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2012/02/08

La vacuna de la malaria podría comercializarse en 2015

Diez mil niños africanos están vacunados contra la malaria gracias a una candidata en fase de pruebas, que se está ensayando en 6.000 recién nacidos más y se tendrá que someter a la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de 2014. El doctor Pedro Alonso, director del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y responsable del proyecto, se mostró ayer confiado en que la vacuna podría empezar a desplegarse en África en 2015, tras cinco años de pruebas, aunque matizó que "la cuestión es quién lo paga".
Después de 25 años de inves-tigación y desarrollo, nunca se había estado tan cerca como ahora de encontrar una vacuna que, sin embargo, no culmina el proceso de prevención de la malaria. Alonso explicó ayer en Barcelona que ese proceso es complicado. La secuencia de desarrollo de una vacuna es "más compleja que la de un fármaco, y muchísimo más en el caso de la malaria", contó el científico. Son dos grandes factores los que dificultan este proceso. En primer lugar está el hecho de que no exista un modelo animal que reproduzca la infección en el humano. Contra lo que es habitual, según explica Alonso, en el caso de la malaria, "la única manera de saber si algo funciona es probándolo en humanos". El otro factor clave es que no está establecido el nivel de protección, es decir, no se sabe "qué anticuerpos protegen de la infección. Da un poco de vergüenza confesar que en 2012 aún estamos en este estadio", añadió el experto.

Por todas estas dificultades, la vacuna de la malaria "se ha considerado durante muchos años el grial de la ciencia médica", según el experto. El responsable del proyecto contó ayer, entre risas, que publicó en 2004 los resultados del primer ensayo de vacuna sólo días después de que el inmunólogo y premio Nobel Rolf M. Zinkernagel publicara un artículo "diciendo que era científicamente imposible crear una vacuna para la malaria o el sida".
Alonso asegura que "esta primera vacuna podría demostrar que no es una quimera". La candidata tiene un nivel de éxito del 50% en los niños de 5 a 17 meses, y una eficacia de al menos 42 meses. Es un gran avance, pero Pedro Alonso remarca que los usuarios de esta primera vacuna serían "una primera generación" y que aún quedaría camino hasta el "objetivo final".
Sobre el coste del tratamiento, Alonso insistió en que no es "la persona adecuada" para hablar sobre este tema, pero aseguró que el presidente de GlaxoSmithKline, la farmacéutica implicada en el proyecto, se comprometió a comercializarla por el precio de coste más un 5%. "Nos gustaría pensar que será producida por cinco o seis dólares", destacó el científico. El también director de ISGlobal insistió en que "recortar en cooperación internacional es una mala política, ya que cada euro que se invierte en salud global salva vidas", y añadió que la crisis económica no debería ser "una excusa para recortar en solidaridad".

Otra cuestión pendiente es que la vacuna sólo previene las infecciones por contacto con el parásito Plasmodium falciparum y no con Plasmodium vivax, el otro gran causante de la enfermedad. Alonso aclaró que el caso de vivax es especialmente difícil, porque no se puede reproducir en laboratorio. Su equipo trabaja en el Amazonas, encargado de recoger muestras en personas infectadas con vivax. Aunque este parásito "no afecta a las personas de raza negra" y representa poco más del 20% de casos de malaria, no es en todo caso una cifra menospreciable, según Alonso.
Un estudio publicado recientemente en The Lancet cifra en 1,2 millones las personas muertas por malaria, casi el doble de los cerca de 700.000 que calcula la OMS. Alonso explicó ayer que, teniendo en cuenta el margen de error de ambos estudios, los datos no muestran "nada distinto" sino el uso de "otra vara de medir". Por esa razón, el investigador remarcó la importancia de la implantación de un protocolo por la OMS.

2012/01/04

Hallan cómo llegó la malaria a Sudamérica

Desde hace tiempo los científicos han debatido cómo y dónde se originó la malaria, la infección causada por un parásito transmitido con la picadura de un mosquito.
Ahora un equipo internacional de científicos parece haber encontrado la respuesta.
Los análisis genéticos del parásito Plasmodium falciparum revelan que éste llegó a Sudamérica -hace relativamente poco- desde África con el comercio trasatlántico de esclavos.
La malaria, una enfermedad que afecta a unos 500 millones de personas cada año, es endémica en muchas regiones del mundo pero hasta ahora no era claro cómo se propagó el parásito.
Hay cinco especies conocidas de este microorganismo que se sabe pueden infectar al ser humano, pero el P. falciparum, que está ampliamente propagado en las regiones tropicales y subtropicales es el más letal, causante de la muerte de más de un millón de personas cada año.
Aunque se ha pensado que el P. falciparum es originario de África, no se sabía cómo habían sido las rutas de propagación hacia otras regiones del mundo.

Por ejemplo, una teoría dice que se expandió hacia Asia hace unos 6.000 años junto con el surgimiento de las sociedades agrícolas, lo cual incrementó las poblaciones de mosquitos.
Pero otras teorías establecen que el P. falciparum se propagó hace 60.000 años junto con las poblaciones de Homo sapiens que emigraron de África.

Más reciente

En cuanto a cómo llegó la enfermedad a Sudamérica, las hipótesis han mencionado tanto a los colonizadores europeos como al comercio de esclavos africanos, pero la evidencia hasta ahora no había sido concluyente.
La investigación, coordinada por el profesor Francisco Ayala de la Universidad de California, en Irvine, recogió muestras de sangre humana infectada con el P. falciparum de 24 regiones del mundo, incluidas África subsahariana, medio oriente, sureste de Asia y Sudamérica.
Los análisis de ADN de las muestras mostraron que las poblaciones del parásito en Sudamérica estaban subdividos en dos grupos genéticos principales: del norte, que inlcuía a las poblaciones colombianas, y el del sur, de las poblaciones de Guyana francesa, Brasil y Bolivia.
Las pruebas posteriores sobre los vínculos genéticos de estos dos grupos con el falciparum africano mostraron que ambos fueron introducidos de manera independiente durante el comercio trasatlántico de esclavos.

Esto quiere decir que la enfermedad llegó al continente entre los siglos 16 y 19, mucho más recientemente de lo que se había pensado hasta ahora.
"Algunas personas argumentan que la enfermedad ha existido en la región durante miles de años" afirma el profesor Ayala.
"Lo que mostramos claramente es que la malaria maligna ha estado en Sudamérica por sólo unos 300 o 500 años" agrega.
Según el científico, el hallazgo, además del interés histórico, puede tener "implicaciones importantes para la salud".
"Los hallazgos revelan la importante influencia de la migración humana en la diversidad genética del P. falciparum" .
"Y podrían explicar el surgimiento de la malaria resistente a los medicamentos" agrega el investigador.
Los detalles del estudio aparecen publicados en Proceedings of the National Academy of Science (PNAS).

2011/12/28

España y Portugal llevaron la malaria a Suramérica

Un nuevo estudio aporta pruebas concluyentes sobre cómo y cuándo entró la malaria en Suramérica. Como ya proponían otros trabajos, dice que la enfermedad llegó a bordo de barcos que transportaban esclavos entre el continente negro y los puertos españoles y portugueses en América. Los 300 años de viajes negreros de uno a otro extremo del Atlántico impulsados por estas dos naciones son los responsables de las variantes de malaria que existen hoy en día en Suramérica, según un estudio dirigido por el español Francisco Ayala, que trabaja en la Universidad de California en Irvine.
Un nutrido equipo con investigadores de 15 países ha analizado más de 500 muestras de sangre humana infectada recogidas en 17 países de África, Asia y Suramérica. El análisis genético permite reconstruir el avance de la enfermedad desde su origen africano. Estudios previos de este tipo han permitido comprobar que la malaria pasó de simios a humanos o apuntar que hace 6.000 años la dolencia experimentó "un rápido avance debido al auge de la agricultura", según el trabajo, publicado en PNAS.
El análisis ha encontrado dos variantes principales de malaria en Suramérica, una para cada nación conquistadora. "La subdivisión de las Américas en dos imperios y el hecho de que cada uno llevaba a los esclavos a regiones diferentes explica muy probablemente el origen de las dos introducciones [de la malaria] que muestran los datos", explica el estudio. El trabajo termina con un continuará, pues apunta a que la posterior inmigración a América desde "el sur de Europa y Asia" pudo traer consigo nuevas variantes minoritarias de la enfermedad. 

2011/10/19

El primer ensayo masivo prueba que la vacuna 'española' antimalaria es eficaz

Han tenido que pasar cuatro años para que se confirmaran las buenas noticias que se anunciaban en 2007: por primera vez, el mundo está a un paso de disponer de una vacuna eficaz contra la malaria, una inmunización que reduce en un 56% el riesgo de padecerla en los bebés de entre 5 y 17 meses, los más vulnerables a la patología, que se cobra cada año alrededor de 800.000 vidas, la mayoría de niños de África subsahariana.
La confirmación definitiva llegó ayer con la publicación de los resultados del primer ensayo en fase III (la última previa a su comercialización) con la vacuna en una de las revistas médicas más prestigiosas, The New England Journal of Medicine. España tiene motivos para sentirse parte de este éxito, ya que ha sido un científico de nuestro país, Pedro Alonso, el principal impulsor del desarrollo clínico del producto.
El trabajo ha estudiado la eficacia de la vacuna –llamada RTS,S/AS01– en dos grupos de edad distintos: los niños de entre 5 y 17 meses y los bebés de entre 6 y 12 semanas; en total, 15.460 participantes. El estudio publicado hoy ofrece los datos de los primeros 6.000 niños del primer grupo y habrá que esperar a finales de 2012 para confirmar si la vacuna es útil para los más pequeños.
Lo que se ha demostrado en esta ocasión es la eficacia de la vacuna a un año, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) quiere saber si la protección tiene una duración mayor, “algo muy complicado de evaluar en malaria”, como comentó el propio Alonso a este periódico en una reciente entrevista. Estos datos estarán listos en 2014, de forma que la OMS podrá realizar una evaluación final y, con eso, emitir lo que técnicamente se denomina una recomendación. Previamente, habría recibido una opinión técnica de la Agencia Europea del Medicamento, como para cualquier otro producto que va a ser registrado en Europa. La vacuna podría empezar a administrarse en 2015.

