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2 sept. 2011

Se acabó el sofá gratis

Adiós al sofá por la cara. CouchSurfing, uno de los símbolos de la web solidaria, un lugar donde los jóvenes viajeros podían encontrar cobijo gratuito, ha caído en manos de los venture capitalist y han levantado la protesta de sus asiduos, millones de personas de 246 países.

El sitio fue creado en San Francisco en 2003 por Casey Fenton, entre otros. En ese tiempo se ha establecido en 25 países y, según el índice Alexa, la página ocupa el lugar 1.700 por trafico en internet.
La idea de pedir albergue gratuito se le ocurrióa Casey Fenton en 1999 cuando quiso viajar a Islandia y envió más de 1.500 correos a la universidad del país. Le respondieron 50 afirmativamente. A su vuelta a Boston, Fenton comenzó a madurar la idea. Fenton, aún hoy, se ufana de haber respondido a todos los couchsurfers durante estos años. Su misión en la vida es: "conectar a gente de todo el mundo". Cierto, nada decía de la gratuidad.
La pasada semana CouchSurfing dejó de ser oficialmente una organización sin ánimo de lucro, a la vez que anunciaba que las firmas Benchmark y Omidyar Network inyectaban 7,6 millones de dólares en la sociedad. También decía que iba a comenzar una "plan agresivo de contratación".
Sólo en la última semana 44.801 couchsurfers alrededor del mundo se han conocido personalmente y "han tenido experiencias divertidas, aventuras y disfrutado de la hospitalidad", como reza la página en su edición española.
CouchSurfing es un servicio de hospitalidad en línea. Al registrarse, los miembros pueden localizar a otra gente de la web que vive en el lugar que se va a visitar y que ofrece un alojamiento, aunque sea un sofá libre para dormir.
La participación es libre y gratuita, pero la página acepta donaciones. Por este motivo, al conocerse la entrada de capital financiero en la sociedad, se ha organizado un grupo de protesta. En su página, apoyada de momento por 1.405, recuerdan que aparte de los donativos, el código fuente fue escrito por voluntarios y que no se puede vender una base de datos en la que sus integrantes no sabían que iba a caer en poder de terceros.
El día 28 un couchsufero cabreado, Daniel Malafai, consiguió hablar con Casey por Skype. Malafai explica que en esa conversación, Casey le dijo que el problema era del registro de la sociedad. Las autoridades no le permitían seguir siendo "non-profit", por lo que se ha visto obligado a cambiar el objeto social de la sociedad. Y aunque cambiara de país su domicilio social, el estado de New Hampshire le cobra un millón de dólares por el cambio. Las donaciones no llegan para eso y además Casey reconoció que CouchSurfing necesita más programadores para poner la página al día. Solo trabajan cinco personas en el código y por 25.000 dólares, la quinta parte de lo que se cobra en Silicon Valley. El crecimiento de la página necesita un mínimo de 15 programadores trabajando 40 horas a la semana, 10 veces, más de lo actual.
La identidad de los inversores ha contribuido a calmar algo los ánimos: Pierre Omidyar, creador de eBay, y desde entonces retirado de los negocios, es un filántropo; detrás de Benchmark está Matt Cohler, uno de los cinco primeros empleados de Facebook y antes vicepresidente de Linkedin.
La edad media de los couchsurferos es de 28 años. El primer idioma es el inglés, con el 74%, seguido del francés con el 20% y del español con el 17%. La mayoría de los usuarios registrados residen en Estados Unidos, Alemania, Francia o Inglaterra, aunque la ciudad a la que más acuden sea París.

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