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2012/03/16

Cómo proteger a la tecnología de los desastres naturales

Días atrás se conmemoró el primer aniversario del terremoto y el tsunami que azotaron Japón causando la muerte de 15.000 personas y dejando a 300.000 sin hogar.
Mientras el país, y el mundo, intentaba asumir el costo en vidas humanas, el gobierno japonés también debió enfrentar el desastre económico, destinando miles de millones de de yenes a la economía para ayudar a las compañías cuyas infraestructuras y activos habían sido diezmados.

Entre ellas, algunas de las más grandes empresas de tecnología.
Frente al desastre, firmas como Sony, Sharp, Panasonic y otras debieron cerrar las fábricas afectadas. Sony tuvo pérdidas por US$ 190 millones en el trimestre que siguió al desastre.

Fue el comienzo de un año lleno de desafíos. Apenas unos meses después, el sector tecnológico fue golpeado por otro desastre: las inundaciones en Tailandia, las peores en más de 50 años.
El impacto de ambos eventos todavía se siente en las compañías y en los consumidores por la escasez de algunos componentes y el aumento de los precios.
Western Digital, el productor de discos duros más grande del mundo, vio cómo el 50% de su proceso de producción fue casi literalmente barrido por el desastre de Tailandia.
"Lo vimos venir", dice Ian Keene, director de ventas de la compañía. "La gente de la fábrica intentó detener el agua. Desafortunadamente no lo logramos", recuerda. "El agua se metió por debajo de la puerta del frente, y empezó a entrar".
"Vinieron efectivos de la marina tailandesa, para ayudar a destornillar y desempotrar muchos equipos, para así poder sacarlos antes de que llegara el agua", relata.
"Nosotros, y la industria, todavía estamos con problemas de escasez, en forma significativa. Habitualmente, tenemos una demanda de entre 170 y 175 millones de unidades por trimestre. En el trimestre de navidad sacamos 110 millones", señala Keene.
Como con cualquier producto con alta demanda, esto desembocó en drásticos incrementos de precios para los consumidores.
"Tomamos algunas decisiones bastante difíciles de aumentar los precios para poder recuperar los costos. Gastamos muchos millones de dólares reemplazando y reparando equipos", le dice Keene a la BBC.

Descentralización

La solución obvia, para el que mira desde fuera, sería simplemente cambiar la ubicación y dirigirse a una zona menos susceptible de sufrir un desastre.

No es tan simple, explica Robert Scoble, un renombrado bloguero de tecnología que siguió de cerca los impactos de la inundación.
"No estoy seguro de qué pueden realmente hacer acerca de eso", le dice a la BBC. "Las cadenas de producción sólo son posibles en determinados lugares".
"Unas 10.000 personas construyen los discos duros que usamos en una sola fábrica. Ese tipo de grupos de trabajo y ese tipo de equipo sólo está disponible en unos pocos lugares", comenta.
"Unas 10.000 personas construyen los discos duros que usamos en una sola fábrica. Ese tipo de grupos de trabajo y ese tipo de equipo sólo está disponible en unos pocos lugares."
Robert Scoble, experto en tecnología
"No puedes simplemente darte vuelta y construir una de estas en un día. A largo plazo, quizás se considere aun modelo un poco más descentralizado, quizás construyendo tres plantas más pequeñas en diferentes ciudades. Si una es destruida sólo afectaría un tercio de la producción", considera.
Western Digital le dice a la BBC que como resultado de las inundaciones de Tailandia "se aceleraron" los planes de duplicar algunas instalaciones en diversas plantas. Antes de la inundación, la compañía sólo tenía espacios libres -utilizados para productos de alta sensibilidad- en Tailandia.
Las empresas también han tomado medidas para proteger sus cadenas de suministro en caso de eventos similares, tomando el ejemplo la industria automotriz que tuvo una rápida recuperación.
Los productores unieron fuerzas para compartir componentes y otros recursos, asegurándose de que la escasez no fuese letal. Sin embargo, aún las aparentemente pequeñas interrupciones de la cadena resultaron problemáticas. La falta de un tipo particular de pintura que sólo se fabrica en Japón detuvo la producción hasta que hubo inventario.
Un vocero de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores del Reino Unido dice que, después de un mes la producción estuvo totalmente operativa a niveles normales.
"Es, por supuesto, imposible estar completam

"No puedes simplemente darte vuelta y construir una de estas en un día. A largo plazo, quizás se considere aun modelo un poco más descentralizado, quizás construyendo tres plantas más pequeñas en diferentes ciudades. Si una es destruida sólo afectaría un tercio de la producción", considera.
Western Digital le dice a la BBC que como resultado de las inundaciones de Tailandia "se aceleraron" los planes de duplicar algunas instalaciones en diversas plantas. Antes de la inundación, la compañía sólo tenía espacios libres -utilizados para productos de alta sensibilidad- en Tailandia.
Las empresas también han tomado medidas para proteger sus cadenas de suministro en caso de eventos similares, tomando el ejemplo la industria automotriz que tuvo una rápida recuperación.
Los productores unieron fuerzas para compartir componentes y otros recursos, asegurándose de que la escasez no fuese letal. Sin embargo, aún las aparentemente pequeñas interrupciones de la cadena resultaron problemáticas. La falta de un tipo particular de pintura que sólo se fabrica en Japón detuvo la producción hasta que hubo inventario.
Un vocero de la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores del Reino Unido dice que, después de un mes la producción estuvo totalmente operativa a niveles normales.
"Es, por supuesto, imposible estar completamente preparado para todos los desastres naturales pero los eventos en Japón resaltaron la importancia de tener una producción en cadena aceitada y efectiva, así los problemas pueden ser identificados rápida y eficientemente", añade.
Más allá de la falta de suministros, algunos expertos advierten que internet podría ser la que se lleve la peor parte en el próximo desastre natural de envergadura.
"Iinternet corre fundamentalmente a través de cables que están debajo de la tierra o sumergidos en el mar", explica Matthew Finnie, jefe de tecnología de Interoute, una compañía de telecomunicaciones con sede en Londres que se dedica a manejar grandes porciones de las redes de alta velocidad en todo el mundo.
"Globalmente tenemos un abanico de puntos críticos donde los desastres naturales pueden tener un efecto serio", explica.

Cables

Uno de ellos es la costa de Japón, donde existen varias conexiones entre Asia y la costa oeste de Estados Unidos que pasan por el fondo del mar.

"Si el terremoto que causó el tsunami hubiese tenido lugar 200 kilómetros al sur, hubiese sido terrible para las telecomunicaciones globales", dice Jonathan Wright, vicepresidente de Interoute.
"Apenas al sur de Tokio, llegan muchos cables. Una ruptura en el suelo marino hubiese sido suficiente para cortarlos", señala.
"Prácticamente todos los cables marinos pan-Pacíficos hubiesen quedado fuera de servicio, lo que hubiese significado enviar el tráfico desde Japón vía India hacia Europa y América por ese camino", comenta.
Como ocurre en una red de metro atestada, se pueden encontrar rutas alternativas para el tráfico on line si determinadas líneas tienen problemas.
Así como viajar por tren puede volverse más lento si las líneas que funcionan se ven desbordadas, lo mismo pasaría con internet si se enviaran más datos por cada cable.
La clave de la fiabilidad de internet está en una red diversa, explica, que ofrezca la mayor cantidad posible de opciones de enrutamiento.
Esto significa ubicar los cables a través de algunas de las zonas políticamente más volátiles del mundo, como Siria o Irak.

Cooperación inesperada

Hay signos de cooperación en áreas quizás inesperadas. La semana pasada, el especialista en redes de fibra óptica Infinera anunció que se asociará con la firma Cable and Wireless para tender un cable de 10.000 km. de largo desde Frankfurt a Omán, pasando por Irán.

La compañía explica que brindará a una alternativa rápida por tierra en caso de que los puntos críticos ubicados por debajo del agua enfrenten problemas mayores.
Geoff Bennet, el director soluciones y tecnología de la compañía, dice que el mejor método de prevención es estar preparado para lo peor.
"No hay forma, o al menos ninguna que yo conozca, de proteger un cable contra un desastre natural", explica."Sería físicamente imposible protegerse contra todo"
"Si hablamos de un terremoto, o un desplazamiento de la plataforma oceánica, ningún cable sobreviviría", admite.
Con muchos de los centros tecnológicos descansando cerca de las fallas terrestres, la táctica adoptada por la mayoría de las compañías de tecnología será simplemente asegurarse sobrevivir cuando lo inevitable suceda.
En San Francisco, hogar del Silicon Valley y de algunas de las mentes más influyentes en la industria de la tecnología, los frecuentes temblores hacen que los residentes nunca olviden la amenaza de que un desastre está cerca.
Desde lo ocurrido en Japón hay un debate sobre si debería haber un aumento del gasto en sistemas de alerta temprana para la costa oeste estadounidense. De dos a tres minutos pueden hacer la diferencia. Aun con lo devastador que fue el tsunami japonés, los expertos creen que la planificación anticipada fue lo que previno que el número de muertos fue mucho mayor.