El trabajo confirma los datos de otro ensayo, en fase II, publicado en The Lancet en 2007. “Llevamos mucho tiempo viéndolo venir, y todavía no estamos ahí del todo, pero está cada vez más claro que realmente estamos frente a la primera vacuna eficaz contra una enfermedad parasitaria en humanos”, escribe en el editorial que acompaña al artículo un entusiasmado Nicholas White, investigador de la Universidad de Mahidol y uno de los mayores expertos en la enfermedad del mundo.
La alegría de White era compartida por los muchos actores involucrados en este gran ensayo clínico, que se presentó en rueda de prensa en el Foro de la Malaria que organiza anualmente la Fundación Bill & Melinda Gates en su sede de Seattle (EEUU).

Protección adicional

Uno de los investigadores principales, Tsiri Agbenyega, del Hospital Komfo-Anokye de Ghana, señaló dos datos positivos adicionales. En primer lugar, que el uso de mosquiteras con insecticidas en la población vacunada alcanzó el 75%. “Esto implica que la vacuna supone una protección adicional a la ofrecida por los medios de los que ya disponemos”, subrayó. Además, los datos habían demostrado que la vacuna se puede administrar dentro del Programa Extendido de Inmunización (EPI), una iniciativa puesta en marcha por la OMS en los países en vías de desarrollo para que los niños reciban las vacunas más frecuentes. La inclusión de la vacuna en ese programa facilitaría su recepción en una población que, en muchas ocasiones, no tienen facilidad para desplazarse a los centros de salud.

La historia de la vacuna se remonta a los años sesenta del siglo pasado, cuando la descubrieron dos científicos de la Universidad de Nueva York. La inmunización fue adquirida por los laboratorios GSK, que la produjo en los años ochenta en la sede de su división especializada en vacunas, en Bélgica.
Tras probarla en voluntarios estadounidenses en el Instituto de Investigación militar Walter Reed, el fármaco no consiguió demostrar su eficacia y quedó en el olvido hasta que, en 2001, la Iniciativa para la Vacuna frente a la Malaria PATH (una asociación público-privada, que recibe importantes fondos de la Fundación Bill & Melinda Gates) decidió dar un impulso a la búsqueda de un candidato para prevenir la enfermedad. Fue entonces cuando el laboratorio mejoró el producto añadiéndole un adyuvante (una sustancia que mejora el sistema inmunológico), AS01. Y fue entonces también cuando Pedro Alonso, que dirigía el Centro de Investigação em Saúde de Manhiça de Mozambique, vinculado al Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona, inició la exitosa investigación que ha llevado a los resultados de ayer.

Sin embargo, a pesar del optimismo reinante, hay algunas cuestiones en torno a la vacuna que generan inquietud. La primera es, por supuesto, su eficacia, del 50,4% frente a la forma más común de la enfermedad y del 45,1% contra la más grave. “Estamos muy acostumbrados a ver vacunas con una eficacia del 99%, pero hay que valorar el impacto en términos absolutos”, subrayó el consejero delegado de GSK, Andrew Witty.


Por su parte, la directora del programa de Enfermedades Infecciosas de la Fundación Bill & Melinda Gates, Regina Rabinovich, apuntó a que era pronto para conformarse con dicha eficacia, porque aún faltan datos sobre el impacto de la vacuna en los niños más pequeños y sus resultados con más tiempo de seguimiento. A la pregunta de un periodista sobre si la fundación apoyaría la vacuna si “sólo se confirmara” ese porcentaje, Rabinovich fue contundente: “Absolutamente, sí”.
El otro asunto que preocupa es el coste que tendrá el medicamento. GSK no se cansa de repetir que no busca sacar beneficios de la vacuna, pero su consejero delegado no fue capaz de aventurar un precio concreto ante las preguntas de los medios de comunicación. Lo que dejó claro el presidente de PATH, Chris Elias, es que, si la vacuna acaba comercializándose, como todo parece indicar, se tendrán que involucrar a aún más actores en su financiación, como, por ejemplo, Unicef. 

2011/08/29

La enigmática desaparición de los mosquitos de la malaria


La especie de mosquito que transmite la malaria, una de las enfermedades que mata a más niños en África subsahariana, está desapareciendo en algunas partes de la región, pero el motivo aún no está claro.
Hasta ahora se creía que el creciente uso de mosquiteras, que ha servido para contener la incidencia de la enfermedad, estaba causando la disminución de la población de estos mosquitos.

Pero un grupo de investigadores daneses y tanzanos ha observado que los mosquitos de la malaria están desapareciendo en áreas donde no se aplica ninguna medida de prevención.
En la revista Malaria Journal, explican que desconocen si los mosquitos "Anopheles", considerados al margen de la especie humana los animales más mortíferos del mundo, están siendo erradicados o si reaparecerán con un vigor renovado.
Entre los países que han visto reducida en mayor medida la incidencia de la enfermedad se encuentran Tanzania, Eritrea, Ruanda, Kenia y Zambia.
Los autores del estudio han estado recolectando y contando mosquitos cazados durante 10 años en Tanzania.
En 2004 cazaron en 2.368 trampas 5.300 de estos insectos, pero en 2009 esa cifra cayó a 14.
Lo más significativo es que esas recolecciones de mosquitos se efectuaban en pueblos que no usaban mosquiteras.
clic Lea también: Los mosquiteros podrían tener efecto negativo en la inmunidad a la malaria
Una posible explicación de esta reducción drástica de mosquitos es el cambio climático. Los patrones de lluvia en esos años fueron más caóticos en esas regiones de Tanzania y a menudo las precipitaciones se producían fuera de la temporada lluviosa.
Los científicos creen que esto puede haber alterado el ciclo de desarrollo natural de los mosquitos.

Reaparición

Pero el director del estudio, el profesor Dan Meyrowitsch, de la Universidad de Copenhague, apunta que no le convence del todo la explicación del cambio climático.
"Podría ser en parte debido a esas lluvias desordenadas, pero mi opinión es que eso no puede explicar una caída tan drástica en el número de mosquitos, hasta el punto de que podamos decir que los mosquitos de la malaria hayan sido erradicados por completo en estas comunidades".
"Lo que podemos considerar es que una enfermedad les puede haber afectado, un hongo o un virus, o que algún otro cambio en su ecosistema haya causado esa reducción".
Los investigadores también encontraron pruebas de que su descubrimiento no era un caso aislado.
El profesor Meyrowitsch añade que algunos médicos están llamando la atención sobre el hecho de que no pueden poner a prueba sus medicinas porque ya no quedan niños enfermos de malaria.
"Esto está pasando en comunidades que no han llevado grandes programas de control y podría deberse también a la desaparición de la especia de mosquitos que transmite la malaria".
El equipo de Meyrowitsch no sabe si los mosquitos volverán a estas regiones. Si lo hacen, una causa de preocupación son que los jóvenes que no han estado expuestos a la malaria en los últimos cinco o seis años desde que el número de mosquitos entró en declive.
"Si la población de mosquito comienza a crecer de nuevo", dice Meyrowitsch, "y creo que esto va a pasar, lo más probable será que tendremos que enfrentarnos a una nueva epidemia de malaria con un nivel más alto de incidencia y mortalidad entre esos niños que no han estado expuestos".

2011/06/03

Creado un señuelo contra la malaria

Una de las formas de vencer la malaria, que mata a un millón de personas al año, es atacar el olfato de los mosquitos que la transmiten. Los insectos detectan las nubes de CO2 que exhalan los humanos. Cuando las huelen, el aroma activa una cascada de reacciones en su diminuto cerebro que les hace buscar activamente una víctima a la que chupar la sangre.
Un equipo de investigadores de EEUU y Kenia presenta hoy en Nature varios compuestos que podrían actuar como un señuelo para distintas especies de mosquitos que transmiten la malaria. Las sustancias logran activar y bloquear el mecanismo neuronal por el que los mosquitos huelen el aliento humano. Además, tras olfatearlos, los insectos parecen quedar desorientados y, según los experimentos realizados, pierden temporalmente la capacidad de olfatear CO2. En pocas palabras: los compuestos taponan a los insectos la nariz que necesitan para buscar víctimas. Estas sustancias "ofrecen poderosos instrumentos para desarrollar una nueva generación de repelentes y trampas", señalan los autores, liderados por Anandasankar Ray, de la Universidad de California. El problema es que el compuesto que resultó más efectivo puede ser tóxico si se usa en grandes cantidades.
A principios de mayo, otro equipo de la Universidad Vanderbilt (EEUU) anunció otro elemento capaz de activar todos los receptores olfativos de los mosquitos. Podría ser un repelente "miles de veces" más potente que el DEET, el más usado contra los insectos del paludismo, que es efectivo, pero caro.

