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24 dic. 2016

Western Digital anuncia discos duros de 14 TB usando una atmósfera sellada de helio

La caída de precios de los discos de estado sólido o SSD han reducido el interés en los avances en la vieja tecnología magnética. Pero siguen siendo necesarios en los grandes centros de datos y para los consumidores que necesitan grandes capacidades de almacenamiento a bajo precio, sea por motivos profesionales o de los otros. Los bajos márgenes y elevadas necesidades de capital para producir avances han terminado por reducir los actores de este mercado a básicamente dos: Seagate y Western Digital (WD). Y ambas empresas han optado por las misma opción para seguir aumentando la capacidad de estos discos: el helio.
Desde hace ya muchos años, los discos duros se componen en realidad de muchos platos colocados unos encima de otros con sus cabezales de lectura y escritura entre medias. Para aumentar la capacidad no sólo se ha incrementado la cantidad de datos que se pueden guardar en la misma superficie sino también el número de platos por cada unidad de disco duro. Pero ambas compañías se estaban enfrentando al mismo problema: al meter más platos en el mismo espacio y reducir la distancia entre ellos, la velocidad a la que giran los discos (7.200 revoluciones por minuto) provocaba turbulencias, lo que impedía a los cabezales leer y escribir correctamente los datos.
La solución ha sido empaquetar los discos en una atmósfera sellada de helio, que tiene mucha menos densidad que el aire y produce menos turbulencias. De este modo, Western Digital ha logrado meter ocho platos en lugar de los seis habituales. No obstante, no han ganado esta carrera. Seagate ya anunció un disco de 10 TB con esta tecnología y se espera que el año que viene, que será cuando WD lance los suyos, haya sido capaz de alcanzar al menos los 12 TB. Tanto los HGST Ultrastar He12 que Western Digital sacará al mercado en 2017 como los modelos de Seagate están pensados para empresas y centros de datos y habrá que esperar a que baje lo suficiente el precio como para hacerlos atractivos a los consumidores.
Después del helio, el láser
El siguiente paso ya lleva años investigándose. Se trata de la grabación magnética asistida por calor o HAMR, por sus siglas en inglés. Todos los materiales magnéticos tienen una característica llamada coercitividad, que es la intensidad del campo magnético necesario para cambiar su estado. El problema es que para seguir reduciendo el tamaño de cada bit dentro de la superficie de un disco hay que emplear materiales que tienen mayor coercitividad, es decir, que cuesta más trabajo cambiarlos de cero a uno y viceversa. Y al mismo tiempo el campo magnético debe ser también más pequeño, claro, porque si no afectaríamos a los datos que están en la vecindad, y no tenemos ninguna tecnología para crear campos magnéticos lo suficientemente potentes en tan poco espacio.
Para solucionar el problema la tecnología HAMR se aprovecha de que la coercitividad baja a mayores temperaturas. Así, al escribir un dato, un láser calentaría la superficie para que el cabezal magnético tenga fuerza suficiente para lograrlo. Ambas compañías han tenido éxito con demostraciones de esta tecnología, pero los directivos de Seagate creen que sólo será económicamente viable producirlos cuando las capacidades sean de al menos 16 TB, lo cual previsiblemente llegará en 2018.

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