2012/01/18

Patrón climático de La Niña podría conducir a pandemias de influenza: estudio de EEUU

Un nuevo estudio que examina los patrones climáticos alrededor de las pandemias de influenza en todo el mundo, que causaron muertes y enfermedad generalizadas en 1918, 1957, 1968 y 2009, encontró que cada una de ellas fue precedida por las condiciones del fenómeno de La Niña en el Pacífico ecuatorial.

Las conclusiones del estudio son publicadas el día 16 en línea en Proceedings of the National Academy of Science.

Los autores del estudio, Jeffrey Shaman de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia y Marc Lipsitch de la Escuela de Salud Pública de Harvard, señalan que se sabe que el patrón de La Niña altera los patrones migratorios de las aves que se cree que son el reservorio primario de la influenza humana. Los científicos tienen la teoría de que patrones migratorios alterados promueven el desarrollo de nuevas y peligrosas cepas del virus de la influenza.

Para examinar la relación entre los patrones climáticos y las pandemias de influenza, los investigadores estudiaron los registros de las temperaturas del océano en el Pacífico ecuatorial en el otoño y el invierno antes del surgimiento de las cuatro pandemias de influenza más recientes. Los investigadores encontraron que las cuatro pandemias fueron precedidas por temperaturas a nivel de la superficie marítima ubicadas por debajo de lo normal, lo cual concuerda con la fase de La Niña de la oscilación sur de El Niño.

Los autores citan otras investigaciones que muestran que el patrón de La Niña altera la migración, el tiempo de escala, el estado físico y la mezcla entre especies de las aves migratorias. Estas condiciones podrían favorecer el tipo de intercambio genético o de nueva diversidad genética que crea potencialmente más variaciones del virus de la influenza.

"Sabemos que las pandemias surgen por cambios dramáticos en el genoma de la influenza. Nuestra hipótesis es que La Niña establece el escenario para estos cambios a través de reorganizar los patrones de mezcla de las aves migratorias, las cuales son un importante reservorio para la influenza", dijo Shaman.

Los cambios en la migración no sólo alteran el patrón de contacto entre especies de aves, sino que también pueden modificar la manera en que las aves entran en contacto con animales domésticos como los cerdos. El intercambio de genes entre los virus de la influenza aviar y porcina fue un factor en la pandemia de influenza de 2009.

'La Niña' propicia las pandemias de gripe

La respuesta ante las grandes pandemias que, de cuando en cuando, golpean a la humanidad es un grave problema global que podría abordarse con mayor margen de maniobra si los expertos pudieran adelantarse a su estallido. O, al menos, saber qué condiciones son más propicias para la difusión de virus especialmente resistentes a lo ancho y largo del planeta. Una buena pista sería saber si esa difusión está ligada a algún fenómeno climático. Y, al parecer, es lo que sucede con las pandemias de gripe, que suelen sacudir el planeta asociadas a un acontecimiento tan poderoso y reconocible como es El Niño. En este caso, se trata de la parte del ciclo conocida como La Niña.
Es lo que se proponen los investigadores de las universidades de Columbia y Harvard que publican en el último número de la revista PNAS cómo las últimas cuatro grandes pandemias de gripe (1918, 1957, 1968 y 2009) tuvieron lugar después de que La Niña se manifestara rebajando sensiblemente la temperatura de la superficie del Pacífico ecuatorial.

El nexo entre las temperaturas propiciadas por La Niña y los estallidos pandémicos estaría en las aves y sus hábitos, según este estudio. Así, las aves salvajes, que son conocidas por ser la principal reser-va de buena parte de los virus de la gripe, ven alterado su comportamiento como consecuencia de los ciclos asociados a El Niño. Este fenómeno climático afecta a las temperaturas, las precipitaciones y la velo-cidad y dirección del viento, lo que provoca cambios determinantes en la población, las migraciones y sus escalas e incluso en sus mudas.
Los cambios en los movimientos de las aves provoca, en algunas ocasiones, mutaciones en los virus de la gripe que ellas mismas ayudarían a diseminar a gran escala por todo el globo. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron lo ocurrido en las últimas grandes pandemias de gripe y vieron que todas brotaron en los primeros meses del año, justo después de un otoño y un invierno especialmente afectados por La Niña.
La pandemia de 1918, que mató a cien millones de personas, surgió en marzo; la de 1957 (mató en torno a dos millones), en febrero; la de 1968 (un millón), en julio; y la de la gripe A, como la llamó la Organización Mundial de la Salud, comenzó a afectar a personas (acabó con la vida de 18.000) desde marzo de 2009. En los cuatro casos se registraron temperaturas especialmente bajas en el Pacífico ecuatorial durante los seis meses anteriores en cada caso, un escenario climático coherente con los efectos de La Niña.

2011/12/14

Más capitalismo verde

Se salvan los mercados y no el clima. Así podríamos resumir lo que constata la recién terminada 17ª Conferencia de las Partes (COP 17) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Durban, Suráfrica, celebrada del 28 de noviembre al 10 de diciembre. La rápida respuesta que gobiernos e instituciones internacionales dieron al estallido de la crisis económica en 2008 rescatando bancos privados con dinero público contrasta con el inmovilismo frente al cambio climático. Aunque esto no nos debería sorprender. Tanto en un caso como en otro ganan los mismos: los mercados y sus gobiernos cómplices.
En la Cumbre del Clima de Durban dos han sido los temas centrales: el futuro del Protocolo de Kioto, que concluye en 2012, y la capacidad para establecer mecanismos en la reducción de emisiones; y la puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima, aprobado en la anterior cumbre de Cancún, con el objetivo teórico de apoyar a los países pobres en la mitigación y la adaptación al cambio climático.
Tras Durban podemos afirmar que un segundo periodo del Protocolo de Kioto ha quedado vacío de contenido: se pospone una acción real hasta 2020 y se rechaza cualquier tipo de instrumento que obligue a la reducción de emisiones. Así lo han querido los representantes de los países más contaminantes, con Estados Unidos a la cabeza, quienes abogaban por un acuerdo de reducciones voluntarias y rechazan cualquier tipo de mecanismo vinculante. Pero si el Protocolo de Kioto ya era insuficiente, y de aplicarse evitaba sólo 0,1º centígrados de calentamiento global, ahora vamos de mal en peor.
En torno al Fondo Verde para el Clima, si en un primer momento los países ricos se comprometieron a aportar 30.000 millones de dólares en 2012 y 100.000 millones anuales para 2020, cifras que de todos modos se consideran insuficientes, la procedencia de estos fondos públicos ha quedado por determinar mientras se abren las puertas a la inversión privada y a la gestión del Banco Mundial. Como han señalado organizaciones sociales, se trata de una estrategia para "convertir el Fondo Verde para el Clima en un Fondo Empresarial Codicioso". Una vez más se pretende hacer negocio con el clima y la contaminación medioambiental.
Otro ejemplo de esta mercantilización del clima ha sido el aval de la ONU a la captura y almacenamiento de CO2 como Mecanismo de Desarrollo Limpio, que no pretende reducir las emisiones y que agudizaría la crisis ambiental, especialmente en los países del sur candidatos a futuros cementerios de CO2.
Así, los resultados de la cumbre apuntan a más capitalismo verde. Como indicaba el activista e intelectual surafricano Patrick Bond: "La tendencia a mercantilizar la naturaleza se ha convertido en el punto de vista filosófico dominante en la gobernanza mundial medioambiental". En Durban se repite el guión de cumbres anteriores como la de Cancún 2010, Copenhague 2009... donde los intereses de las grandes multinacionales, de las instituciones internacionales y de las élites financieras, tanto del norte como del sur, se anteponen a las necesidades colectivas de la gente y al futuro del planeta.
En Durban estaba en juego nuestro futuro pero también nuestro presente. Los estragos del cambio climático están teniendo ya sus efectos: liberación de millones de toneladas de metano del Ártico, un gas 20 veces más potente que el CO2 desde el punto de vista del calentamiento atmosférico; o derretimiento de los glaciares y de los mantos de hielo que aumenta el nivel del mar. Estos efectos incrementan el número de migraciones forzadas. Si en 1995 había alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, hoy esta cifra se ha doblado, 50 millones, y en 2050 esta podría ascender a entre 200 y mil millones de desplazados.
Todo apunta a que nos dirigimos hacia un calentamiento global descontrolado con aumentos de temperatura superiores a los dos grados para finales de siglo, y que podría rondar los cuatro, lo que desencadenaría muy probablemente, según los científicos, impactos inma-nejables, como la subida del nivel del mar. No podemos esperar hasta 2020 para empezar a tomar medidas reales.
Frente a la falta de voluntad política para acabar con el cambio climático, las resistencias no callan. Y emulando a Occupy Wall Street y a la ola de indignación que recorre Europa y el mundo, varios activistas y movimientos sociales se han encontrado diariamente en un foro a pocos metros del centro de convenciones oficiales bajo el lema "Occupy COP17". Este punto de encuentro ha reuni-do desde mujeres campesinas que luchan por sus derechos hasta representantes oficiales de pequeños estados isleños como Seychelles, Granada o Nauru amenazados por una subida inminente del nivel del mar, pasando por activistas contra la deuda externa que reclaman el reconocimiento y la restitución de una deuda ecológica del Norte respecto al Sur.
El movimiento por la justicia climática señala cómo, frente a la mercantilización de la naturaleza y los bienes comunes, es necesario anteponer nuestras vidas y el planeta. El capitalismo se ha demostrado incapaz de dar respuesta al callejón sin salida al que su lógica productivista, cortoplacista y depredadora nos ha conducido. Si no queremos que el clima cambie hay que cambiar radicalmente este sistema. Pero los resultados de Durban apuntan en otra dirección. El reconocido activista ecologista nigeriano Nnimmo Bassey lo dejaba bien claro con estas palabras: "Esta cumbre ha amplificado el apartheid climático, donde el 1% más rico del mundo ha decidido que es aceptable sacrificar al 99% restante".