Publico

2011/05/09

"Nuestra vacuna contra la malaria no será la definitiva"

Pero ¿hoy no tengo que hablar de malaria, no?", pregunta Pedro Alonso (Madrid, 1957) a los organizadores de la III Jornada Científica sobre Vacunas, celebrada hace unos días en el marco de la Semana de la Inmunización en la Real Academia de Medicina. Hace bien en asegurarse, ya que este investigador del Centro de Investigación en Salud Internacional dependiente del hospital Clínic de Barcelona es el artífice de que se vaya a distribuir en África, probablemente en 2014, la primera vacuna eficaz contra el paludismo. Él insiste en que se trata sólo "de una primera generación de vacunas", pero no por ello le quita mérito . Eso sí, puntualiza, la vacuna no es suya. Él y su equipo son sólo "los encargados de liderar su desarrollo clínico".
Su candidata a vacuna contra el paludismo ha demostrado eficacia en diversos estudios. ¿Cómo se han desarrolladoestos trabajos?

La candidata a vacuna RTS,S no es nuestra, es de GlaxoSmith-Kline, aunque es con la que nosotros estamos trabajando. Se trata de una vacuna vieja. El primer prototipo es de 1986 y tuvo múltiples fracasos. En 1997, básicamente por la utilización de nuevos adyuvantes [sustancias potenciadoras del sistema inmunológico], generó un resultado que apuntaba alguna esperanza. Nosotros nos hemos encargado de liderar el desarrollo clínico de este producto desde 2000 hasta ahora. Hemos establecido las primeras pruebas de concepto y todo está publicado, demostrando ser eficaz en niños de 1 a 4 años de edad y en recién nacidos. Las estimaciones de eficacia varían según la duración del seguimiento, pero durante el primer año es de alrededor del 60%, cifra que baja al 35% a los cinco años. Para las formas graves de la enfermedad es de alrededor del 50%. Lo que es muy importante es que estos resultados en nuestras manos han sido muy consistentes y han sido replicados con prácticamente idénticos resultados tanto en Kenia, como en Tanzania como en Ghana. En la investigación biomédica es muy importante la replicabilidad.
Y ahora mismo, ¿en qué punto está la investigación?
Ahora estamos acabando un ensayo en fase III [previa a la comercalización] con 16.000 niños en siete países africanos, para someter a registro esta primera generación de vacunas. Insisto en el concepto de primera generación, porque esperamos que, salvo sorpresas, las eficacias se mantengan en estos órdenes de magnitud, porque la vacuna ha mostrado consistencia en sus resultados. ¿Es la vacuna definitiva? No, porque se trata de una eficacia parcial y, por lo tanto, hay mucho más camino por recorrer. El hito importante será que haya una primera generación de vacunas y que, sobre ésta, se pueda seguir construyendo.

¿Para cuándo se espera la publicación de este primer ensayo en fase III?
Posiblemente el 28 de octubre se publicarán en The New England Journal of Medicine los resultados del primer análisis de seguridad, inmunogenidad y eficacia.
¿A partir de ese momento podrá empezar a fabricarse?

No. El seguimiento continuará hasta 2014 porque la Organización Mundial de la Salud (OMS), y yo creo que hace muy bien, quiere datos no solo de eficacia durante un año, sino de duración de la protección, también en recién nacidos. Esto es muy complicado de evaluar en malaria.
Entonces ¿cuánto tendrán que esperar los niños africanos para beneficiarse de la vacuna?


Los trabajos necesarios para que estén listos estos datos acabarán en 2013. En 2014, la OMS realizará una evaluación final y, con eso, emitirá lo que técnicamente se denomina una recomendación. La Agencia Europea del Medicamento, por ley, no puede emitir un registro sobre una vacuna que no es de utilización en Europa, por lo cual activará el artículo 56 de su reglamento, que le permite emitir una opinión técnica. Esencialmente es lo mismo que se haría para un producto que fuera a ser registrado en Europa, pero sin las connotaciones legales. Con esto, la OMS hace dos cosas: una, emite una opinión de recomendación de uso, o no, y dos, evalúa la capacidad de producción de la vacuna. Después emitirá lo que se llama una precualificación y los países podrán adoptarla.
Además de trabajar en el desarrollo de la vacuna, usted ha estudiado la inmunidad natural contra esta enfermedad ¿Qué se sabe sobre este asunto?
El problema básico con la malaria es que todavía hoy no entendemos cómo se desarrolla la inmunidad natural contra la malaria. Ya hace más de 100 años, el Nobel Robert Koch, que entonces trabajaba en la isla de Java, describió como los habitantes de las zonas endémicas morían de malaria o desarrollaban inmunidad. La evidencia de este postulado es que, a mayor edad, menos riesgo se tiene de desarrollar paludismo, porque has desarrollado protección. A día de hoy no sabemos exactamente qué tipo de respuesta dirigida contra qué parte del parásito es la responsable de esa protección adquirida. Por una parte hay un gran esfuerzo, en gran medida empírico, para desarrollar vacunas y, por otro lado, tratamos de desarrollar toda una serie de estudios, con financiación de la UE y otros organismos, para tratar de entender cuándo se desarrolla la inmunidad y cuáles son esos componentes. No tenemos datos concluyentes; tenemos algunas pistas, pero nada que ahora mismo nos permita decir que hemos comprendido cómo se desarrolla la inmunidad natural. En el momento que lo hagamos, podremos utilizarlo como base para desarrollar vacunas mejoradas.
Un estudio recientemente publicado en The Lancet' sugería que picaduras controladas de mosquitos administradas junto a dosis bajas de fármacos podrían despertar dicha inmunidad...
Este es un trabajo muy interesante. Es el grupo del profesor Robert Sauerwein, de la Universidad Radboud, en Holanda. Este investigador, por otros motivos y para otras cosas, infectó artificialmente con picaduras de mosquitos transmisores de malaria a una serie de voluntarios. Cuando emergieron parásitos en sangre periférica, merozoitos, los trató con cloroquina [un fármaco para la malaria] y se curaron. Cuando trató de volverlos a infectar, la mayoría estaba protegida. O sea, una única exposición, a dosis relativamente bajas, en humanos permitió el desarrollo de la inmunidad natural. Se trata por lo tanto de un muy buen modelo para tratar de entender el desarrollo de la inmunidad natural, en el estadio que llamamos preeritocítrico, o sea, el que ocurre desde que entra el esporozoito [etapa del parásito en la que puede infectar a nuevos huéspedes] en sangre, infecta a los hepatocitos [células del hígado] y se desarrolla hasta emerger luego en el torrente sanguíneo. Para esa parte, es un excelente modelo, por lo que se trata de un gran trabajo.
Otra de las estrategias en la que ha trabajado es la administración de terapia profiláctica intermitente de la malaria (IPTi). Ahora mismo, ¿qué eficacia tiene y qué porcentaje de los niños africanos se beneficia de esta forma de prevenir la enfermedad?
La IPTi fue un concepto que desarrollamos nosotros y del que hemos liderado todo el desarrollo clínico. Ahora, desde marzo del año pasado, se ha convertido en parte del arsenal de estrategias de la OMS. Ya está formalmente recomendada. Se trata de la utilización preventiva de fármacos, aunque se administran junto a las vacunas en el Programa Ampliado de Inmunizaciones de la OMS [una estrategia internacional para garantizar que las vacunas llegan a los niños de los países en vías de desarrollo]. La eficacia, después de estudios con más de 6.000 recién nacidos, está en órdenes de magnitud del 30% durante el primer año de vida. La implementación se está empezando a abordar ahora.
Un asunto polémico con respecto al abordaje de la malaria es la decisión de la OMS de desaconsejar el insecticida barato DDT por sus riesgos ambientales. ¿Qué opina de esta medida?
La OMS nunca ha prohibido el DDT, sólo ha desaconsejado su uso. Recientemente hubo una convención de popes en Estocolmo que estableció una salvaguarda para su uso en lugares donde ya se utilizaba para el control de la malaria. Es un buen insecticida con actividad residual que se está usando de forma amplia, pero creo que hay alternativas potencialmente menos dañinas, como las mosquiteras impregnadas con piretroides [un tipo de insecticida], que han demostrado tener una eficacia al menos igual o superior al rociamiento intradomiciliario con DDT. Son más baratas, culturalmente más aceptables y tienen menos riesgos ambientales. Desde una óptica equilibrada, diría que se puede seguir utilizando en lugares de probada eficacia y donde ya se viene usando pero se debería de acelerar la sustitución por otras herramientas.
El investigador Manuel Patarroyo afirmó en marzo que había encontrado la fórmula para crear una vacuna universal ¿Es esto posible?
A mí me sorprendió que el delegado de la agencia Efe en Colombia y algunas televisiones dieran esta noticia y se quedaran tan anchos. De ser cierta, esa sería la noticia de los últimos 500 años, o quizás de los últimos 2.000. Y la pregunta es ¿por qué no se dio en el resto del mundo? El problema es que no hay ninguna evidencia de que sea cierto. La noticia se basaba en un artículo publicado en Chemical Reviews, que es una buena revista pero, como su nombre indica, publica revisiones, no datos originales.
Entonces ¿no es cierto?
No deja de ser la compilación de una serie de datos y la generación de una hipótesis que, como todas las hipótesis en ciencia, es legítima, ya que la ciencia avanza a base de generar datos que apoyan o no una determinada teoría. No hay evidencias que sustenten semejante aseveración. Lo que yo más lamento de estas cosas es que se generan expectativas ante temas tan sensibles como las vacunas, que luego no son necesariamente sustentadas. La comunidad científica debe ser cauta en sus aseveraciones y los medios de comunicación deben ser un punto más críticos y sosegados en la evaluación de una noticia de semejante calibre.
Patarroyo sigue diciendo que la vacuna que desarrolló contra la malaria era eficaz ...
Yo puedo hablar de los datos publicados con su vacuna, la SPf66. Un trabajo nuestro en The Lancet en 1994 sugiere una eficacia de alrededor del 30% . Esos datos no pudieron ser replicados en estudios realizados en Gambia y en Tailandia. Y un subsiguiente estudio en Tanzania mostró cero eficacia. La suma de estos datosla no replicabilidad más la ausencia total de protección en recién nacidos llevó a que esta vacuna fuera abandonada en 1997. De hecho, no se ha vuelto a hacer ningún estudio con este producto desde hace 13 o 14 años. Estos son los datos disponibles en las publicaciones científicas.
Él afirma que la nueva versión de su vacuna, Colfavac, tiene un 95% de eficacia en monos y que estará disponible para seres humanos en el año 2015.
Yo sería el primero que estaría encantado de que esto fuera cierto, porque significaría que tendríamos una herramienta muy potente de lucha contra la malaria. Lo que pasa es que, en ciencia, sólo debemos hablar cuando existen datos y estos han sido sometidos al escrutinio de la comunidad científica y publicados en revistas con sistema de revisión por pares. Esos datos a los que hace referencia no han sido publicados y, por lo tanto, es muy difícil comentarlos. Desde luego, cuando se logre una vacuna con 100% de eficacia, como anuncia, yo seré el hombre más feliz del mundo.

