricos colocados a campo abierto. El esfuerzo sería menor y el resultado más amplio, además de económico. "Los dispositivos pueden funcionar con pilas doble A, de reloj o de litio. En el caso de un sensor que registra la humedad cada treinta segundos, las baterías pueden durar más de dos años". Esta versatilidad ha permitido que en poco tiempo Sayme cierre acuerdos con grandes consultoras tecnológicas como Accenture e Informática El Corte Inglés, que utilizan Sensbee como parte de los proyectos que desarrollan para sus clientes. En otras aplicaciones, como la observación de parámetros físicos de estructuras (inclinaciones, torsiones o grietas), trabaja directamente para empresas contratistas o los dueños de los edificios.
Alonso reconoce que hasta ahora han estado enfrascados en el desarrollo del producto y no han priorizado el aspecto comercial. Pero este año han empezado a organizar un equipo de marketing y ventas, y están inmersos en una segunda ronda de financiación. "El próximo año queremos dar el salto internacional, primero en Europa y posteriormente en otros países de América y Asia, por lo que estamos valorando posibles inversores interesados en participar en nuestro proyecto".

Un sinfín de aplicaciones sectoriales

El proyecto que dio origen a Sayme empezó en 2004 con la búsqueda de una solución para operarios de grúas torres, pero la empresa no tardó en darse cuenta de que los usos que podía tener eran bastante más numerosos y abarcaban una infinidad de sectores. "Basta con cambiar un sensor por otro para pasar de una aplicación a otra", dice Marta Alonso, directora general de la compañía.
En energías renovables, las redes de Sayme han sido utilizadas por un fabricante de turbinas eólicas para probar la resistencia de las palas de los miniaerogeneradores, así como por una empresa fotovoltaica para mejorar el rendimiento de sus huertas solares. "Los paneles se conectan en serie. Cuando uno falla, penaliza la producción de todos los demás. Pero si controlas el funcionamiento de cada panel, en caso de avería, puedes saltártelo y evitar la caída de todo el sistema", explica Alonso.
Además, Sayme integra el consorcio liderado por EDP Renovables que se ha adjudicado un proyecto industrial de I+D+i que forma parte del Plan Regional de Energías Renovables de Cantabria.
Sin embargo, quizás el campo más interesante, por su cercanía al ciudadano, sea el de los servicios urbanos. La empresa está trabajando en un sistema que ayudaría a resolver un dolor de cabeza muy común en las grandes ciudades: encontrar plazas de aparcamiento libres. Con esta tecnología, el conductor solo tendría que fijarse en un panel o conectarse a internet a través del móvil para hallar sitios desocupados en su barrio o zona.
En el mismo ámbito, los sensores inalámbricos de Sayme podrían servir para que el alumbrado público fuese más eficiente. En vez de encenderse todas las farolas a la vez, cada una lo haría de manera independiente en función de la luminosidad de la calle. Igualmente, la empresa responsable de la recogida de la basura podría disponer de información sobre qué contenedores están llenos y cuáles no, lo que le permitiría optimizar la ruta de sus camiones.

En domótica, Sayme ha desarrollado para un fabricante de ventanas una que se abre sola cuando la temperatura interior es más alta que la exterior y que se cierra cuando llueve. También sube y baja la persiana según las necesidades de luz.

Datos básicos

Investigación. Toda la inversión que Sayme ha hecho hasta el momento (más de 2,2 millones de euros) se ha dedicado a I+D+i. Actualmente tiene abiertas dos líneas de investigación: métodos alternativos de aprovechamiento de la energía del entorno, para asegurar la autonomía de los sensores, y aplicaciones específicas para diferentes sectores.
Equipo. Marta Alonso (directora general) y Jesús Ibáñez (director de tecnología) son ingenieros en telecomunicaciones. Al frente tienen un equipo de seis ingenieros liderado por Fernando Moreno y Lorenzo Arce. El equipo cuenta con el asesoramiento del fundador de la empresa, Alfonso Murat, y de los dos socios inversores, Enrique Silgo y Enrique Rueda-Sabater.
Proyectos. Desde sus inicios hace cuatro años, Sayme ha participado en diversos proyectos de I+D+i, tanto en solitario como en cooperación con otras empresas y centros tecnológicos. La Universidad de Cantabria colaboró en el proyecto que dio origen a la empresa: la red de sensores inalámbricos.

Un español enseña idiomas a Google

Cómo hace Google para entender lo que decimos? ¿Por qué el vietnamita resulta muy complicado y el zulú lo reconoce con gran facilidad? Pedro Moreno (Elche, 1964), ingeniero español, tiene la solución a estas cuestiones. Su día a día es el reconocimiento de voz en el buscador. Cuando obtuvo una beca Fullbright en 1989 pensaba en volver a España. Sus primeros pasos en Estados Unidos fueron en AT&T. Después terminó en Google. Ahora, desde las oficinas de Nueva York, forma parte de un grupo de 40 personas dedicadas a hacer que Google, el buscador, entienda cualquier idioma. No solo para la versión de escritorio, sino también, y sobre todo, para evitar teclear desde el móvil.