2011/11/30

La cumbre de Durban arranca con un desacuerdo total sobre Kioto

El arranque de la Cumbre del Clima de la ONU, que se celebra en la ciudad surafricana de Durban, acabó con buena parte de las esperanzas de que sea posible un acuerdo entre los 195 países que se sentarán en las próximas dos semanas a buscar un acuerdo que salve el planeta de las consecuencias del cambio climático. En sus primeras declaraciones, las delegaciones dejaron claro que hay una profunda división entre quienes piensan que es urgente encontrar un sucesor al Protocolo de Kioto, y quienes aseguran que no firmarán ningún papel que les obligue a reducir sus emisiones de CO2.
"Los países están huyendo del Protocolo de Kioto", certificó el negociador de la UE, Artur Runge-Metzger. Los 27 son partidarios de un nuevo acuerdo que comprometa a los firmantes a rebajar sus emisiones, siempre y cuando lo firmen los mayores contaminantes, China y EEUU, algo que no parece probable.
El negociador chino aseguró en Durban que su país no es "muy optimista". "La estructura de un acuerdo legal en el que nosotros estemos limitando [las emisiones] y aquellas economías [emergentes] no, es insostenible", dijo el negociador Su Wei.
Los negociadores de Washington parecen estar de acuerdo con este punto de vista. El segundo enviado de Estados Unidos para el Cambio Climático, Jonathan Pershing, afirmó que cualquier futuro acuerdo de reducción de gases que reemplace a Kioto debe implicar por igual a los países desarrollados y las economías emergentes. La "única manera" de que EEUU apoye un acuerdo de ese tipo implicará que "afecte a todos los actores importantes", aseguró.
El país más duro con la posibilidad de un acuerdo fue Canadá. El ministro de Medio Ambiente, Peter Kent, dijo que el Protocolo de Kioto es "cosa del pasado" y que no firmará en Durban un nuevo compromiso con ese acuerdo para luchar contra el cambio climático. "No vamos a realizar un segundo compromiso con Kioto", insistió Kent en rueda de prensa. "Nuestro Gobierno piensa que la firma por el anterior Gobierno [canadiense] del Protocolo de Kioto fue uno de los mayores errores que cometió", prosiguió.
Mientras, los expertos creen que el acuerdo es imprescindible. Según el cuarto informe del panel de expertos de la ONU (IPCC) de 2007, la Tierra se calentó en aproximadamente 0,74 grados centígrados en el siglo XX y si se permite que las emisiones aumenten al ritmo actual, antes de 2100 las temperaturas habrán subido entre 2 y 4,5 grados. Para evitarlo, las emisiones globales deben disminuir por encima del 50% para mediados de este siglo. 

2011/11/23

"Sin la gran migración, el Serengeti morirá"

Xavier Surinyach es un fotógrafo y aventurero catalán de La Garriga (Barcelona) que viaja a África lo que la economía le permite. Hasta siete veces ha ido en los últimos años a la zona del Serengeti (Tanzania). La octava visita está prevista para el mes que viene, y entonces espera volver a contemplar un espectáculo en el que más de un millón de ungulados (entre ñus, cebras y gacelas) regresan al parque desde la norteña reserva de Masai Mara (Kenia) siguiendo el ciclo de las lluvias. Pero quizá el año que viene una carretera haya acabado con lo que llaman la gran migración.
Antes, mañana mismo, Surinyach, representante en España de la organización Serengeti Watch y creador del movimiento Amigos del Serengeti, dará una conferencia en el Institut d'Estudis Catalans , en Barcelona. Mitad exposición fotográfica, mitad denuncia, mostrará el estado actual del parque, Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1981, y las consecuencias que para su ecosistema puede tener la construcción de una carretera que atravesará el Serengeti. El Gobierno tanzano la anunció en 2010 y, a pesar de que la Unesco, varios países occidentales y un sinfín de organizaciones conservacionistas han mostrado su oposición, el plan sigue adelante. La única concesión que han hecho es la de cambiar el asfalto por grava.

"El nivel de tráfico aumentará tanto con grava como con el asfalto", denuncia Surinyach."La zona es considerada crítica por el propio Gobierno. Allí es donde se concentran los rebaños en su ruta hacia el Masai Mara", añade. El propio estudio de impacto ambiental encargado por el Gobierno estima que la nueva carretera soportará el tráfico de unos 300.000 vehículos, la mayoría pesados, en 2015. Cifra que subirá hasta el millón en 2035. "Ahora el tráfico es prácticamente nulo. Sólo el de los rangers del parque", explica.
La migración cíclica de los ungulados es la espina dorsal del Serengeti. Apenas nacen las crías, en febrero y a una media de 8.000 al día, los rebaños comienzan a moverse desde el sur del Serengeti hasta la reserva de Masai Mara. Durante la marcha, los ñus, gacelas y cebras dan forma al ecosistema: recortan la hierba reduciendo el riesgo de incendios y fertilizan el suelo de la sabana. "Desde los escarabajos peloteros hasta los grandes felinos dependen de su marcha. Sin la gran migración, el ecosistema Serengeti-Masai Mara estará muerto", explica Surinyach. Según estimaciones de la Sociedad Zoológica de Fráncfort, la carretera podría diezmar los rebaños, dejándolos en 200.000 ejemplares.
El objetivo oficial de la carretera es unir las ciudades de Musoma, en la ribera del lago Victoria, con Arusha, cerca del monte Kilimanjaro, dando salida desde ahí al este del país hacia el océano Índico. El presidente del país, Jakaya Kikwete, ha rechazado las ofertas del Gobierno alemán de estudiar una ruta por el sur, fuera del parque, y la financiación del Banco Mundial para construir ese trazado alternativo. Serengeti Watch cree que detrás hay intereses de empresas mineras y petroleras.
"Es difícil hablar con las comunidades locales. Cada vez que hemos intentado hacer reuniones con los consejos de ancianos, hemos sufrido el boicot de enviados del Gobierno", denuncia Surinyach. Sin embargo su percepción es que están en contra: "Claro que las comunidades masai quieren infraestructuras, sí, pero hablan de escuelas, centros de salud o acceso al agua potable. Saben que la carretera será el fin de su modo de vida".

2011/10/26

Trece ONG denuncian un plan para teñir Alaska de negro

Es la lucha de una pequeña comunidad esquimal de Alaska y de un nutrido grupo de ecologistas contra el tándem formado por la petrolera Shell y la Administración Obama. La lucha por preservar el frágil ecosistema del Ártico contra la búsqueda de nuevas reservas de petróleo sin explotar para tratar de saciar la sed insaciable de combustible de Estados Unidos.
En Point Hope, una localidad esquimal de 750 habitantes situada en la punta más occidental al noroeste de Alaska, están marcando en el calendario los días que quedan para que comience el verano de 2012. No esperan la llegada del buen tiempo, sino que se preparan para un acontecimiento que, según los ecologistas, puede revolucionar la vida de los habitantes de esta recóndita localidad esquimal situada a 322 kilómetros al norte del Círculo Ártico y a 7.015 kilómetros de Washington: el próximo verano está previsto que Shell empiece a realizar perforaciones de pozos petrolíferos en el océano Glacial Ártico.
Según los expertos, el Ártico puede tener el 13% de las reservas mundiales de petróleo aún no descubiertas. Por eso, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Dinamarca y Noruega países que rodean el océano Ártico compiten por el control de los recursos petroleros y de gas natural de la región. La petrolera noruega Statoil y la estadounidense ConocoPhillips se encuentran a la espera de ver cómo le va a Shell para iniciar sus propias exploraciones.
Asociaciones locales de esquimales y ecologistas se oponen a estas exploraciones. Su peor pesadilla: una marea negra en el Ártico. "No tienen plan en caso de vertido", denuncia Earthjustice. Este bufete de abogados sin ánimo de lucro ha presentando una denuncia ante un tribunal de apelaciones en nombre de 13 organizaciones esquimales y ecologistas con el objetivo de impedir que Shell haga perforaciones petroleras en las peligrosas aguas del Ártico, donde el deslizamiento de enormes bloques de hielo puede ser una amenaza para las labores de perforación.
Shell confía en que el tribunal de apelaciones acabará dándole la razón y aprobará su plan de perforaciones exploratorias en el mar de Beaufort, tal y como hizo otro tribunal en mayo. Curtis Smith, portavoz de Shell Alaska, está convencido de ello porque la petrolera ha presentado "el plan de exploración más técnicamente sólido y medioambientalmente delicado de la historia de Norteamérica".
La petrolera sostiene que en el caso poco probable de que se produzca una marea negra, la compañía pondría en marcha el sistema de respuesta antivertido "más sólido" de los que dispone la industria petrolera y que cumple los requisitos de la Oficina Nacional de Administración, Regulación y Aplicación de la Energía Oceánica de Estados Unidos (BOEMRE, por sus siglas en inglés).