Publico 

2011/04/25

La malaria más rebelde

Soum Kan llevaba un par de días sintiéndose mal. Fiebre y dolor de músculos lo habían obligado a quedarse en casa. Al tercer día decidió hacerse la prueba. Un pequeño pinchazo y a los diez minutos tenía el resultado. No era malaria.
Kan no sabía que hoy es el Día Internacional contra el Paludismo, como también se conoce a esta enfermedad que cada año mata a 800.000 personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tampoco entiende por qué merece un día especial. A sus 16 años ya la ha tenido al menos siete veces. "No recuerdo muy bien cuántas han sido, suelo tenerla cuando voy a la jungla a trabajar. Pero esta vez no me sentía tan mal como otras veces. No he tenido tanto calor", dice. Kan no es el único reincidente en su aldea, Steung Keo, donde el 90% de los habitantes ha tenido alguna vez la malaria, una enfermedad provocada por el parásito Plasmodium y que se transmite por la picadura de mosquitos. La mayoría de sus 6.000 habitantes la pasa varias veces al año y algunos la tienen crónica.

Camboya es uno de los países del sudeste asiático con mayor incidencia de paludismo, a pesar de que durante la última década los casos han caído desde los 200.000 del año 2000 a los 50.000 que se registraron en 2010. La mayor parte de las infecciones son por el Plasmodium falciparum, el más mortífero de los cuatro tipos de malaria existentes, que el año pasado causó 135 fallecimientos en el país. Pero Camboya preocupa especialmente porque es el origen de la resistencia a la mayor parte de medicamentos contra el paludismo. "Tenemos un problema serio en la frontera con Tailandia, porque los parásitos se vuelven resistentes y luego se propagan por otras zonas", asegura Doung Socheat, director del Centro Nacional contra la Malaria.
Según la OMS, las mutaciones que sufren los parásitos en esta región son la causa de que muchos tratamientos hayan dejado de ser efectivos en lugares tan lejanos como África. El último en encontrar problemas para enfrentarse a los rebeldes parásitos de la frontera entre Tailandia y Camboya ha sido la artemisinina, considerada la sustancia más eficaz contra la malaria de tipo falciparum.
El desarrollo de resistencias a los medicamentos en esta zona se debe principalmente al mal uso de los fármacos, ya que los tratamientos no se toman en su totalidad y las drogas son a menudo ilegales. "Intentamos controlar los medicamentos que se distribuyen, pero es casi imposible saber qué están dando los médicos privados", asegura Chet Ko, responsable del programa contra la malaria en el distrito de Steung Keo. En el caso de la artemisinina, el uso extensivo de tratamientos basados sólo en este compuesto, mucho más barato que las drogas combinadas con otras antipalúdicos, ha favorecido las resistencias.

Para acabar con este mal uso, el Gobierno camboyano comenzó el año pasado una campaña para cerrar las farmacias no acreditadas. La acción, sin embargo, se ha centrado en la capital, Phnom Penh, y en la franja afectada por la resistencia a los medicamentos. En el resto de las zonas rurales sigue habiendo farmacias ilegales.

Reparto de mosquiteras

El programa para acabar con el paludismo no se limita a su región más problemática. Al menos tres millones de camboyanos, de un total de 14, viven en zonas próximas a selvas, donde el riesgo de contagio es alto. El objetivo es erradicar la enfermedad con un programa que llevará mosquiteras, medicamentos y test rápidos a casi todas las provincias del país. No es el primero. El reparto de mosquiteras se ha hecho durante los últimos diez años, pero su uso es a menudo defectuoso. "Algunos duermen encima, otros las guardan para sus invitados, pero ellos no las usan. Ahora mismo un 70% de la población tiene mosquiteras, pero sólo un 30% las usa correctamente", asegura el director del Centro Nacional contra la Malaria.

Las mosquiteras, además, no satisfacen las necesidades de todos los habitantes. En regiones como Steung Keo, donde la jungla es su principal medio de vida, necesitan hamacas especiales para protegerse. "Es imposible ir a la jungla y volver sin malaria. Los pocos que vuelven sanos tienen mucha suerte", asegura Nget Tuo, un joven de 30 años que lleva diez adentrándose en la jungla entre una y dos veces mensuales. "Sólo en dos ocasiones no la tuve. En todos los demás viajes, he caído enfermo".
Como el resto de los habitantes de Steung Keo, Nget Tuo sólo tiene la madera para poder sobrevivir. Debe andar al menos una jornada para llegar hasta las zonas con mejor madera, por lo que se queda varios días y duerme a la intemperie. "Cada vez que caigo enfermo, me digo que nunca más volveré al bosque, pero no tengo nada más para vivir", afirma Tuo, quien ha visto a varias personas del pueblo morir del "gran golpe de calor", como ellos lo llaman.
"El problema es que ellos no se quieren gastar el dinero en comprar hamacas especiales. El Gobierno nos ha dicho que nos va a enviar, es la única manera de que las usen", asegura Chet Ko desde el centro de salud del pueblo.

La lucha contra la superchería

Uno de los principales desafíos en la lucha contra la malaria son las creencias arraigadas de la población. Cuando se sienten mal, muchos acuden a curanderos y magos para eliminar los fantasmas antes de ir al centro de salud. "Cada vez entienden mejor que la enfermedad la causa la picadura del mosquito y no los espíritus. Pero a veces pierden tiempo yendo primero al curandero", asegura el director del Centro Nacional para la Malaria.
Dentro de esta concienciación son fundamentales los Voluntarios de Salud Rural, ciudadanos que enseñan a sus vecinos cómo protegerse de las picaduras. "Yo les digo que deben dormir siempre debajo de la mosquitera y que en cuanto se sientan mal vayan al médico a hacerse un test; no al curandero", asegura Yum Tong, que ha estado diez años concienciando a sus paisanos.
Srey Thea, una mujer de 60 años, fue una de las más difíciles de convencer. No podía creer que el mal espíritu que le provocaba las fiebres fuera sólo un mosquito. Cuando caía enferma, visitaba a su krou khmer, como se conoce a estos médicos espirituales. La última vez no consiguió restablecerse y la llevaron al centro de salud. Desde entonces, duerme con la mosquitera, aunque en su casa aún tiene tres pequeños altares donde coloca comida e incienso para que sus antepasados la protejan. "Me sigue sin gustar dormir bajo la tela dice Thea refiriéndose a la mosquitera, pero yo lo único que quiero es que no me vuelva a dar el calor".

La ciencia acecha a la enfermedad

La reducción de la incidencia de la malaria es uno de los Objetivos del Milenio que se ha propuesto la ONU para erradicar la pobreza en 2015. La Organización Mundial de la Salud (OMS) es aún más ambiciosa y pretende que en esa fecha el número de muertes por la enfermedad sea cercano a cero con programas que llevan mosquiteras, medicamentos y test rápidos a las zonas de mayor incidencia. El objetivo queda aún lejos, ya que en 2009 se registraron 225 millones de infectados y cerca de 800.000 muertes. El último informe sobre la malaria de la OMS apunta sin embargo a una notable mejoría en 43 países, 11 de ellos africanos, donde la reducción de casos en los últimos años ha superado el 50%. Aún no existe una vacuna contra el paludismo, aunque en 2009 comenzó el primer ensayo internacional que ha llegado a unos 16.000 niños de siete países africanos. Los primeros resultados apuntan a un 50% de efectividad.

Publico

2011/02/18

Araña podría ayudar a erradicar los mosquitos de la malaria

Científicos que trabajan en Kenia descubrieron que la araña saltarina del este de África, Evarcha culicivora, podría contribuir en la lucha para acabar con los mosquitos que transmiten la malaria.
Los investigadores dieron a conocer sus hallazgos a través de la revista Biology Letters.
La araña posee ojos protuberantes que la ayudan a cazar. Sin embargo, no muerde a humanos. Por el contrario, se alimenta con los mosquitos que pican a la gente.
Fiona Cross, de la Universidad de Canterbury, y Robert Jackson, del Centro Internacional de Fisiología y Ecología del Insecto (ICIPE) en Kenia, llevaron a cabo el estudio.
Se interesaron en esta especie porque es la única depredadora conocida que específicamente se alimenta con mosquitos portadores de sangre.
"Teníamos la sospecha de que el olor humano era atractivo para las arañas antes de que comenzara el experimento", dijo Cross a la BBC. "Por lo general, encontramos a estas arañas en la hierba, junto a casas u otros edificios ocupados por la gente".
Para probar esa sospecha, el equipo diseñó un aparato llamado olfatómetro.
Pusieron cada "araña de prueba" en un pequeño recipiente en el que se bombearon dos tipos de aire: uno proveniente de una caja que contenía un calcetín limpio y otro de una caja que contenía uno desgastado, y por lo tanto con mal olor.
Cada araña fue capaz de salir de su cámara de retención en cualquier momento y escapar a una cámara de salida, que no disponía de aire con olor a calcetín.

