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23 nov. 2013

Barcelona quiere convertirse en una 'smart city' de referencia

Barcelona apuesta por ser la primera smart city española. La Ciudad Condal goza de todas las características para lograrlo: es la 6ª mejor ciudad Europea para hacer negocios; su tasa de emprendimiento es del 5,5% (por encima de las medias española y europea) y, además, el 10% de los puestos de trabajo de la ciudad se corresponden a industrias creativas.

El Ayuntamiento de la ciudad ha creado el área de “Hábitat Urbano” para liderar las transformaciones que Barcelona tiene previsto afrontar en los próximos 40 años. La estrategia está orientada hacia la evolución de la ciudad con el objetivo de garantizar una mejor calidad de vida a sus habitantes, así como una mejoría social y urbana y un valor añadido a los barrios. Asimismo, pretende fomentar el potencial en el desarrollo sostenible y la economía verde a favor de una ciudad energéticamente autosuficiente i donde la naturaleza juegue un papel destacado.

La capital catalana ya está desarrollando y trabajando 25 ejes estratégicos de ciudad, proyectos transversales y verticales como la nueva red de telecomunicaciones, el plan de autosuficiencia energética o la red inteligente de autobuses. Esto afectará a todos los ámbitos de Barcelona, desde el medio ambiente hasta la salud o la educación.

Por otro lado, también se le está dando mucha importancia al desarrollo tecnológico, con tal de poner la tecnología al servicio de la ciudad y del ciudadano. Barcelona no es sólo la Capital Mundial del Móvil, sino que también se ha consolidado como una plataforma ideal para poner en marcha nuevos proyectos.

Con estas transformaciones se pretende aprovechar este liderazgo en el sector empresarial para crear un ecosistema industrial, potenciando la innovación en la ciudad a través del 22@Urban lab, los centros tecnológicos ya en funcionamiento y la creación del “smartcity campus”. También se quieren crear puentes con otras ciudades como Hong Kong o economías emergentes como Latinoamérica.

Algunos de los cambios en la ciudad que ya están en desarrollo son los semáforos inteligentes, que añaden sonido para las personas ciegas; el control del tráfico optimizado gracias unos sensores de control de flujo; la instalación de fibra óptica en toda la ciudad; la instalación de sensores para facilitar la tarea de buscar aparcamiento; la instalación también de sensores en los contenedores de basura, que detectan cuando están llenos para permitir la optimización de las rutas de recogida de residuos y los contadores inteligentes, que permitirán la lectura remota de los mismos.

Como smart city y con la finalidad de cumplir todos los objetivos propuestos, Barcelona deberá centrarse en la colaboración público-privada, así como aprovechar los sectores en que es líder como el Open Data o la innovación. El objetivo es el de conseguir una ciudad productiva y de crecimiento económico.

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