En aislamiento

Los ecologistas y los nativos consideran, en cambio, que el plan de Shell hace aguas por todas partes. Sostienen que, en caso de que se produzca un vertido de petróleo en el Ártico, será imposible para Shell limpiar la marea negra debido a las condiciones extremas y el aislamiento de esta región. "Los mismos factores que han limitado el desarrollo en la región, como el frío extremo, el abundante hielo, las tormentas intensas y la infraestructura industrial limitada, hacen que la perforación y extracción de hidrocarburos sea más peligrosa que en otras áreas a cierta distancia de la costa de Estados Unidos", advierte un informe publicado en septiembre del Grupo Medioambiental Pew.
"Cuando hablamos del frágil Ártico, la ciencia, no la política, debería guiar la toma de decisiones", advierte Marilyn Heiman, directora de la oficina del Ártico del Grupo Medioambiental Pew. Heiman recomienda realizar más estudios científicos antes de llevar a cabo perforaciones petrolíferas con el fin de "evitar un daño irreparable en un ecosistema que no se puede encontrar en ninguna otra parte en aguas estadounidenses".
El Grupo Medioambiental Pew ha encontrado lagunas en el estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) sobre las perforaciones petroleras en el Ártico. Y se pregunta si, en caso de marea negra, se dispone de información técnica y científica suficiente para responder de forma rápida y eficaz ante un desastre ecológico de grandes dimensiones.
Perforar en el Ártico sólo es posible de julio a octubre. Si se produce un vertido de petróleo a finales de otoño, no se podrá hacer nada para limpiarlo hasta el mes de junio cuando llegue el deshielo. Y entonces, advierten los ecologistas, será demasiado tarde.
Los ecologistas y los nativos de Alaska también temen que los témpanos de hielo queden contaminados por la marea negra y que sea imposible deshacerse del crudo. Recuerdan que esos témpanos de hielo son el hogar de morsas, focas y osos polares, ya amenazados por el deshielo. Muchos ecologistas consideran el Ártico la zona cero del cambio climático.
"Permitir a Shell perforar cuando no tiene un plan creíble de limpieza de un vertido de petróleo en las aguas congeladas del Ártico y, en vez de eso, simplemente asumir que puede limpiar el 95% del petróleo vertido no sólo es poco realista, sino que es insultante e irresponsable", señala en un comunicado Holly Harris, abogada de Earthjustice. "Dado el riesgo de un vertido de petróleo catastrófico, la Administración Obama no debería permitir a Shell jugar a la ruleta rusa con el futuro de los osos polares, las morsas del Pacífico y todo el ecosistema del Ártico", añade Rebecca Noblin, directora para Alaska del Centro para la Diversidad Biológica.
Noblin cree que si los osos polares, las morsas y otras especies en peligro de extinción van a sobrevivir en un Ártico que se derrite rápidamente, "necesitamos proteger su hábitat, no sacrificarlo a las compañías petrolíferas". Los ecologistas y los nativos también temen que "el ruido industrial" provocado por las labores de perforación, y el continuo ir y venir de barcos y helicópteros, puedan alterar o desorientar a las ballenas, los osos polares y otros animales.
"El ruido atronador de la perforación es tan alto y confuso que puede llevar a las osas polares a abandonar a sus cachorros", advierte Greenpeace a sus miembros en un correo electrónico enviado para recaudar fondos para salvar a los osos polares. "Imagine un cachorro de oso polar, solo y hambriento, abandonado por su madre por culpa del ruido de la perforación del Ártico. Si no actuamos pronto esta situación hipotética puede convertirse en real y mortal", añade Greenpeace.
Pero las perforaciones petroleras de Shell no sólo ponen en peligro la vida de los osos polares, las morsas y las ballenas, sino también la cultura y la forma de vida de las comunidades nativas de Alaska. "El océano es nuestro jardín. Dependemos de él para alimentos de subsistencia que nos han mantenido a nosotros y a nuestra cultura durante miles de años ", asegura Lily Tuzroyluke, directora ejecutiva de la Comunidad Nativa de Point Hope.
Shell está "orgullosa", según el portavoz de su filial en Alaska, de "la relación que ha forjado a lo largo de los últimos años con el condado de North Slope y muchas de sus localidades y residentes". Curtis asegura que han mantenido más de 450 reuniones con los vecinos de la zona para "escuchar las preocupaciones, responder a preguntas y hacer cambios en nuestro programa". A pesar de que mantienen diferencias sobre ciertos puntos, entre ellos mantienen "un diálogo productivo y respetuoso", según el portavoz.

Millones en impuestos

El problema, según los ecologistas, es que hay mucho dinero en juego y muchos en Alaska se frotan las manos; ven en la llegada de Shell una oportunidad de oro para hacer negocios. Se estima que los pozos de petróleo de Chukchi y Beaufort podrían tener un valor de 2.400 millones de dólares. También serviría para llenar las arcas municipales, estatales y federales con los impuestos del petróleo.
El gobernador de Alaska, el republicano Sean Parnell, apoya, al igual que los senadores de este Estado, el plan de Shell de perforar en el Ártico. Las autoridades locales confían en encontrar nuevas fuentes de petróleo para transportar el crudo a través del oleoducto Trans Alaska, que recorre 1.287 kilómetros desde la bahía de Prudhoe hasta el puerto de Valdez. Shell asegura que las reservas estimadas de petróleo y gas natural en los mares de Chukchi y Beaufort podrían crear "50.000 puestos de trabajo muy bien remunerados, provocar décadas de crecimiento económico y añadir años de vida al oleoducto Trans Alaska".
Este oleoducto ha visto reducido considerablemente en los últimos años su volumen de transporte, que ha pasado de un récord de dos millones de barriles de petróleo diarios en 1988 a los 570.000 barriles diarios este año. Por lo que las autoridades locales están deseando que el petróleo de Chukchi y Beaufort fluya por este oleoducto.
"En estos tiempos en que la nación lucha por la creación de empleo y busca nuevas fuentes nacionales de energía, Shell está preparada para explorar el Ártico y empezar a repartir estos beneficios a los estadounidenses", añade el portavoz de Shell Alaska.
Sin embargo, muchos en la comunidad esquimal de Point Hope desconfían de las promesas de Shell y los políticos locales. "Aprobar la perforación de Shell en el mar de Beaufort es irresponsable y podría provocar una catástrofe", explica Caroline Cannon, presidenta de la Comunidad Nativa de Point Hope. "Lucharemos en los tribunales, porque nuestra cultura nunca podrá ser comprada o compensada con dinero. No tiene precio", concluye Cannon.