Las arañas a las que se les suministró el olor a medias usadas siempre se mantuvieron en la cámara de retención durante más tiempo, que aquellas que estuvieron expuestas a las recién lavadas.

Prevención

Esta pequeña criatura sedienta de sangre podría ayudar en la lucha permanente contra la malaria.
"Es algo que está ahí en el medio ambiente de forma gratuita", dijo Cross. "¿Por qué no hacemos lo que podamos para investigar acerca de este notable predador?".
Ella y sus colegas están tratando de averiguar exactamente qué podría hacer la gente para atraer a estas arañas a sus hogares, sin atraer también a los mosquitos.
Los científicos dicen que, en las zonas de la malaria, la gente debería darle la bienvenida a estos bichos en sus casas para prevenir la enfermedad.

Nuevos hallazgos

La malaria es causada por los parásitos del género Plasmodium, que se trasmiten a las personas a través de las picaduras de los mosquitos hembras anófeles infectados.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay más de 200 millones de casos anuales de malaria a nivel mundial, que provocan cientos de miles de muertes, la mayor parte de ellas en África.
Hace pocos días, un equipo de científicos identificó un nuevo tipo de mosquito de la especie responsable por la mayor parte de la transmisión de la malaria en África.
Los investigadores le dijeron a la revista Science que es preocupante que este nuevo mosquito parece ser muy susceptible al parásito que causa la enfermedad.

BBC Mundo

2011/01/27

Acabar con la malaria costará 4.400 millones durante 50 años

La palabra es erradicar. Ya no se trata de reducir al máximo los efectos de la malaria. Según el investigador Pedro Alonso, que ensaya en África una prometedora vacuna, "hay una diferencia entre erradicar e interrumpir la transmisión de la enfermedad". Y la erradicación, un "cambio de paradigma", en palabras de Alonso, no será rápida ni barata: costará 6.000 millones de dólares al año (4.400 millones de euros) frente a los 1.200 que se invierten ahora y medio siglo más de batalla contra este mal, endémico en 106 países y que mata a cerca de un millón de personas al año (718.000 en 2009).
Pese a lo lejano del objetivo, esta es la propuesta de malERA(Agenda de Investigación para la Erradicación de la Malaria), una iniciativa global financiada por la Fundación Bill & Melinda Gates y en la que más de 250 investigadores de 36 países han trabajado durante los dos últimos años para identificar las necesidades de investigación y desarrollo que abran la vía hacia el fin de la enfermedad. Los resultados, que dibujan una hoja de ruta, se publican hoy en 12 estudios en un suplemento monográfico de la revista PLoS Medicine. Alonso, director del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB) y presidente del comité directivo de malERA, presentó el lunes en el Hospital Clínic las conclusiones del proyecto.
Los resultados no invitan a la euforia: según escriben los investigadores en la presentación del monográfico, si la pregunta es "si la eliminación [de la malaria] de todas las regiones del mundo (erradicación) es factible con las herramientas y conocimientos actuales [...], la respuesta es no". Además de factores como las limitaciones en la investigación y las dificultades de coordinación global, los autores alegan la complejidad de una dolencia causada por cinco especies distintas del parásito Plasmodium, transmitidas por 30 especies diferentes de mosquitos. "No es una sola enfermedad", advierten.
No obstante, se pueden lograr avances significativos en la reducción del número de casos clínicos y muertes, e incluso eliminar la enfermedad en algunas regiones. Así pues, se puso en marcha un proceso de consultas entre los principales expertos de referencia en la materia para identificar un conjunto de prioridades para la investigación en ocho áreas temáticas que incluyen desde la investigación básica hasta la implantación sobre el terreno, pasando por modelos matemáticos. El reto era el cambio de paradigma que describe Alonso: de las estrategias de control aplicadas ahora, que buscan reducir la mortalidad, a interrumpir la transmisión del parásito.

Reducir la infección

Entre las propuestas, destacan novedades como la necesidad de una vacuna que reduzca la infección, y no solamente sus efectos, la interferencia con el proceso del vector el mosquito y la búsqueda de un fármaco profiláctico que sea eficaz en una única dosis, además de mejoras en el diagnóstico.
La agenda consta de cuatro fases: control, preeliminación, eliminación y prevención de una posible reintroducción. El objetivo final será a largo plazo: "La campaña de erradicación podría durar 50 años", concluyen los investigadores. "Es posible lograr el sueño de la erradicación de la malaria durante el tiempo de vida de los científicos jóvenes que están comenzando ahora sus carreras", añaden.

Avances en la vacuna

Hace un año se demostró por primera vez que la RTS-S, el candidato a vacuna contra la malaria más avanzado del mundo que Alonso ensaya en África, mantiene su protección durante un período de seguimiento de 45 meses. El investigador adelantó que los primeros resultados de la fase III con 16.000 niños africanos se conocerán en el último trimestre del año. "Este tipo de vacunas no buscan la erradicación. No se necesita matar a todos los parásitos para reducir la enfermedad, sí para erradicarla", comentó el investigador. Enrique Bassat, colaborador de Alonso en el ensayo clínico, resaltó la dificultad de eliminar el vivax, el "parásito olvidado", un plasmodio menos letal que el falciparum pero que puede infectar a 80 millones de personas y permanecer latente en el hígado.
Alonso, aunque optimista, no quiso hacer hincapié en las dificultades presupuestarias: "No tendría sentido. Para llegar la fase de preeliminación se necesitan 6.000 millones de dólares anuales, y se está manejando poco más de uno".

El segundo intento desde 1955

No es la primera vez que la comunidad internacional se propone el objetivo de erradicar la malaria. En 1955, la Organización Mundial de la Salud implementó el Programa Global de Erradicación de la Malaria (GMEP), pero 14 años después admitió que el objetivo era inalcanzable con las herramientas de las que se disponía en ese momento. El riesgo de fallar es la posibilidad de que resurja la enfermedad en las zonas en las que se actúa. Hoy la malaria sigue siendo endémica en 106 países y, a pesar de los grandes avances alcanzados en los últimos años, se calcula que en 2009 se produjeron 781.000 muertes debidas a esta enfermedad. Pedro Alonso recordó que la única enfermedad infecciosa que se ha conseguido erradicar por completo es la viruela, lo que se logró en 1973.

Publico

2011/01/14

Otra vacuna protege a bebés de la malaria

Cada vez está más cerca una vacuna contra la malaria que pueda proteger pronto a gran parte de los 700.000 niños que mueren anualmente por esta enfermedad en África. A los buenos resultados obtenidos con la vacuna cuya investigación lidera el científico del CRESIB del Hospital Clínic de Barcelona Pedro Alonso, se suma hoy otro buen dato de una vacuna muy similar que, de hecho, está realizada con el mismo antígeno (el elemento que provoca la respuesta inmune), aunque con diferente adyuvante (un compuesto que se añade a las vacunas para aumentar su eficacia).
En la edición de hoy de The Lancet Infectious Diseases, un estudio dirigido por Ally Olotu, del Instituto de Investigación Médica de Kenia, demuestra que los bebés de entre 5 y 17 meses que recibieron la inmunización RTS,S/AS01E tienen un 45,8% menos riesgo de ser infectados por el parásito Plamodium falciparum 15 meses después de recibir la vacuna.
La eficacia es superior a la fabricada con un adyuvante alternativo, la RTS,S/AS02E que, 18 meses después de haber sido inyectada a niños menores de 4 años, reducía su riesgo en un 35,3%. Esta última inmunización está, según fuentes del Hospital Clínic, a punto de concluir su ensayo en fase III y se prevé que pronto se envíen los datos a las agencias reguladoras de fármacos para que la autoricen y se pueda fabricar.
Mientras tanto, la vacuna cuyos datos se recogen hoy en The Lancet está siendo ya evaluada en un ensayo clínico en fase III, que ha comenzado en siete países africanos. El estudio publicado hoy está financiado, como la mayoría de los de Alonso, por la iniciativa para la vacuna de la malaria PATH, un programa promovido por la Fundación Bill y Melinda Gates. El fabricante de la vacuna, GSK, aporta el producto.

