La creación de una patente comunitaria es un viejo proyecto que cobra vida ante la necesidad de incrementar la competitividad de las firmas europeas. A la Comisión le gusta decir que una patente cuesta en EE UU 10 veces menos que su equivalente en la UE. Y en sus planes para crear un régimen único baraja dar primacía al inglés, junto con el francés y el alemán. La idea es aceptada por 25 Gobiernos de la UE y repudiada por España e Italia. Como con el Tratado de Lisboa basta con que nueve países estén de acuerdo con un proyecto para que prospere como una cooperación reforzada, la Comisión y la presidencia dan por hecho que el Consejo de Competitividad dará el visto bueno a proceder con la patente comunitaria.
Golpe en la mesa
Pero para que haya patente es crucial definir quién dirimirá los futuros litigios y ahí es donde el Tribunal de Justicia de la UE ha dado un golpe en la mesa. Cree que la idea de crear un tribunal especial y autónomo es una injerencia ilegítima en las atribuciones de las judicaturas nacionales y comunitaria. "Un órgano jurisdiccional internacional que se sitúa fuera del marco institucional y jurisdiccional de la Unión privaría a los órganos jurisdiccionales de los Estados miembros de sus competencias para la interpretación y aplicación del Derecho de la Unión", dice el tribunal. Semejante corte "también tendría incidencia en la competencia del Tribunal de Justicia". En una palabra, tal tribunal es ilegal a ojos del derecho comunitario.España intentará parar mañana el proyecto. Si, como es probable, no lo logra, López Garrido asegura que buscará de nuevo el amparo del Tribunal.
El Pais
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