Los incendios forestales cada vez son más grandes y frecuentes

La modernización podría ser la principal culpable del aumento de incendios que están acabando con el bosque mediterráneo. Una investigación determina que el éxodo rural y los cambios en los usos del suelo han incrementado el número y tamaño de los fuegos.
El estudio, publicado recientemente en la revista Climatic Change, analiza las causas y características de los incendios en la cuenca mediterránea en las últimas décadas. Sus resultados son fruto de la colaboración interdisciplinar entre dos investigadores: por un lado, el profesor de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) Santiago Fernández Muñoz, y por otro lado, el ecólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Juli Pausas.
En concreto, los autores construyeron una completa base de datos de los incendios históricos en la provincia de Valencia para ponerlos en relación con la evolución del clima y las transformaciones sociales y territoriales en esta zona. La investigación realizada aporta la más completa serie de datos sobre la evolución de los incendios en la cuenca mediterránea.
La conclusión a la que han llegado es que existe un cambio relevante en el número y, sobre todo, en el tamaño de los incendios forestales durante la década de los setenta. Este cambio estaría directamente relacionado con el éxodo rural y la transformación en los usos del suelo que se concretó en esa década.
"La despoblación de los espacios rurales tuvo como consecuencia un abandono de espacios agrícolas intercalados históricamente entre los espacios forestales y, en pocos años, los antaño campos de cereal fueron invadidos por vegetación muy inflamable en etapas de sucesión hacia el bosque mediterráneo", explica el profesor Fernández Muñoz.
Al mismo tiempo, se redujo drásticamente la extracción de leñas como consecuencia de la incorporación de otras fuentes de energía, y se asistió a una transformación muy relevante de los paisajes rurales, "menos poblados y con menos mosaicos de usos agrícolas, con más continuidad de masas forestales y más vegetación con alto grado de inflamabilidad", precisa el experto.
Pese a que la despoblación y los cambios en los usos del suelo fueron graduales, la investigación ha detectado umbrales a partir de los cuales se constata un incremento muy relevante de los incendios, que se sitúan en una densidad poblacional de 0,6 habitantes por kilómetro cuadrado.
Para realizar el estudio, estos científicos primero realizaron una investigación básica sobre la presencia de incendios forestales desde 1875 en la provincia de Valencia, por lo que revisaron los archivos de la administración forestal e identificaron cada una de las noticias sobre incendios aparecidos en los periódicos locales. Gracias a esto, confeccionaron una base de datos con miles de registros de incendios identificados por fecha, localización y superficie quemada.
Por último, relacionaron toda esta información con variables socioeconómicas (evolución de la población, usos del suelo, etc.) y variables climáticas (precipitaciones, temperatura) mediante la aplicación de métodos estadísticos complejos para encontrar la vinculación entre las diferentes variables.
Lo que han evidenciado, en resumen, es que el cambio en el régimen de los incendios que se constata en la investigación histórica no puede ser explicado por el gradual cambio climático, sino que responde a cambios en la disponibilidad de combustible, en el uso de las fuentes de energía y en la conectividad de los paisajes.

2011/05/18

Los ecosistemas funcionan como un cuerpo humano

Un ecosistema es como un gran organismo en el que las especies se comportan de una manera similar a las células del cuerpo humano: el conjunto forma una entidad permanente aunque las entidades que lo forman estén en constante sustitución.
Científicos de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) han diseñado un modelo matemático que recrea el comportamiento de un ecosistema para observar la dinámica del mismo. Los profesores José Antonio Cuesta y José Ángel Capitán, del departamento de Matemáticas de UC3M, y Jordi Bascompte, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han comprobado que el ecosistema alcanza un estado en el que permanece invariable a pesar de que las especies que lo conforman estén constantemente siendo sustituidas hasta llegar a renovarse por completo, de forma similar a lo que ocurre en un organismo humano, ha explicado Cuesta.
"Las especies cambian, la estructura no", ha añadido este investigador. El estudio se ha publicado en la revista especializada Journal of Theoretical Biology. El hombre está formado por células de distintos tipos que cooperan o compiten por recursos, está colonizado por bacterias cuya actividad se relaciona con la de otros procesos del organismo, y está invadido por virus que pueden ser dañinos o intervenir en procesos reguladores del ADN. "Todos se renuevan continuamente y transcurrido un tiempo, las entidades que forman el cuerpo han sido sustituidas una o varias veces, y, sin embargo, seguimos siendo nosotros mismos, al igual que ocurre con los ecosistemas", ha indicado José Antonio Cuesta.
Lo más importante es preservar un ecosistema
Para los investigadores, la importancia de este estudio es que permite ver los ecosistemas como una entidad en si mismos, más que como un conjunto de especies. "Nos obsesiona la preservación de las especies, pero es más importante preservar un ecosistema".
Desde este punto de vista, por ejemplo, podría ser beneficioso sustituir una especie amenazada por otra equivalente, para que el ecosistema no se viera amenazado, porque se perdería una especie, pero se salvaría el ecosistema. En el campo de la evolución y a la hora de abordar el término "ecosistema" se distingue entre especies y ambiente. Las primeras evolucionan para adaptarse al segundo y cambian a medida que éste lo hace, por ello se tiende a pensar que especies y ambiente son entidades separadas.
Los ecosistemas muestran que las especies forman la parte más importante del ambiente porque interaccionan, se comen unas a otras, se pelean por el territorio: eso hace que la presencia o ausencia de ciertas especies sea el factor que más influye en la supervivencia de una de ellas", ha indicado el profesor Cuesta. El investigador, que forma parte del Grupo Interdisciplinar de Sistemas Complejos de la UC3M, ha explicado que el modelo matemático desarrollado permite observar el ecosistema en grandes escalas de tiempo y durante su formación.
Por ejemplo, que el ecosistema se forma a medida que es invadido por nuevas especies y que llega un momento en el que no admite más incorporaciones, aunque si el intercambio de elementos.
También se puede comprobar el efecto "gran depredador", el que se alimenta de otras especies y que actúa como regulador de esa población. Si no está presente, esas especies crecen tanto que agotan sus recursos lo que conduce a la extinción.

Publico

2011/05/14

Se acelera el consumo de los recursos naturales

El mundo consumiría tres veces más recursos naturales para mediados de este siglo que en la actualidad, según un informe de Naciones Unidas.
Se predice que la humanidad utilizará cada año alrededor de 140 mil millones de toneladas de combustibles fósiles, minerales y metales para el año 2050.

Los autores llaman a que el consumo de recursos sea "desconectado" del crecimiento económico, y a que los productores hagan "más con menos".
El crecimiento de la población y de la prosperidad son los principales impulsores del crecimiento en el uso de recursos naturales, observan los creadores del estudio.
El informe es el último de una serie de reportes del Panel Internacional de Recursos, creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
"La disociación tiene sentido en todas las esferas económica, social y ambiental", dijo el Director Ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner.
"La gente cree que los daños medioambientales son el precio que se debe pagar para el desarrollo económico de bienes. Sin embargo, no podemos y no es necesario seguir actuando como si esta disyuntiva es inevitable", agregó Steiner.

En desarrollo

El co-autor principal del estudio, Mark Swilling, de la Universidad de Stellenbosch, Sudáfrica, explicó por qué habría un aumento de la demanda por los recursos.
"La realidad es que hay otros mil millones de consumidores de clase media en el camino como consecuencia de la rápida industrialización en los países en desarrollo", dijo a la BBC.
"Si los recursos necesarios para generar esos bienes y servicios se utilizan con la eficiencia actual, entonces veremos un crecimiento masivo en su uso de hasta 140.000 millones de toneladas", agrega el especialista.
El crecimiento de la población también jugará un papel en el aumento previsto.
"Si se agrega un indio a la población mundial, estás hablando de aumentar hasta cuatro toneladas de consumo de recursos cada año. Si se suma un canadiense promedio, se van a consumir otras 25 toneladas", explicó.
"Las poblaciones del mundo desarrollado son estables, y algunos incluso están cayendo, por lo que el verdadero reto ... está en el mundo en desarrollo", agrega el profesor.

Prueba global

Para hacer esta proyección los expertos se basaron en datos sobre cuatro recursos fundamentales: los minerales y metales, los combustibles fósiles y la biomasa.

El promedio mundial de consumo anual per cápita en 2000 fue de 8 a 10 toneladas, alrededor de dos veces más que en 1900, según el informe.
La combinación del crecimiento demográfico, la persistencia de altos niveles de consumo en los países industrializados, y el aumento de la demanda de bienes materiales - especialmente en países como China, India y Brasil - produjo un crecimiento en el uso de los recursos de hasta ocho veces más en el siglo XX.
La disociación entre el crecimiento económico y el consumo de recursos está ocurriendo, observan los autores, solo que no lo suficientemente rápido.
Los autores describen a China como un "caso de prueba", ya que quieren continuar su rápido crecimiento económico, pero usar los recursos de manera más sostenible".
"Las medidas que China ha introducido para conciliar estos objetivos serán de importancia crucial para todos los demás países en desarrollo con intenciones políticas similares", añaden.
Reconocer la necesidad de utilizar los recursos naturales finitos del planeta de manera más eficiente no es una nueva preocupación, pero hay un nuevo factor emergente que está generando un "gran optimismo" entre los analistas.
"Los precios de los recursos entre los años 1900 al 2000 se redujeron en términos reales", explica el sudafricano Mark Swilling.
"Pero desde 2000, los precios de los recursos han comenzado a subir y existe un consenso entre los economistas que esto no es un problema pasajero, pero probablemente el comienzo de una tendencia a largo plazo".
Este aumento impactaría directamente a la hora de intentar cambiar las políticas y reconocer la necesidad de eficiencia de los recursos, asegura el informe.

Misión imposible

En respuesta a las conclusiones del informe, Simon Ross, director ejecutivo de la organización Asuntos de Población, dijo que el crecimiento continuo de la población mundial y el continuo aumento en el consumo eran "imposibles de sostener a largo plazo y devastadores para el medio ambiente a corto plazo".
"Debemos tratar de mejorar la productividad de los recursos y pasar a niveles de consumo más equitativo", dijo a la BBC.