Publico

2010/09/24

El vector de la malaria proviene de los gorilas

Publico

Un nuevo estudio publicado hoy en Nature desmonta la teoría del origen del Plasmodium falciparum, parásito que trasmite la forma más letal de la malaria, una enfermedad que provoca alrededor de un millón de muertes al año, la mayoría en niños del África subsahariana.
Hasta ahora se pensaba que el vector de la enfermedad en humanos era la evolución de un parásito de la misma familia localizado en los chimpancés, Plasmodium reichenowi, el supuesto pariente animal más cercano a la versión humana.
Pero a los investigadores dirigidos por Weimin Lu, de la Universidad de Alabama (EEUU), les llamaron la atención varios estudios que demostraban que los primates africanos presentaban una variedad de especies de Plasmodium mucho mayor de la esperada, por lo que decidieron revaluar el ancestro más probable de la malaria humana.
Los científicos analizaron más de 2.500 muestras de material fecal de diversos primates, incluyendo chimpancés, gorilas del Este de África (Gorilla beringei) y del Peste (Gorilla gorilla) y bonobós. Tras aplicar técnicas de amplificación genómica, observaron que ni los gorilas del Este ni los bonobós tenían restos de infección por ningún tipo de Plasmodium, mientras que entre el 32% y el 48% de los otros gorilas y los chimpancés presentaban varios tipos de este parásito.
El linaje encontrado en los gorilas del oeste sugiere, según Nature, que el vector de la malaria humana pasó de esta especie a la humana, salto evolutivo que se produjo en una única ocasión.
Según el autor del editorial que acompaña al trabajo, el biólogo de la Pennsylvania State University (EEUU) Edward Holmes, este trabajo, como otros de su clase, sirve para estudiar las circunstancias necesarias para que se de un salto evolutivo, lo que podría servir para predecir una pandemia. Pero, además, implica que no se sabe cuándo se originó la enfermedad.

2010/09/03

Un compuesto nuevo elimina la malaria en ratones

Publico

La ciencia acaba de dar un paso más en la lucha contra una enfermedad provocada por los parásitos del género Plasmodium que causa unos 800.000 muertos cada año: la malaria. Un equipo internacional de científicos ha descubierto un nuevo compuesto químico que ha demostrado una alta eficacia en la erradicación de este parásito en ratones, según un artículo publicado hoy en la revista Science. El hallazgo se ha logrado gracias a la colaboración del Instituto de Enfermedades Tropicales Novartis (Singapur) y el Instituto de Investigación Scripps en La Joya (EEUU), entre otros organismos.
Los investigadores aseguran que el compuesto presenta los cuatro requisitos para crear un nuevo tratamiento contra la malaria: acaba con el parásito a nivel sanguíneo, funciona en cepas resistentes a fármacos, no es tóxico y es eficaz en una sola dosis diaria por vía oral. Se trata del NITD609, uno de los aproximadamente 200 derivados del compuesto spiroindolon que desarrollaron los investigadores. El NITD609 demostró inhibir de forma rápida la síntesis de proteínas del parásito y tener un perfil farmacológico favorable para desarrollar un medicamento. Para llegar hasta él, previamente fueron analizados y descartados unos 12.000 compuestos candidatos.
Una sola dosis por vía oral de 100 miligramos por kilo del NITD609 erradicó una de las variantes del parásito de todos los ratones infectados, mientras que un tercio de la dosis logró curar a la mitad de ellos. Los investigadores confían en que el compuesto se comporte de la misma forma en humanos, por lo que el tratamiento podría ser administrado en una única dosis.
El fin de la resistencia
Uno de los mayores retos de esta enfermedad es luchar contra la capacidad de sus cepas de desarrollar resistencia a los tratamientos. Para comprobar este efecto en el NITD609, los ratones fueron sometidos a altas dosis del compuesto durante cuatro meses hasta que desarrollaron una pequeña mutación en el parásito. No obstante, el nivel de resistencia adquirida fue muy bajo, por lo que "no representa un verdadero problema", asegura a Público la responsable del equipo del Instituto Scripps, Elisabeth Winzeler.
El desarrollo del NITD609 dependerá "de los ensayos clínicos en humanos y de la evolución de este campo en los próximos cinco años", explica Winzeler. Garantizar la no toxicidad de este compuesto es uno de los elementos fundamentales para el éxito del fármaco. No obstante, la investigadora opina que en el futuro el NITD609 podrá ser "utilizado de forma combinada con los tratamientos actuales".

Un remedio con mosquitos transgénicos

Aproximadamente un 40% de la población mundial vive en áreas expuestas a la malaria. Esta enfermedad, causada por los parásitos del género ‘Plasmodium’, viaja gracias a las hembras de mosquito ‘Anopheles’, que portan el parásito y lo transmiten con sus picaduras.

A pesar del avance de los tratamientos antimaláricos, esta enfermedad acaba con la vida de unas 800.000 personas cada año, por lo que el Gobierno de Mali ha ingeniado una nueva forma de luchar contra el parásito: crear mosquitos transgénicos resistentes a la enfermedad. Los científicos del Centro de Investigación de Bamako esperan tener listos a los primeros ejemplares hacia 2011 y confían en que los mosquitos modificados genéticamente logren algún día hacerse con el control de la población salvaje para erradicar la enfermedad.

2010/07/09

La malaria era inofensiva hace 10.000 años

Fuente: Publico.

El primer contagio de malaria en el linaje humano sucedió hace 2,5 millones de años, pero la enfermedad fue benigna durante un gran periodo de tiempo antes de convertirse en letal, según ha confirmado un nuevo estudio que ha reconstruido el árbol genealógico de los diferentes parásitos que originan la dolencia en aves, reptiles y mamíferos.
La malaria afecta hoy a unos 250 millones de personas en todo el mundo y mata a más de un millón cada año. Algunos expertos piensan que la mejor manera de encontrar un tratamiento definitivo contra el Plasmodium falciparum, el parásito de la malaria humana más letal, es entender cómo ha evolucionado para contagiar a diferentes especies.
Los parientes vivos más cercanos del hombre, los chimpancés, se contagian con un parásito de la malaria muy similar al humano, pero que no les produce apenas síntomas. Este mismo año, otro estudio confirmó que chimpancés y gorilas también son portadores del parásito humano, por lo que estos animales podrían ser un reservorio de la enfermedad que permite al parásito refugiarse y terminar saltando a los humanos. Varios estudios datan el primer contagio entre chimpancés y humanos hace entre dos y tres millones de años.
El nuevo trabajo, publicado en Science, ha usado un reloj molecular para ajustar la fecha del primer caso de malaria en el linaje humano. Los autores, de la Universidad de Misuri (EEUU), han calculado el tiempo que tarda en mutar un gen del parásito de la malaria y lo han comparado al de las diferentes especies a las que contagia. El proceso permite retroceder millones de años en el tiempo para reconstruir los pasos de los hemosporidios, el grupo de parásitos, la mayoría inofensivos, que incluye al de la malaria humana.

Primer salto

Los expertos sitúan el primer paso clave hace 16,2 millones de años, cuando los hemosporidios comenzaron a diversificarse para infectar a diferentes especies de vertebrados. Los plasmodios se especializaron para infectar a mamíferos hace 12,8 millones de años. Por último, los falciparum dieron el salto al linaje humano hace 2,5 millones de años.
Los autores resaltan que durante la mayor parte del tiempo que los humanos han convivido con el falciparum, este ha sido inofensivo. Al igual que otros expertos, los autores creen que las variantes virulentas actuales surgieron hace unos 10.000 años, asociadas a la aparición de la agricultura, la creación de sociedades más numerosas y las migraciones humanas que extendieron la enfermedad por el mundo.

2010/05/21

Más de 13.000 moléculas para acabar con la malaria

Fuente: Publico.

Las terapias basadas en unos compuestos denominado artemisininas son la clave para curar los millones de casos de malaria que se producen anualmente. Pero este tratamiento puede llegar a ser inútil, ya que se han observado en el Sureste asiático cepas del Plamosdium falciparum el parásito causante de la enfermedad resistentes a su acción. Se necesitan, por lo tanto nuevos fármacos contra la malaria, una enfermedad que mata a alrededor de un millón de personas al año; en su mayoría, niños menores de cinco años.
Dos estudios publicados hoy en Nature ofrecen una esperanza en este sentido, al describir la estructura de más de 13.000 candidatos prometedores. El trabajo más avanzado es el firmado por el equipo de Wendyam Armand Guiguemde, del St. Jude Children's Research Hospital de Memphis (EEUU), que analizó genéticamente 309.474 moléculas en busca de actividad contra las cepas resistentes al tratamiento del Plasmodium falciparum. Los autores describen detalladamente 172 candidatos a fármacos contra la enfermedad.
El segundo de los trabajos, realizado íntegramente en el Centro de Investigación en enfermedades de Países en Desarrollo (DDW) que la compañía farmacéutica GSK tiene en Madrid, no va tan lejos en el análisis de los compuestos pero, sin embargo, da un paso muy significativo en la lucha contra la enfermedad. Por primera vez, pone a disposición pública la estructura de más de 13.000 moléculas que mostraron actividad para inhibir el crecimiento del parásito de la malaria.
Aunque el análisis es menos detallado que el del equipo de Guigemde, la información está disponible en las webs del European Bioinformatics Institute, el Collaborative Drug Discovery y PubChem para cualquier investigador que quiera embarcarse en el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas contra la malaria.

Acceso público

Según el director del área de Biología del DDW, Francisco Javier Gamo autor principal del estudio, la gran diferencia con otras iniciativas similares de la industria farmacéutica Pfizer, por ejemplo, otorgó acceso a sus compuestos a entidades especializadas en la lucha contra la malaria es, además de que los compuestos son accesibles para todos, que lo que se comparte es la estructura completa de las moléculas.
"Para convertir alguno de estos compuestos en un fármaco, sería recomendable que un equipo de biólogos y otro de químicos, que pudiera sintetizar la molécula, trabajaran juntos", comenta Gamo, que añade que el proceso sería largo. "En el mejor de los casos, se tardaría 10 años".
El autor asegura que la iniciativa se enmarca en la política de responsabilidad social corporativa del laboratorio que, además, tiene en investigación varias moléculas prometedoras contra la enfermedad, con una de las cuáles se están haciendo, incluso, ensayos en fase I. "Es evidente que la búsqueda de un fármaco para la malaria no tiene como objetivo ganar dinero; tenemos mala reputación y, sí, nos gustaría que se nos reconociera como la farmacéutica que ha encontrado el remedio para esta enfermedad", apunta.
Aunque en el estudio de Nature se demuestra que los compuestos hechos públicos tienen actividad contra el parásito causante de la malaria, Gamo señala que, además, deberían de demostrarse otras cualidades, como "que sea absorbible por vía oral, que tenga una vida media adecuada, que no tenga toxicidad...".
El investigador apunta que es muy necesario desarrollar fármacos contra la malaria, porque ya se han detectado resistencias contra los tratamientos recomendados: "Si somos cuidadosos, aguantaremos unos años; después, nos quedamos sin alternativas terapéuticas".