En los últimos tiempos, los avances de estos laboratorios se están usando en YouTube para transcribir el diálogo de cualquier vídeo a texto. Hace seis años comenzaron el reto. Lo lógico era empezar por el inglés y así lo hicieron. Moreno admite: "Todavía tenemos errores y seguirán existiendo mientras trabajemos con algo que es modulable, como los idiomas". La labor de los usuarios es clave para la evolución del servicio. "Por mucho que contratemos a locutores, es la voz de la calle la que nos vale. Por eso pedimos que los internautas envíen opiniones", dice Moreno. Vaticina que en un futuro próximo su buscador "se adaptará al acento de cada uno, irá aprendiendo sobre la marcha".
El método usado para reconocer el habla en inglés y buscar tuvo que ser modificado para el segundo lenguaje, el chino mandarín. "Demográficamente era lo lógico", justifica Moreno, "y en aquel momento Google tenía gran interés por establecerse allí. Luego todos sabemos cómo terminó la historia". Hasta que no se pusieron a trabajar no se dieron cuenta del reto que afrontaban. Hasta entonces usaban dos formas de reconocer combinadas: por léxico y por la gramática del lenguaje. Así, los sonidos iban cobrando significado. Pero, en el caso del chino, el tono era una nueva variante a tener en cuenta. Descubrieron que la entonación decía más que la propia sucesión de sonidos. Gracias a esta dificultad nació el método que ha servido para reconocer más de 30 idiomas. Google tiene un programa de registro que instalan en teléfonos Android para recabar los datos sobre el terreno.
Al comienzo tardaron meses, ahora, con dos semanas de datos tienen material para ponerse a trabajar. A pesar de las ideas preconcebidas, Moreno cree que el reconocimiento del euskera, al menos para Google, sería de los que con dos semanas basta. Sencillo, pero no para los humanos...
¿Dónde están ahora esas máquinas de trabajo de campo? En países árabes. Moreno considera que es lógico el interés por esta zona: "Tras las revueltas creemos que es de sentido común dotarles de mejores herramientas. Las primeras pruebas resultan".
El objetivo de Google Voice es llegar a 300 idiomas. "Que son los que hablan más de un millón de personas", aclara Moreno, "pero nos gustaría seguir con más. Queremos que la gente pueda hablar al móvil y buscar en Google, sin más complicaciones". Como un guiño decidieron dar de alta una lengua muerta, teóricamente, pero llena de valor cultural: el latín. Más allá del agradecimiento por parte de la comunidad eclesiástica, les sirvió para manejar mejor los idiomas que se declinan. "Así, el reconocimiento de ruso, alemán y los idiomas de los países nórdicos fue mucho más sencillo", se felicita el ingeniero.
El último gran descubrimiento lo hicieron al traducir las lenguas africanas. El estreno fue con el zulú. Hubo una nueva dificultad: los chasquidos. "Es un tipo de sonido que se hace con la lengua, son como clics que, con nuestro oído occidental, resulta difícil de detectar", explica el experto, "pero nos sirvió para mejorar las técnicas de modelado acústico y usarlo en el afrikaans, por ejemplo".
El más difícil todavía para Google ha sido comprender el habla de Hong Kong, donde el 20% de las palabras son en inglés y el resto una mezcla de chino e influencias cercanas. Superada esta prueba, Pedro Moreno no se amilana ante ninguna otra.

Controlar en secreto lo que hacen tus hijos en las redes sociales es inútil


Facebook y Twitter tienen beneficios para los niños, pero también suponen riesgos. Las redes sociales suponen tanto riesgos como beneficios para los niños y los padres que intentan controlar secretamente las actividades 'on line' de sus hijos están perdiendo el tiempo, según el profesor de Psicología de la California State University Larry D. Rosen.
Durante su intervención en este encuentro, Rosen señaló algunos aspectos de las redes sociales que podían resultar negativos, como que los adolescentes que usan Facebook más a menudo muestran más tendencias narcisistas, mientras que los adultos jóvenes con más presencia en esta red social presentan más signos de padecer otros trastornos psicológicos, como conductas antisociales, manías o agresividad.
El abuso diario de los medios y la tecnología tiene un efecto negativo sobre la salud de los niños y adolescentes, pues les hace más propensos a padecer ansiedad, depresión y otros desórdenes psicológicos, además de convertirles en personas más susceptibles a sufrir problemas de salud en el futuro. Asimismo, Facebook puede distraer a los menores y causar un impacto negativo sobre su aprendizaje. Varios estudios han comprobado que tanto escolares, como estudiantes de instituto y universitarios que miraban Facebook al menos una vez durante un periodo de estudios de 15 minutos obtenían notas más bajas.

Los beneficios de las redes sociales

No obstante, las redes sociales también proporcionan beneficios a los niños. Por ejemplo, los adultos jóvenes que pasan más tiempo en Facebook son mejores a la hora de mostrar 'empatía virtual' hacia sus amigos 'on line'. Las redes sociales pueden ayudar a los adolescentes más introvertidos a aprender a socializarse.
Además, pueden ser herramientas para enseñar de una forma más atractiva a los estudiantes. A los padres, Rosen les envía un mensaje claro: «si piensan que tienen que utilizar algún tipo de programa de ordenador para controlar la actividad en las redes sociales de sus hijos, están perdiendo el tiempo».
Por este motivo, Rosen anima a los padres a evaluar las actividades de sus hijos en las redes sociales y a hablar sobre la posibilidad de eliminar contenidos inapropiados o contacto de personas que pueden parecer problemáticas. Los padres tienen también que poner atención a las tendencias 'on line' y a las últimas tecnologías, webs y aplicaciones que sus hijos están empleando.