El promedio mundial de consumo anual per cápita en 2000 fue de 8 a 10 toneladas, alrededor de dos veces más que en 1900, según el informe.
La combinación del crecimiento demográfico, la persistencia de altos niveles de consumo en los países industrializados, y el aumento de la demanda de bienes materiales - especialmente en países como China, India y Brasil - produjo un crecimiento en el uso de los recursos de hasta ocho veces más en el siglo XX.
La disociación entre el crecimiento económico y el consumo de recursos está ocurriendo, observan los autores, solo que no lo suficientemente rápido.
Los autores describen a China como un "caso de prueba", ya que quieren continuar su rápido crecimiento económico, pero usar los recursos de manera más sostenible".
"Las medidas que China ha introducido para conciliar estos objetivos serán de importancia crucial para todos los demás países en desarrollo con intenciones políticas similares", añaden.
Reconocer la necesidad de utilizar los recursos naturales finitos del planeta de manera más eficiente no es una nueva preocupación, pero hay un nuevo factor emergente que está generando un "gran optimismo" entre los analistas.
"Los precios de los recursos entre los años 1900 al 2000 se redujeron en términos reales", explica el sudafricano Mark Swilling.
"Pero desde 2000, los precios de los recursos han comenzado a subir y existe un consenso entre los economistas que esto no es un problema pasajero, pero probablemente el comienzo de una tendencia a largo plazo".
Este aumento impactaría directamente a la hora de intentar cambiar las políticas y reconocer la necesidad de eficiencia de los recursos, asegura el informe.

Misión imposible

En respuesta a las conclusiones del informe, Simon Ross, director ejecutivo de la organización Asuntos de Población, dijo que el crecimiento continuo de la población mundial y el continuo aumento en el consumo eran "imposibles de sostener a largo plazo y devastadores para el medio ambiente a corto plazo".
"Debemos tratar de mejorar la productividad de los recursos y pasar a niveles de consumo más equitativo", dijo a la BBC.

BBC Mundo

2011/01/24

'La Niña' que ha arrasado un continente

¿Puede el aleteo de una mariposa en Londres desencadenar una tormenta en Hong Kong? Este principio del caos explica la posible relación entre las trágicas lluvias en Brasil de la semana pasada y las históricas inundaciones que Australia está sufriendo desde diciembre. El nexo es el fenómeno de La Niña, un enfriamiento de las aguas del Océano Pacífico Occidental, que se traduce en importantes cambios en la atmósfera y, en consecuencia, incidencias meteorológicas en medio mundo. Todo parece indicar que La Niña también está detrás de las históricas inundaciones del pasado verano en Pakistán, o de los casi dos millones de afectados en Filipinas debido a las intensas precipitaciones de los dos últimos meses.
¿En qué consiste este fenómeno tan devastador? Estrictamente, la comunidad científica establece que el fenómeno de La Niña se produce cuando la temperatura de la superficie del mar en el Océano Pacífico Ecuatorial (5ºN-5ºS, 120ºW-170ºW) es, como mínimo, 0,5º C más baja de lo normal, en un periodo de un mes. En cambio, a nivel práctico, La Niña se aprecia en la descarga de lluvias intensas sobre el sureste asiático y Australia, y un periodo de sequía que afecta a Perú y a Bolivia. A partir de ahí, las interconexiones de la atmósfera provocan una reacción en cadena, que modifica y condiciona los patrones meteorológicos normales, puesto que se trata de un sistema global. Aunque los efectos de La Niña no son siempre los mismos, es muy probable que también esté detrás de las intensas lluvias del noreste de Brasil, tal y como se ha observado en otros episodios de este fenómeno.
Para el climatólogo y oceanógrafo Bill Patzert, del Jet Propulsion Laboratory (JPL), "La Niña ya está impactando en el tiempo y el clima en todo el planeta", y este episodio de 2010 "es uno de los más intensos de los últimos 50 años, cuando comenzaron los registros de este fenómeno". En cualquier caso, el meteorólogo del Met Office Adam Scaife recuerda que El Niño y La Niña "forman parte de un ciclo natural que se produce en el Pacífico y que nada tiene que ver con el calentamiento global". De hecho, el mismo Scaife destaca que los modelos climáticos, a pesar del incremento de la concentración de los gases de efecto invernadero, no anuncian grandes variaciones en el ciclo de El Niño/La Niña".

El papel de los vientos

La clave del proceso se encuentra en un reforzamiento de los vientos alisios que recorren el Pacífico de este a oeste. Esta situación es característica del clima de la zona durante todo el año, pero en episodios de La Niña, esos vientos se intensifican y arrastran el agua superficial calentada por el sol hacia el sureste asiático y norte de Australia.
La elevada temperatura del agua facilita grandes volúmenes de evaporación y, en consecuencia, lluvias torrenciales que afectan al Pacífico oeste. De esta forma, Australia ha vivido el tercer año más lluvioso en el continente desde que se obtienen registros meteorológicos, según la Oficina de Meteorología australiana.
En el norte del continente, y sólo en diciembre, se han llegado a acumular hasta 600 litros por metro cuadrado. Unas 200.000 personas han resultado afectadas por la crecida de los ríos, especialmente en el estado de Queensland, donde las aguas han cubierto un área equivalente a la extensión de Francia y Alemania. "En términos económicos, esta puede ser la catástrofe natural más importante de nuestra historia", resumía Wayne Swan, ministro australiano de Finanzas.
Los efectos de La Niña en el Pacífico Occidental no se acaban aquí. En Sri Lanka, 800.000 personas fueron desplazadas debido a las inundaciones de principios de enero, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. En Filipinas, la crecida de los ríos ha provocado 51 muertos y 470.000 afectados, mientras que Malasia o Indonesia han vivido situaciones parecidas, en un proceso de intensificación de las lluvias monzónicas que ya caen normalmente de forma muy abundante en estos países.
Los cambios que provoca La Niña son absolutamente opuestos en el Pacífico oriental, donde el agua caliente que es desplazada por los alisios hacia el oeste es sustituida por aguas frías que provienen de capas profundas del océano. Estas aguas frías impiden la evaporación y reducen a la mínima expresión las precipitaciones. A cambio, aportan una gran cantidad de nutrientes que crean ricos bancos de pesca de los que se beneficia, por ejemplo, Perú.
La influencia de La Niña no sólo se deja notar en las costas del Pacífico, sino que también se extiende hacia otras zonas del planeta. En EEUU, la NASA se ha encargado de estudiar bien qué consecuencias tienen sobre su territorio las variaciones de la temperatura del agua del Pacífico, teóricamente muy lejanas. De esta forma, se sabe que La Niña provoca más precipitaciones en el noroeste del país, así como al norte de las montañas rocosas, de los Grandes Lagos y en el valle de Ohio. En cambio, reduce las lluvias en el sureste y suroeste. En cuanto a las temperaturas, se ha observado que son más altas de lo normal en el sur y centro del país, mientras que el ambiente se torna un poco más frío de lo normal en la costa oeste y el extremo noreste.
En el resto del mundo, es destacable no sólo el aumento de las lluvias sobre el noreste de Brasil, sino también en el sureste de África desde diciembre hasta febrero, mientras que aporta condiciones más secas de lo normal a las áreas ecuatoriales situadas al este del mismo continente.

'Cinta transportadora'

La comunidad científica es consciente de que el papel de los océanos es cada vez más fundamental para explicar y comprender el clima de la Tierra. Por ello, las variaciones en la temperatura del agua del mar son observadas con detalle, asumiendo que el sistema de cinta transportadora que forman las corrientes oceánicas alrededor del mundo sería el encargado de extender las influencias de La Niña a buena parte de nuestro planeta, aunque con diferentes intensidades según la zona.
¿Qué puede pasar a partir de ahora? Desde mayo del año pasado, la temperatura del mar en el Pacífico Ecuatorial empezó a mostrar valores más bajos de lo normal, hasta llegar a un máximo en diciembre, cuando la anomalía fue de -1,5º C (es un valor medio de los primeros 300 metros de profundidad). De esta forma, el actual episodio de La Niña se ha convertido, según la Oficina de Meteorología australiana, en el más intenso desde 1917.
Durante las últimas semanas, se ha observado una ligera recuperación de las temperaturas que, según las previsiones climáticas del centro de predicción de la agencia atmosférica estadounidense (NOAA), continuará durante los próximos meses. De esta forma, todo parece indicar que La Niña se prolongará hasta mediados de 2011. Generalmente, este fenómeno climático tiene una vida que oscila entre los 12 y los 18 meses, y el último episodio se produjo en el verano de 2007.

