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2010/10/15

El amor apasionado alivia el dolor

BBC Mundo


Las canciones hablan del dolor que causa el amor. Pero ahora, una nueva investigación descubrió que ocurre todo lo contrario: el amor alivia el dolor.
Científicos en Estados Unidos descubrieron que los sentimientos intensos y apasionados de amor pueden ofrecer un "increíble efecto analgésico" similar al de los medicamentos.
Los investigadores de la Universidad de Stanford, California, descubrieron en escáneres cerebrales que muchas de las áreas del cerebro normalmente involucradas con la respuesta al dolor también se activan con los pensamientos amorosos.
"Cuando la gente está en esa fase apasionada y hasta obsesiva del enamoramiento, ocurren alteraciones en su estado de ánimo que tienen un impacto en sus experiencias de dolor", afirma el doctor Sean Mackey, quien dirigió el estudio publicado en la revista de la Biblioteca Pública de Ciencia, PLoS ONE.
"Ahora estamos comenzado a entender algunos de estos sistemas de recompensa del cerebro y la forma como influyen en el dolor".
Estos son sistemas profundos cerebrales que involucran a la dopamina, uno de los principales neurotransmisores que influyen en el estado de ánimo, la recompensa y la motivación, explica el científico.

Fase de pasión

Los expertos analizaron a 15 estudiantes que se encontraban en la primera fase de un romance, la "etapa de más pasión".
En el análisis se les provocó una dosis leve de dolor mientras se observaba si se distraían al mirar fotos de su pareja amada.
Durante el experimento los científicos utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para medir la actividad en tiempo real de diferentes partes de su cerebro.

Desde hace tiempo se sabe que los sentimientos fuertes y apasionados de amor están vinculados a una actividad intensa en varias áreas cerebrales.
Estas incluyen las zonas vinculadas a la dopamina, el compuesto químico que produce un sentimiento de bienestar en el cerebro después de tomar ciertos estimulantes como consumir dulces o drogas como cocaína.
Los científicos notaron que cuando los participantes sentían dolor algunas de las mismas áreas que se activaban en los escáneres estaban también vinculadas a los sentimientos amorosos.
Para analizar si ambos -amor y dolor- estaban vinculados reclutaron a los estudiantes que se encontraban en los primeros nueve meses de una relación, lo que se define como "la primera fase de amor intenso".
Se pidió a cada uno que llevara una fotografía de su pareja amada y fotografías de alguien a quien consideraban un conocido a quien consideraban muy atractivo.
Mientras se les sometía a escáneres cerebrales se les mostraron las imágenes y al mismo tiempo una almohadilla controlada por una computadora fue colocada en la palma de su mano para causarles una dosis leve de dolor.

Más amor menos dolor

Los científicos descubrieron que al mirar la imagen de su persona amada, los estudiantes tenían una percepción mucho más reducida del dolor que cuando miraban la imagen del conocido atractivo.

"Resultó que las mismas áreas del cerebro que se activan con el amor intenso son las mismas áreas que los medicamentos utilizan para reducir el dolor" afirma el profesor Arthur Aron, otro de los científicos que participaron en el estudio.
"Cuando pensamos en nuestro ser amado, hay una intensa activación en la misma área de recompensa cerebral que se activa cuando se consume cocaína o cuando se ha ganado mucho dinero", agrega.
Una de esas áreas clave es el núcleo accumbens, un centro importante de recompensa cerebral y de adicción a opioides, cocaína y otras drogas de abuso.
Los científicos subrayan, sin embargo, que todavía no es momento de decirle a los pacientes que sufren dolor crónico que tiren los medicamentos analgésicos y los sustituyan por una relación amorosa apasionada.
El estudio es preliminar y todavía será necesario investigar si este efecto de corto plazo, que ocurre en la primera fase del enamoramiento, podría reemplazarse por algo similar a largo plazo.
Los investigadores esperan poder entender mejor si estas vías de recompensa neuronal que se desencadenan con el amor apasionado podrían algún día ayudar a desarrollar nuevos métodos para el alivio del dolor.

