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2011/03/21

El costo ambiental de abandonar la energía nuclear

La posible amenaza de un desastre nuclear en Japón ha desatado la alarma sobre los riesgos de esta forma de producir energía. Pero hasta hace una semana, la energía atómica era vista como una forma de luchar contra el cambio climático. ¿Debemos descartarla? ¿Hay otras alternativas?
El incidente nuclear en Japón está lejos de haber llegado a su fin y las consecuencias reales aún se desconocen.
Sin embargo, en todo el mundo se ha dado la voz de alarma.
Varios gobiernos que han apostado por su desarrollo para tratar de reducir las emisiones de carbono generadas por otras formas de producción de energía como el gas o el carbón, han detenido sus proyectos u ordenado la revisión de sus medidas de seguridad.
China, que actualmente está construyendo 27 nuevos reactores, - alrededor del 40% de todos los que se construyen en estos momentos en todo el mundo-, suspendió la aprobación de nuevas centrales nucleares y dijo que llevará a cabo controles en los reactores existentes y en construcción.
Pero no es primera vez que se inclina la balanza en contra de la energía nuclear y su seguridad. De hecho, el tema siempre ha generado posiciones encontradas.
Según críticos, "las centrales nucleares son una fuente de energía sucia y peligrosa y siempre serán vulnerables a la combinación potencialmente mortal de un error humano, fallos de diseño y desastres", señaló a BBC Mundo Conrado García del Vado, miembro de la organización ambientalista Greenpeace en España.
Pero para otros, "es la forma de energía más económica y ambientalmente más segura", aseguró a BBC Mundo Ian Hoie-Lacy, jefe de comunicación de la organización promotora de la energía atómica, World Nuclear Association.

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Lo bueno, lo malo, lo feo

Producir energía nuclear genera muy bajas emisiones de carbono, por lo cuál es muchas veces descrita como una forma menos contaminante que las tradicionales.
Es un proceso limpio, aunque no exento de impactos medioambientales secundarios, como el producido por la extracción del combustible nuclear.
Incluso, el reprocesamiento de combustible nuclear, que se lleva a cabo en países como Japón, Francia y el Reino Unido, genera también impactos ambientales negativos.
A esto se suman los desechos radioactivos, dañinos para la salud del ser humano y para el medio ambiente, y que deben ser eliminados de una manera muy segura, algo que no siempre se cumple.
Pero, a pesar de todos estos posibles impactos negativos, la producción de energía atómica es más limpia que las centrales termoeléctricas que queman combustibles fósiles.
De hecho, el carbón es el más denso de los combustibles fósiles y es el principal impulsor del cambio climático causado por el hombre, aseguran los ambientalistas.
Según un artículo publicado en la revista Scientific American, "las cenizas volantes producidas por una central termoeléctrica emiten al ambiente circundante 100 veces más radiación que una planta de energía nuclear que produce la misma cantidad de energía".

La combinación es la respuesta

Ante la creciente demanda de energía eléctrica, si se descartara la energía nuclear, ¿cuáles serían las alternativas energéticas que menos impactan al medio ambiente?

"La mayoría de los países que están buscando una forma para reducir las emisiones de carbono resultantes de la generación de electricidad, están implementando una combinación de distintas opciones", asegura a BBC Mundo el doctor Jeff Hardy, del Centro de Investigación de la Energía en el Reino Unido.
"Por ejemplo, los propios japoneses son un ejemplo de esta combinación. La energía nuclear es solo una de las fuentes generadoras de energía, pero el resto de su electricidad proviene de termoeléctricas, hidroeléctricas, y otras fuentes de energía renovables como centrales eólicas", agrega Hardy.
Depender solamente de las energía renovables como el sol, el viento o el agua, aunque positivo para el medio ambiente, es inviable ya que el suministro es más difícil de garantizar, agrega.
"No demos olvidar que las energías renovables son intermitentes, por lo que no reemplazan de manera directa a la energía nuclear", explica a BBC Mundo el profesor Nigel Brandon, del Laboratorio de Energía para el Futuro, del Reino Unido.

Nuevas tecnologías

Los especialistas consultados por BBC Mundo agregan que se están desarrollando nuevas tecnologías para tratar de reducir las emisiones del carbono generadas por las termoeléctricas, la forma más contaminante de producir electricidad.
"Se trata de una tecnología que captura y almacena el CO2 resultante de la quema de combustibles fósiles", explica el científico británico.
"Y la otra alternativa sería la eficiencia energética, que se trata de que cada uno de nosotros logre reducir el consumo de electricidad en el planeta", agrega.

Lecciones a aprender

El profesor Nigel Brandon, del Laboratorio de Energía para el Futuro, en el Imperial College de Londres, concuerda con la idea de que la energía del futuro provendrá de una mezcla de fuentes diversas y que la energía nuclear no se descartará.
"Lo que no puedo saber es si tras la posible catástrofe de Japón, las centrales nucleares jugarán un papel más preponderante en la generación de energía, o si su reducirá su uso", afirma Brandon.
"Lo que sí creo es que indudablemente el desastre en Fukushima tendrá un impacto en la percepción pública, y habrá que entender que ocurrió a causa de un evento extremo".
"En el futuro habrá que prestar mas atención a que las plantas no se construyan en zonas de fallas, en la costas propensas a tsunamis, o en ningún otro lugar que sea geológicamente inseguro. Además, habrá que asegurarse que los sistemas de enfriamiento funcionen", agrega.
"Y mi última visión sobre la generación de energía después del desastre en Fukushima me temo que es negativa".
"Sospecho que habrá un retroceso a los combustibles fósiles, lo que da lugar a una mayor necesidad de encontrar una respuesta sobre qué hacer con las emisiones de carbono, que ya no es secreto para nadie, juegan un gran papel en el cambio climático", añade el experto de Laboratorio de Energía para el Futuro.

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BBC Mundo

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