Un ‘Niño' que también es un ‘Viejo'

El fenómeno contrario a ‘La Niña' es ‘El Niño', también denominado ‘El Viejo' y que consiste en un debilitamiento de los vientos alisios sobre el Pacífico Ecuatorial. De esta forma, se frena la llegada de agua caliente a Australia e Indonesia, donde disminuyen las precipitaciones. En cambio, se frena el afloramiento de aguas frías en las costas de Perú y Bolivia, donde sube la temperatura del agua del mar y donde se desarrollan precipitaciones muy por encima de lo normal. La alternancia de ‘El Niño' y ‘La Niña' no sigue un patrón determinado, más allá de una frecuencia que oscila entre los tres y los cinco años. Por ejemplo, desde que comenzó el siglo XXI, ha aparecido el fenómeno de ‘El Niño' en 2002, 2004, 2006 y 2009-2010, mientras que ‘La Niña' se desarrolló en los años 2000, 2007-2008 y 2010.

Efectos poco claros en el continente europeo

Los efectos de ‘La Niña' en el clima de Europa y España han sido muy poco estudiados por los científicos, a pesar de que la mayoría intuye una ligera influencia, aunque también muy variable.
En los años en los que se ha producido ‘La Niña', el clima de Europa ha mostrado años lluviosos, así como años secos. La lejanía del Pacífico respecto a nuestro continente explica que otras variables influyan más en el clima, como es la Oscilación del Atlántico Norte (NAO).
La influencia de ‘El Niño' ha sido mucho más estudiada, mostrando una tendencia a primaveras y veranos más cálidos al norte del Atlántico después de su ocurrencia. 

Publico

2011/01/21

Lo que la naturaleza puede enseñarle a la economía

¿Pueden aprender algo los reguladores financieros de los complejos sistemas que existen en la naturaleza? Una investigación publicada en la revista Nature afirma que los ecosistemas naturales tienen mucho que ofrecer a los analistas financieros y que estas lecciones son -en extremo- valiosas.
El estudio fue realizado por Andrew Haldane, director de estabilidad financiera del Banco de Inglaterra, junto al ecologista de la Universidad de Oxford, Robert May.
Y Haldane opina que si se observan las dinámicas en la naturaleza, como las que se dan en la transmisión de enfermedades infecciosas o en un incendio forestal, se pueden establecer comparaciones que ayuden a perfeccionar los modelos económicos que se utilizan para explicar, por ejemplo, el efecto contagioso del colapso del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers.
"En octubre de 2008, los sistemas financieros y la economía mundial cayeron por un precipicio", le dijo Haldane a la BBC.
"Los modelos económicos convencionales no sirven para explicar esto. Pero estos precipicios y puntos de no retorno son algo común en los sistemas naturales", añadió el investigador.

Dos lecciones

Dos son las principales lecciones que el mundo financiero debe aprender de la naturaleza, dice el estudio.
En primer lugar, está la necesidad de promover la diversidad en el sistema financiero: así como la pérdida de biodiversidad biológica limita la cantidad de servicios ambientales que ofrece un ecosistema y pone en peligro la existencia del hábitat en su totalidad, la falta de variedad en el ámbito financiero aumenta el riesgo sistémico.
"La homogeneidad genera fragilidad", dicen los autores. "A la hora de reconstruir y mantener el sistema financiero, la comunidad reguladora debería darle una prominencia mucho mayor al objetivo de incentivar la diversidad sistémica".
La segunda enseñanza que se desprende de la madre naturaleza es que el sistema financiero se vuelve más resistente si adopta un formato más "modular", para evitar que la falla de un componente ponga en riesgo al resto.

Acercamiento analítico

¿Y qué hacer cuándo todo empieza a desmoronarse? ¿Cómo evitar que el problema se expanda por todo de todo el sistema financiero? Ésta es otra de las preguntas que se plantean los investigadores.
Basándose en los conocimientos de la epidemiología, Haldane y May señalan que hace falta enfocarse en acciones preventivas dirigidas a los agentes "superdiseminadores", que por su comportamiento pueden "infectar" a otros bancos.
La tendencia que se ha observado en años recientes es que los bancos más grandes tienen reservas de capital pequeñas, lo cual hace que el sistema financiero sea más vulnerable.
"Pero cuando piensas en la propagación del riesgo, sería recomendable sugerirle a los bancos relativamente grandes que cuenten con reservas más grandes, porque ellos son más importantes en el contexto del sistema", dice May.
Y, si ellos caen, caen todos los demás.
El estudio de Haldane y May -dos investigadores que provienen de dos ámbitos tan diferentes como la economía y la biología- forma parte de un nuevo campo de investigación que lleva el nombre de Ecología Financiera.
Esta nueva área de investigación se ha ganado espacio dentro del mundo académico desde el inicio de la última crisis económica, en agosto de 2007.

BBC Mundo

2010/06/02

¿Cuánto cuesta un río? ¿Y un bosque?

Fuente: BBC Mundo.

¿Cuánto vale cortarse el pelo? Dependiendo del país, y por supuesto de la peluquería, los servicios de un peluquero pueden rondar los US$20. Los de una profesora de canto, digamos que... ¿U$50?
¿Pero cuánto cuesta el servicio que brinda un bosque para garantizar el suministro de agua limpia, o el que ofrece un manglar al proteger la zona costera de los embates de un huracán?
Esto es algo que -en parte- busca responder el proyecto TEEB (siglas en inglés de The Economics of Ecosystems and Biodiversity), una iniciativa amparada por el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas, en la que participan cerca de 250 científicos de todo el mundo.
"Para explicarlo, hay un ejemplo que le voy a citar y que a mí me gusta mucho", le dice a BBC Mundo Carlos Muñoz, Director General de Investigación en Economía Ambiental del Instituto Nacional de Ecología de México e integrante del TEEB.
"En el norte de México, al norte de la ciudad de Monterrey, hay una cueva en la que vive un millón de murciélagos", dice Muñoz. "Los científicos descubrieron que al atardecer, estos mamíferos salen a volar por la zona de Moroleón, donde se cultivan cítricos y otras plantas, y acaban con buena parte de las plagas que dañan estos cultivos".
"Por esta razón", explica, "los agricultores gastan mucho menos en plaguicidas y sus cultivos son más sanos".
Si por algún motivo esta cueva no se protegiera, se perderían millones de pesos en la región. Y aunque los campesinos notasen las pérdidas, "no se darían cuenta de que se debe a la pérdida de biodiversidad", añade.

Valor de reemplazo

Uno de los métodos que los investigadores emplean para determinar el valor de un servicio es considerar cuánto costaría reemplazarlo si no estuviese disponible.
Por ejemplo: cuánto costaría filtrar el agua que abastece a un municipio si se hubiese talado el bosque que protege al río que suministra el líquido (y que impide que el agua se llene de sedimentos) o cuánto costaría irrigar los cultivos de una zona que ha perdido el glaciar que la alimentaba.
El gran desafío, comentan, es integrar los conocimientos económicos a los ecológicos para valorar los servicios de los ecosistemas, examinar los costos que genera la pérdida de la biodiversidad y los beneficios que acarrea mantenerla.
Y, finalmente, elaborar una suerte de compendio de herramientas que le permita a quienes toman decisiones mejorar la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas.
"La biodiversidad es muy importante para muchos sectores económicos, pero la percepción hasta el momento es que se trataba de un lujo, de algo que cuidamos porque es bonito, pero no necesario", señala Muñoz.
Muy por el contrario, lo que los investigadores del TEEB quieren destacar es cómo proteger la biodiversidad genera empleos, ahorros significativos y movilidad en el sector económico.
La dificultad radica en que muchos de los servicios que la naturaleza ofrece, como por ejemplo en el caso de la cueva de murciélagos, no siempre resultan evidentes.

Hacer visible lo invisible


Esta invisibilidad, dice Augustin Berghöfer, coordinador científico de TEEB, es precisamente lo que el proyecto intenta combatir.
"En el caso del bosque amazónico, todos saben la función que cumple secuestrando carbono, o la importancia de mantener su biodiversidad", señala.
"Sin embargo, pocos consideran las consecuencias de la deforestación sobre la erosión, y sobre el efecto de la erosión en los sedimentos que llegan a los ríos y el impacto que esto tiene a su vez en el funcionamiento de las centrales hidroeléctricas", agrega.
Pero además de los servicios a los que se les puede atribuir un valor monetario concreto, Berghöfer destaca otro montón de servicios intangibles que ofrece el medio ambiente, como la inspiración para el arte, la educación y el sentido de identidad y pertenencia.
Los investigadores confían en que elevando el perfil económico de la biodiversidad y los ecosistemas y enseñándoles a los encargados de fijar políticas ambientales tanto a nivel local, regional, como nacional, cómo valorar los servicios ambientales, se pueda garantizar la estabilidad ecológica del planeta.

2010/05/14

Cuatro estudiantes lanzan una base de datos para salvaguardar la naturaleza

Fuente: El Pais.