2010/01/23

Identifican dos antígenos clave para la vacuna contra la malaria

Fuente: Yahoo!

Científicos del Instituto de Investigación Médica Walter y Eliza Hall de Melbourne (Australia) han identificado dos antígenos capaces de provocar en el organismo una respuesta inmune suficiente para evitar la malaria, lo que podría ayudar al futuro desarrollo de una vacuna contra esta enfermedad, causante de más de un millón de muertes al año en todo el mundo.

Según publica en su último número la revista 'PLoS Medicine', la investigación rastreó 33 investigaciones previas para analizar a aquellas personas que habían sufrido malaria pero que en la actualidad eran inmunes, comprobando que los antígenos MSP-3 y MSP-119 eran capaces de desencadenar en los pacientes anticuerpos suficientes para evitar infecciones posteriores en un 54 y un 18 por ciento, respectivamente.

Aunque se han analizado diferentes antígenos en superficie, explicó Freya Fowkes, autor de la investigación, "la respuesta a estos dos en concreto determina que pueden ser los más indicados para ofrecer una protección clínica frente a esta enfermedad parasitaria".

Según explica Fowkes, el parásito de la malaria se introduce en el organismo a través de los glóbulos rojos de sus víctimas y, "una vez dentro de ellos, se divide y se multiplica liberando aún más parásitos que infectan incluso más glóbulos rojos".

El problema, añade, es que hasta el momento no se ha conseguido hacer una vacuna contra la malaria ya que el parásito es "tan diverso como antígenos hay en la superficie", por lo que es necesario desarrollar una "inmunidad a largo plazo".

2010/01/15

Un grupo creará superplantas contra la malaria

Fuente: Publico.

Un grupo de investigadores de Reino Unido quiere crear en dos años nuevas plantas contra la malaria para producir una mayor cantidad de artemisina, una de las terapias más efectivas para tratar la enfermedad.

El equipo describe hoy en Science el mapa genético de la Artemisia annua, la planta de la que se extrae el fármaco. También han localizado genes que ayudan a algunas variedades a crecer más y mejor que otras. El hallazgo permitirá seleccionar las semillas con las mejores cualidades, aumentar las cosechas de esta planta y reducir el coste de cultivarla.

Los responsables del trabajo, de la Universidad de York, alertan del riesgo de que la producción actual quede desbordada por la creciente demanda. Calculan que en 2012 se necesitarán unos 200 millones de dosis de artemisina en todo el mundo, el doble de lo actual. Asimismo, señalan que los métodos actuales para cultivar la planta no son eficientes, pues las cosechas no son copiosas. Esto ha hecho que algunos agricultores abandonen el cultivo, empeorando así la situación, añaden. Los expertos han comprobado en invernaderos que las plantas que muestran una cosecha mayor poseen las variantes genéticas especificadas en el estudio. "En dos o tres años" podrán hacer llegar a los agricultores semillas de alta calidad, concluyen.

2009/09/18

Una coraza química contra la malaria

Fuente: Publico.

Hasta 1964, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no declaró erradicada la malaria en España. Quizá sea esta circunstancia la que explique el empeño de los científicos españoles en la lucha contra la enfermedad que provoca más muertes de niños africanos, alrededor de 800.000 al año.

The Lancet vuelve a hacerse eco hoy de un logro español en la batalla contra la malaria. La investigadora del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB) Clara Menéndez dirige un estudio en el que se demuestra que la administración intermitente de un barato tratamiento preventivo reduce en un 30% los casos de malaria en los niños menores de un año, los más susceptibles a las formas más graves de la enfermedad. Y lo hace, además, sin causar efectos secundarios graves.

Menéndez es la mujer de Pedro Alonso, el científicopremio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2008 que ensaya la que podría ser la primera vacuna eficaz contra el paludismo, que ya ha demostrado una reducción de hasta el 60% del riesgo de malaria para los menores de cinco años.

Hoy en The Lancet se exponen los resultados de seis ensayos clínicos tres en Ghana y el resto en Tanzania, Mozambique y Gabón que evaluaron la administración del Tratamiento Preventivo Intermitente (IPT) en 3.958 bebés frente a 3.972 a los que se les dio un placebo. Los niños, que tenían hasta 12 meses de edad, recibieron el tratamiento con independencia de si ya habían estado infectados.

La combinación de medicamentos escogida (sulfadoxina y pirimetamina) no es desconocida en África. Se trata de dos fármacos muy baratosalrededor de 30 céntimos de euro por dosis, cuyo uso para tratar la malaria está autorizado incluso en embarazadas.

Aprovechar la vacunación

Sin embargo, no siempre la disponibilidad de un fármaco hace fácil su administración masiva. Por esta razón, el equipo de Menéndez optó por aprovechar un programa que se ha mostrado eficaz durante décadas, el de inmunización de la OMS, que vacuna sistemáticamente a los niños de las enfermedades para las que existe dicha posibilidad. "Nos preguntamos por qué habría que idear un nuevo programa cuando nos podíamos beneficiar de uno exitoso", señaló ayer en conferencia de prensa el profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, David Schellenberg. Este centro británico es uno de los 20 que participan en el Consorcio IPTi, formado por más de 20 instituciones de África, Europa y EEUU, además de la OMS y Unicef.

El trabajo de Menéndez se engloba en el de este grupo que, como definió Pedro Alonso, es "un nuevo modo de cooperación internacional para trasladar a los políticos la necesidad de establecer medidas de control para la malaria".

Hoy es, sin duda, un día importante en la lucha contra el paludismo. Además del trabajo del CRESIB, otro ensayo del Consorcio demuestra que, aparte de la combinación sulfadoxina-pirimetamina, hay otros medicamentos que, administrados de forma preventiva, reducen la incidencia de la enfermedad en la población más vulnerable. Así, el trabajo dirigido por el investigador Daniel Chandramohan, del citado centro londinense, confirma la efectividad de la mefloquina. Una muy buena noticia si se tiene en cuenta que en determinadas zonas de África el parásito que causa la malaria es resistente a la sulfadoxina y a la pirimetamina.

A pesar de los buenos resultados, Pedro Alonso advirtió ayer de que esta fórmula dista de ser una panacea. Como tampoco lo será la vacuna, cuyos ensayos están ya en fase III, la última previa a su autorización. En la lucha contra la malaria, explican los expertos, el ataque múltiple será imprescindible.

"Esta estrategia ahorra dinero a los gobiernos"

Clara Menéndez. Investigadora del CRESIB y autora principal del estudio

La investigadora Clara Menéndez tiene muy claro que, en la batalla contra la malaria, se han de abordar varios frentes de forma simultánea. A esta lucha multifocal se dedica en el Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB).

Uno de los aspectos que más preocupa sobre la administración preventiva de fármacos antimaláricos es el riesgo de efectos secundarios. ¿Es segura la solución que proponen?

Este aspecto se ha estudiado mejor que en la mayoría de los medicamentos, hasta en el último detalle. Y se han evaluado no sólo los efectos secundarios de los fármacos en sí, sino también sus interacciones con las vacunas que reciben estos niños, ya que en el programa se han administrado conjuntamente fármacos e inmunizaciones. Lo que hemos concluido es que, tal y como se administran, no hay efectos graves. Sólo se ha informado de dos casos del síndrome Stevens-Johnson [una rara dolencia autoinmune que afecta a la piel] que, a posteriori, no han sido confirmados.

El coste de los fármacos es un aspecto preocupante en países tan pobres como los que han participado en el ensayo...

Sí, pero hemos demostrado que la combinación de sulfadoxina-pirimetamina no sólo es eficaz en coste, ya que merece la pena pagar el cuarto de euro que cuesta cada dosis por los beneficios que se consiguen, sino que, además, ahorra dinero al sistema de salud, por la disminución en ingresos hospitalarios que se consigue con ella.

En el otro estudio de The Lancet se obtienen resultados adversos con la combinación que ustedes proponen como eficaz. ¿Por qué?

Ese segundo ensayo también forma parte de nuestro trabajo, y los resultados que ofrece son completamente esperados, ya que la zona donde se ha hecho, el norte de Tanzania, un área que conozco muy bien, presenta un patógeno con una resistencia a esos fármacos cercana al 99%. Pero lo positivo de ese segundo trabajo es que se ha visto que hay una alternativa, la mefloquina, que es eficaz para esta variedad.

Otro reciente estudio demostraba que colocar mosquiteras en puertas y ventanas reducía la transmisión de la malaria. ¿Habrá que combinar varias estrategias hasta que llegue la vacuna?

No se puede utilizar un método único. Las redes mosquiteras tendrán un papel muy importante. Hay que tener en cuenta que la vacuna no tendrá una eficacia del 100%, por lo que habrá que combinarla con todo el resto de estrategia disponibles que, por cierto, no son tantas.