2010/03/01

El dolor de espalda "se cura hablando"

Fuente: BBC Mundo.

La psicoterapia -específicamente una forma basada en la terapia cognitivo conductual (TCC)- es un método más barato y efectivo que los medicamentos y el ejercicio para curar el dolor de la parte baja de la espalda, revela un estudio.

Este efecto positivo fue visto incluso un año después de un programa de seis sesiones cortas de terapia, dicen los científicos en la revista The Lancet.

La TCC se ha establecido como una de las psicoterapias más efectivas para tratar enfermedades como la depresión y la ansiedad. Pero por lo general no se le usa para combatir trastornos físicos como el dolor de espalda.

El tratamiento convencional para el dolor crónico de espalda incluye actividad física y el uso de analgésicos para el dolor.

Para la investigación se reclutó a 600 pacientes que sufrían dolor crónico en la parte baja de la espalda.

A 400 se les ofreció una terapia de grupo de seis sesiones de TCC.

Estas sesiones estaban diseñadas para combatir las creencias "inútiles" sobre el dolor para ayudar al paciente a romper con su forma habitual de ver las cosas, es decir ayudarle a centrarse en lo positivo en lugar de lo negativo.

En cada sesión de 1,5 horas se les enseñaron también técnicas de relajación y nuevas formas de mantenerse activos superando el "miedo" de lastimarse más físicamente.

A los otros 200 participantes se les recomendó el tratamiento convencional de actividad física y analgésicos. Y los científicos siguieron un registro durante un año.

Los resultados revelaron que quienes recibieron las sesiones de TCC mostraron casi el doble de probabilidades de recuperarse que quienes recibieron tratamiento convencional.

Más rentable

Cuando los investigadores analizaron los costos de ambos tratamientos encontraron que, al tomar en cuenta la mejora en la calidad de vida del paciente, la TCC era relativamente más barata.

Tal como señalan los investigadores, en lo referente a dolor de espalda hasta ahora ha sido muy difícil lograr tratamientos efectivos que produzcan resultados exitosos a largo plazo.

Y agregan que los especialistas pueden aprender a dirigir el nuevo programa de TCC en unos cuantos días.

"Lo más interesante es que con muchas intervenciones para tratar el dolor de espalda el paciente puede sentirse mejor en unos días mientras reciben el tratamiento, pero este efecto es a corto plazo" afirma la doctora Zara Hansen, investigadora de la Universidad de Warwick quien participó en la investigación.

"Pero nosotros demostramos que los pacientes pueden tener una mejora de hasta seis meses y ésta puede mantenerse hasta un año después de que aprenden a manejar su condición".

La investigadora agrega que "no estamos diciendo que todo el dolor de la parte baja de la espalda esté en la mente. Sabemos que es un problema físico. Pero la forma como el paciente lo entiende afecta la forma como puede controlarlo".

Por su parte, el doctor Graham Davenport, experto en trastornos musculoesqueléticos del Colegio Real de Médicos Generales del Reino Unido. afirma que el dolor crónico de la espalda baja es un trastorno muy común y este tipo de terapia podría ser extremadamente útil.

"Se trata realmente de cambiar las creencias de la persona" dice el experto.

"Es un tratamiento excelente, el problema va a estar en la logística de poder entrenar a personal que pueda llevarlo a quien lo necesita. Pero si se logra superar esto será extraordinario".

2008/07/22

El dolor emocional realmente duele

Fuente: BBC Mundo.

Ya lo dicen las canciones y los poemas: el amor duele. Pero ahora, gracias a la nueva tecnología, los científicos están confirmando que el sufrimiento emocional realmente puede doler físicamente.

Las nuevas investigaciones cerebrales revelan que la misma parte del cerebro que procesa el dolor físico también se encarga de procesar el dolor emocional.

Y esto explica, afirman los expertos, que de la misma forma como una lesión física puede causar dolor crónico, mucha gente nunca se recupera de una herida emocional.

El dolor emocional, sabemos, puede adquirir muchas formas. Puede ser el rompimiento de una relación, la exclusión social, o la forma más extrema que es la pérdida de un ser querido.