En la era de la Web 2.0 el paradigma es la participación. Cada vez más conectados a través de nuevas interfaces tecnológicas móviles, vivimos rodeados de identidades virtuales que twittean compulsiva e indiscriminadamente sus pensamientos, fotos o mensajes. Para encontrar una salida constructiva a toda esta necesidad de compartir información, Yasser Ansari, Martin Ceperley, Bruno Kruse y Peter Horvath, cuatro estudiantes de la Universidad de Nueva York han creado NOAH (Networked Organisms and Habitats), una aplicación para que todos contribuyan de forma activa a la salvaguarda de la naturaleza y la diversidad medioambiental.
El proyecto NOAH (acrónimo en inglés de Red de Organismos y Hábitat) pretende crear una base de datos mundial compartida, que reúna la información sobre todos los organismos vivientes, ya sea flora, fauna u otras formas de vida. La participación empieza descargando la aplicación gratuita para el iPhone desde la tienda App Store.
"La aplicación ya ha sido descargada desde 40 países. Ahora estamos desarrollando una aplicación para Android y, más adelante, la trasladaremos a otras plataformas, incluida toda clase de teléfonos móviles", indica Ansari en nombre de los cuatro jóvenes desarrolladores. Mientras tanto, aquellos que no posean un iPhone y quieran contribuir, pueden hacerlo a través de una simple cuenta de correo Gmail y la web del proyecto.
El objetivo es que los internautas de todo el mundo dejen constancia a través sus fotografías de la variedad biológica del entorno en el que viven, para que esta información sirva de estímulo para conocer mejor y proteger el medio ambiente.
Toda forma de vida, sean plantas comunes o desconocidas, bichos raros o animales domésticos, insectos o especímenes varios, se sube a la web del proyecto, integrándose automáticamente en un mapa interactivo de la Tierra, de modo que todos los datos resulten rápida y fácilmente visualizables.
El proyecto se probó a finales de febrero y se lanzó públicamente durante la semana de la tierra (Earth Week), que se celebró del 22 al 29 de abril. "NOAH es nuestro proyecto de graduación del Interactive Telecommunication Program, un curso de posgrado cuya misión es explorar el uso imaginativo de las tecnologías de la comunicación y cómo pueden incrementar, mejorar y enriquecer la calidad de la vida. Sin embargo, después de la graduación, pensamos dedicarnos a su implementación al 100%", asegura Ansari.
En la primera semana la iniciativa ha recogido alrededor de 2.000 contribuciones. Además de la ubicación y breve descripción del animal o vegetal recopilado, el internauta está invitado a añadir toda la información posible.
"En general, queremos contribuir a que la gente preste más atención a las formas de vida natural que le rodean y aprenda compartiendo sus hallazgos e involucrándose en los debates del foro. Por lo que se refiere a la comunidad científica, esperamos que nuestros datos sean útiles y contribuyan a proteger organismos y ecosistemas amenazados en cualquier parte del mundo", afirman.

Monitorear las mariquitas

Los autores del proyecto, ya están trabajando con varias instituciones naturalistas norteamericanas para la protección y el estudio de mamíferos, insectos, setas y plantas.
Entre otras han colaborado con el Project Squirrel, para ayudarles a recopilar los avistamientos de ardillas y cartografiar sus comunidades; y el Lost Ladybug Project, para que la gente fotografíe e informe sobre la población de mariquitas en Estados Unidos. Ya llevan más de 5.000.

2009/11/16

La naturaleza trabaja gratis

Fuente: Publico.

La degradación de suelos, agua, aire y recursos biológicos puede tener un impacto negativo en la salud y en la alimentación, e incluso conlleva la destrucción de hábitats, como sucedió con el tsunami de Indonesia en 2004, donde la falta de una barrera natural de praderas submarinas expuso al archipiélago al fuerte oleaje, que acabó con la vida de 230.000 personas.

La contabilidad ambiental es desconocida e ignorada por el mercado, y "estamos acabando con el capital natural sin entender siquiera el valor de lo que estamos perdiendo", advierte el informe La Economía de los ecosistemas y la biodiversidad, coordinado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y financiado por la Comisión Europea. El comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, alertó ayer en la presentación del informe de que, si no se toman medidas para proteger la biodiversidad y evitar la destrucción de los ecosistemas, el daño provocado tendrá un coste equivalente al 7% del PIB mundial en 2050.

Los ecosistemas proporcionan servicios valorados en billones de dólares anuales, y según el informe es más barato mantener el equilibrio natural que actuar con infraestructuras artificiales. Así, la protección de 12.000 hectáreas de manglares en Vietnam supone un coste anual de un millón de dólares, pero evita un coste de siete millones de dólares que serían necesarios para el mantenimiento de los diques si no existieran los manglares.

Las múltiples crisis actuales como la de carburantes, alimentación, finanzas y economía deben servir para cambiar hacia una economía más eficiente y ambiental, y que incluya los servicios que proporciona gratis la naturaleza, señaló el autor principal del estudio, Pavan Sukhdev.

Decálogo para los políticos

En el informe han participado más de 100 especialistas que proponen un decálogo para que los políticos actúen: inversión en infraestructuras naturales ya existentes y no más artificiales; pago a comunidades locales por la conservación de ecosistemas; reformar los subsidios dañinos (un tercio de las ayudas que se destinan a agricultura y pesca van a la compra de carburantes); poner precio a la pérdida de biodiversidad; reconocer que las áreas protegidas proporcionan beneficios (un sexto de la población mundial depende de ellas); detener la deforestación; proteger las barreras de coral tropical; recuperar las pesquerías; reconocer el vínculo entre degradación de los ecosistemas y pobreza; y llegar a un acuerdo en la Cumbre del Clima de Copenhague.

El director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, apostó por "pagar a los países en desarrollo por la reducción de emisiones por deforestación evitada, y así situar en el centro de la actividad económica la importancia financiera de los ecosistemas y la biodiversidad".

La organización ecologista WWF destacó que, por cada euro invertido en la reducción de desastres naturales, se ahorran siete euros en pérdidas tras el desastre, según datos del Banco Mundial.

El medio ambiente, un modelo para la economía

Venezuela
La inversión en sedimentación en el sistema nacional de áreas protegidas ha ahorrado a los granjeros 4,5 millones de dólares al año para mantener sus fincas.

Guatemala
Las inversiones en protección de la Reserva de la Biosfera Maya generan unos ingresos anuales de 50 millones de dólares y crean 7.000 empleos.

Europa
Uno de cada 40 empleos está relacionado con servicios ambientales como agricultura ecológica, consultoría y ecoturismo.

Áreas protegidas

La inversión de 45.000 millones de dólares en estas áreas proporciona servicios valorados en 5 billones de dólares.

2009/07/01

Un nuevo paso hacia la fotosíntesis artificial

Fuente: El Mundo.
Un equipo internacional de investigadores ha modificado la clorofila de un alga de forma que se parezca a las extremadamente eficientes antenas de luz de las bacterias. A continuación se determinó la estructura de estas antenas de luz, lo que supone el primer paso para convertir la luz del sol en energía mediante una 'hoja' artificial.
Los investigadores han publicado su artículo en la versión online del 'PNAS'. Swapna Ganapathy, de la Universidad de Leiden, Holanda, ha basado su tesis doctoral en este estudio, dirigido por Huub de Groot.
El objetivo ideal, y de momento utópico, es crear 'nanobosques' o carreteras en las que las fisuras de la superficie se rellenan con moléculas de pigmento que recogen la radiación solar y la convierten en combustible y otras formas de energía limpia.
Pero antes de que eso pueda ocurrir, es necesario desarrollar sistemas artificiales de fotosíntesis de manera que sea tanto rápida como eficiente.
Para generar combustible a partir de luz solar son necesarias dos cosas: una antena que recoja la luz y un catalizador. El presente estudio se centra en ese primer paso: la antena.

Imitando a las bacterias

Los recolectores más rápidos de luz se encuentran en la naturaleza: en las hojas verdes, en las algas y en las bacterias. Las antenas fotosintéticas de las bacterias -clorosomas- son las más rápidas de todas y están capacitadas para captar cantidades mínimas de partículas de luz en condiciones muy desfavorables, como ocurre en el fondo del mar. Estos clorosomas están hechos de moléculas de clorofila. Ahora se trata de imitar estos sistemas de forma muy precisa.
Investigadores alemanes de la Universidad de Würzburg, miembros del equipo de Huub de Groot, modificaron las clorofilas de la espirulina, un alga, para que fuesen lo más parecido posible a los pigmentos de las bacterias. El grupo de Leiden estudió después la estructura de estas antenas semisintéticas.
De Groot y colegas lograron determinar la estructura molecular y supramolecular en detalle de su antena fotosintética 'artificial'. Lo hicieron mediante técnicas específicas de nanotecnología.
Los investigadores tienen todavía que determinan cómo la antena 'artificial' de la espirulina funciona en la práctica. "Es un enfoque totalmente nuevo", admite De Groot.