2009/09/09

Aspirinas letales contra la malaria

Fuente: Publico.
El viaje es siempre similar. Un taller clandestino asiático fabrica aspirinas. A continuación, las empaqueta con un falso envase, imitación de auténticos fármacos contra la malaria, y los envía hacia la península Arábiga. Desde allí, llegan a los países de África occidental, donde un enfermo de paludismo paladeará la píldora amarga con la esperanza de que sofoque sus náuseas, escalofríos y fiebres de hasta 40 grados de temperatura. Sin embargo, probablemente morirá. Según las estimaciones de Naciones Unidas, del millón de muertes que provoca la malaria cada año, 200.000 podrían evitarse si las medicinas disponibles fueran efectivas y se utilizaran correctamente. Y los expertos alertan de que el problema se va a agravar. Hace un año, las autoridades belgas incautaron dos millones de falsos analgésicos y antipalúdicos procedentes de India, con destino a África. Fue la mayor operación contra este mercado negro en Europa.
La situación es dramática. Un reciente informe elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito apunta que la mitad o más de los medicamentos consumidos en África occidental pueden ser de mala calidad o falsificados. A menudo, son simplemente pastillas de aspirina o paracetamol, pero el negocio mueve 430 millones de dólares solo en esta región. Hasta ahora, se pensaba que detrás de esta gigantesca farmacéutica ilegal se escondían las industrias clandestinas de China e India, pero una nueva revelación ha concretado las acusaciones.
En junio, las autoridades nigerianas descubrieron que toneladas de antipalúdicos falsos con la etiqueta Fabricado en India procedían, en realidad, de fábricas chinas. La indignación estalló en el Gobierno de Manmohan Singh, que temía que la poderosa industria farmacéutica india, cuyo volumen de negocio supera los 12.000 millones de dólares, se convirtiera a ojos de la opinión pública en poco más que una fábrica de veneno. Nueva Delhi pidió explicaciones a Pekín y, sorprendentemente, el Gobierno de Hu Jintao ha entonado el mea culpa.

Múltiples culpables

Un dirigente chino, citado por la agencia de noticias india PTI, reconoció a mediados del pasado agosto que el fraude provenía de sus industrias clandestinas y anunció que se abriría una investigación. Pero las autoridades parecen sobrepasadas. Sólo en 2008 se enfrentaron a casi 300.000 casos de fármacos y equipamientos médicos piratas, según las cifras oficiales.
Para el director de la ONG Africa Fighting Malaria, Roger Bate, los responsables de este drama sanitario se encuentran en muchos países. "No hay duda de que los militares chinos, el Ejército Popular de Liberación, están implicados. Al Gobierno chino seguramente no le gusta esto, y desde luego no lo apoya, hasta donde yo sé, pero probablemente no puede hacer nada por evitarlo. En este sentido, coopera con ellos", afirma a Público este economista, autor del libro Making a killing (un título que juega con el doble sentido de esta expresión en inglés: cometer una matanza y hacer un gran negocio), sobre los efectos mortíferos del tráfico de fármacos falsificados.
Bate, cuya organziación recibe dinero de algunas farmacéuticas, indulta al Gobierno indio, pero acusa a las autoridades "corruptas" de las provincias de Haryana y Uttar Pradesh de participar en este negocio asesino. Y lo mismo opina de los políticos africanos, con los de Uganda a la cabeza.
El propio informe de Naciones Unidas introduce nuevos actores, citando estudios previos. "Varios grupos criminales organizados han desplazado su atención del contrabando de narcóticos y armas al de fármacos falsificados. Interpol ha encontrado cada vez más evidencias de que la falsificación está vinculada con el crimen organizado y los grupos terroristas, como Al Qaeda", señala el documento. Sus autores ofrecen una posible explicación a este interés poniéndola en boca de un directivo de Novartis, la compañía farmacéutica que fabrica el tratamiento contra el paludismo recomendado por la Organización Mundial de la Salud: "Si te cogen con un kilo de cocaína, estás en un problema serio. Pero si te encuentran medicamentos falsos, sólo pasarás seis meses en la cárcel".

La solución, una utopía

Bate pidió el año pasado, a través de un artículo en el diario The New York Times, que los países pobres promulguen leyes y creen agencias científicas capaces de supervisar la fabricación de fármacos y de certificar la calidad de los medicamentos importados. Sin embargo, reconoce que es una utopía. "En un puñado de países africanos, cada vez menos, todavía existen leyes terribles, que consiguen, en la práctica, que la falsificación sea legal. Y en los demás, es fácil establecer leyes, pero es mucho más complicado hacer que se cumplan", sostiene.
Sólo hay una excepción: Nigeria. En este país, con casi 60 millones de afectados por la malaria en 2008, la cantidad de medicamentos pirata en el mercado negro cayó un 50% entre 2001 y 2006, gracias a la iniciativa de la farmacóloga Dora Akunyili al frente de la agencia que controla los medicamentos en el país. Akunyili logró unos objetivos asombrosos, pero a un precio muy alto. Una bala rozó su cabeza en un atentado. Los contrabandistas no quieren medicamentos que salven vidas en África.

Las farmacéuticas ocultan la cantidad de copias pirata

El informe de la ONU reconoce que es difícil calcular la magnitud del mercado negro de medicamentos, ya que las grandes farmacéuticas no suministran los datos que poseen para evitar que se dañe su imagen de marca. La autora del documento, la investigadora de la Universidad de Harvard Taya Weiss, critica esta ocultación. “Los datos que recogen no están disponibles ni para los ciudadanos ni para los gobiernos afectados”, explica a ‘Público’. “Muchos creen que una mayor cooperación con estos datos supondría un gran paso para eliminar estos fármacos inútiles antes de que lleguen al mercado”, opina.

Un negocio lucrativo y mortífero

22.300 millones de euros
Los beneficios anuales estimados obtenidos con la venta de medicamentos falsos o defectuosos en todo el mundo superan los 20.000 millones.

2.500 muertos en Níger
Durante la epidemia de meningitis de 1995 en Níger, más de 50.000 personas fueron inoculadas con vacunas falsas que habían recibido de un país que se las regaló pensando que eran seguras. Murieron 2.500 personas.

200.000 decesos evitables
Del millón de muertes por malaria que se produce anualmente, hasta 200.000 serían evitables si las medicinas disponibles fuesen eficaces y de buena calidad.

La farmacia Indo-china
Unos 45 millones de medicamentos falsos contra la malaria procedentes de China e India llegan anualmente a África Óccidental. Es un negocio de 300 millones de euros. Esta actividad puede afectar a países fuera de la región creando bacterias y parásitos más resistentes.

2009/07/22

La cámara del móvil puede ver la malaria

Fuente: Publico.

Hay quien usa la cámara del móvil para hacer fotos a los amigos, y quien prefiere retratar parásitos. Así lo ha hecho un equipo de EEUU que acaba de crear un sistema para detectar la malaria, la anemia y la tuberculosis gracias a la cámara de un teléfono móvil. El aparato lleva lentes de aumento que permiten al teléfono ver si una muestra está infectada por una de las tres enfermedades.

El prototipo pretende paliar la falta de microscopios y personal cualificado en los países en desarrollo, donde enfermedades como la malaria matan a un niño cada 30 segundos.

"Paradójicamente, las zonas en las que no existe un sistema de atención sanitaria adecuado sí tienen redes de telefonía móvil apropiadas", señala el profesor de la Universidad de California en Berkeley (EEUU) Dan Fletcher, que ha dirigido el proyecto.

La idea es usar el móvil para fotografiar las muestras en el terreno. Después, las fotos se podrían enviar como un mensaje a un laboratorio o ser analizadas in situ, según explica un artículo que publica hoy PLoS One. El trabajo ha sido financiado en parte por Microsoft, Intel y Vodafone.

El equipo ya ha hecho pruebas iniciales en Bangladesh, en la República Democrática del Congo y en Tanzania, explica a Público David Breslauer, otro de los padres del aparato, llamado CellScope.

Los investigadores usaron un Nokia del año 2006 que lleva una cámara de 3.2 megapíxeles. A este teléfono, incorporaron varias lentes de microscopio y un diodo que emite luz brillante. El prototipo pudo captar al detalle los parásitos de la malaria suspendidos en una muestra de sangre. También mostraron los glóbulos rojos con forma de hoz que caracterizan a la anemiafalciforme, una enfermedad genética muy común en ciertos países en desarrollo. Por último, desveló las bacterias de la tuberculosis en el esputo de un paciente, emulando las funciones de los actuales microscopios de fluorescencia, que son más fiables para diagnosticar la enfermedad.

El diagnóstico con móviles puede facilitar que personas con poca formación diagnostiquen la malaria y otras enfermedades, señalaBernhard Weigl, un profesor de la Universidad de Washington (EEUU), que no ha participado en el proyecto. El equipo quiere ahora desechar la lente y conseguir un microscopio móvil compacto y robusto que se pondrá a prueba este otoño, concluye Breslauer.

Tres enfermedades temibles

Malaria
Infectó a 247 millones de personas en 2006 y mata a un millón al año. Aunque existen métodos de diagnóstico adecuados, muchas zonas carecen del equipo necesario. Un diagnóstico prematuro es clave para atajar la enfermedad, que mata a un niño cada 30 segundos.

Tuberculosis
En 2006 mató a casi dos millones de personas. Cada vez son más los casos resistentes a los medicamentos. La tuberculosis y el sida ocurren juntos a menudo, aumentando el número de muertes.

Anemia falciforme
Es una enfermedad hereditaria de los glóbulos rojos. Es responsable de hasta el 5% de las muertes infantiles en África.