Muchas personas que han experimentado este tipo de dolor extremo a menudo hablan de "un dolor en el pecho", "un vacío debajo del esternón", o de pensar que se están volviendo locos por tanto dolor.

"La gente que ha sufrido daños emocionales a menudo traduce ese dolor en algo físico", afirma el profesor David Alexander, director del Centro de Investigación de Trauma en Aberdeen, Escocia y quien ha ayudado a sobrevivientes de desastres, incluidos en tsunami en Asia y la guerra de Irak.

"Hablan, por ejemplo, de que les explota la cabeza o de un dolor en el estómago. Es un paralelo muy fuerte", agrega.

Y sin embargo, afirma el experto, las investigaciones médicas tienden a concentrarse en el dolor físico.

Supervivencia

Un equipo de neurocientíficos de la Universidad de California Los Ángeles, (UCLA), está intentando cambiar esa tendencia centrando sus estudios en el dolor emocional.

Gracias a la nueva tecnología, dicen los investigadores, ahora es posible analizar lo que pasa en el cerebro y en el corazón.

La doctora Naomi Eisenberger ha logrado demostrar qué partes del cerebro se activan cuando sentimos dolor emocional.

La investigadora desarrolló un juego de computadora en el que deliberadamente se hace que los participantes se sientan excluidos.

Los escáneres cerebrales que se toman simultáneamente han revelado que el cerebro procesa de la misma forma el dolor que la persona siente al ser rechazada socialmente que el que siente con el dolor físico.

Este proceso se lleva a cabo en una zona cerebral llamada corteza cingular anterior.

La investigadora cree que el dolor físico y el dolor emocional están relacionados de esta forma porque las relaciones sociales son cruciales para nuestra supervivencia como especie.

Enfrentado a una situación de peligro, un hombre solo tiene menos posibilidades de sobrevivir que un grupo de humanos.

"El sistema de uniones sociales está muy vinculado al sistema de dolor físico para asegurar que el ser humano permanece conectado de cerca a los otros", afirma Naomi Eisenberger.

"Cuando se nos separa de una relación, o un grupo nos rechaza, es muy doloroso -agrega- así que intentamos evitarlo".

El dolor físico es una advertencia de nuestro organismo para no hacer algo que nos hace daño, por ejemplo, caminar con un tobillo o una pierna rota.

El dolor emocional, afirman los expertos, también puede ser una advertencia, por ejemplo, para no volvernos a acercar a cierto tipo de hombre o de mujer que nos puede herir emocionalmente.

Y de la misma forma como el dolor físico puede volverse crónico, también ocurre los mismo con el dolor emocional.

Mary Frances O'Connor, otra investigadora de UCLA lo llama "pena compleja" y ésta, dice, ocurre en aproximadamente 10% de las personas que sufren la pérdida de un ser querido.

"Estas personas experimentan mucha amargura y enojo, y sienten que su futuro no tiene sentido. Además no pueden adaptarse al dolor con el paso del tiempo, como muchas otras personas sí lo hacen", afirma O'Connor.

Corazón roto

Los científicos sospechan que estas personas que no logran adaptarse al dolor, también son las que experimentan los mayores niveles de dolor físico.

Es por eso, afirman los expertos, que sí es posible morir de un corazón roto.

"Una persona tiene mayor riesgo de morir en los seis meses después de que perdió a un ser querido" afirma el Martin Cowie profesor de cardiología del Hospital Brompton, en Londres.

"Y esta tendencia ocurre más entre los hombres", agrega.

Esto se debe a que la gente que sufre una muerte cercana tiene más probabilidad de tener un accidente o de sufrir un infarto o embolia.

Porque las hormonas que están involucradas en el estrés de la pérdida de un ser querido aumentan las posibilidades de que ocurran estos eventos, explica el experto.

Por eso, agrega, es muy importante identificar y tratar a las personas cuyo dolor emocional podría convertirse en dolor crónico y provocar una debilitante depresión o incluso la muerte.