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2010/03/27

¿Los gobiernos pueden controlar el acceso a internet?

Fuente: La Vanguardia.

La tentación de controlar lo que pasa por internet se ha convertido en los últimos tiempos en irresistible para numerosos gobiernos. El caso más llamativo es el de Google, que prepara su salida de China tras oponerse a censurar los resultados de sus búsquedas. Según un informe de Reporteros sin Fronteras (RSF), en el año 2009 hubo 60 países que ejercieron la censura en la red, el doble que en el 2008. En la lista de RSF de los países censores figuran otras dictaduras, como Cuba, Birmania, Tayikistán, Arabia Saudí o Corea del Norte, pero también democracias avanzadas, como Australia, que acaba de anunciar un potente filtro inspirado en "el gran cortafuegos" chino para impedir el acceso a determinadas páginas de la red. Pero ¿es posible controlarla realmente?
La respuesta es que sí, al menos en buena parte. Hay que considerar que la mayoría de los gobiernos mundiales ya controlan, aunque no censuren, las comunicaciones electrónicas. España, en el marco europeo, no es una excepción y el registro de correos electrónicos –no su contenido–, o de llamadas de móvil, está regulado por ley, como observa Martí Manent, abogado, fundador de Derecho.com y presidente de la Asociación Española de Comercio Electrónico y Marketing Relacional (Aecem).

Este experto considera que existe "el peligro de que los gobiernos se dediquen a revisar todos los contenidos de internet", aunque a su juicio "no hay suficientes funcionarios" para llevar a cabo tal control. Lo que sería más útil para evitar comportamientos ilícitos, según apunta, serían "sistemas para determinar responsabilidades".

Para Martí Manent, la comunidad de internautas "ha demostrado que el conjunto de la gente, la mayoría, es positiva y colaboradora. Es denunciando los comportamientos incorrectos por parte de los propios usuarios como la red puede funcionar mejor".

Pero los signos apuntan a que los gobiernos en general desconfían mucho de la capacidad de autorregulación de internet. Hace tres semanas, la vicepresidenta de Google Nicole Wong dijo en una comparecencia ante un comité del Congreso de Estados Unidos que la censura en internet es "un problema creciente en todo el mundo". Según explicó, los regímenes represivos están creando herramientas avanzadas contra los disidentes, e incluso están compartiendo tácticas de censura entre ellos.

La directiva de Google aseguró que hay gobiernos democráticos que están haciendo listas negras de ciertas páginas y que la compañía del buscador quiere recurrir estos procedimientos.

La decisión de Google de cerrar su servidor en China, debido a la voluntad de sus responsables de no aplicar los filtros que exige Pekín, ha puesto en evidencia a los cibernautas del país asiático. Una gran mayoría asume con naturalidad la censura en la red, mientras que una minoría busca vías alternativas para seguir conectado a un sistema de búsqueda de información sin filtros.

El mayor motor de búsqueda del mundo había logrado captar un 35,6% de los 384 millones de usuarios del gigante asiático. Se trata de un colectivo de cibernautas que desde el pasado lunes han visto mermadas sus posibilidades de acceder a informaciones consideradas sensibles por las autoridades chinas.

Para paliar la marcha de Google, a los usuarios chinos sólo les quedan dos caminos. El primero de ellos es acudir a Twitter. En China este microblogging está bloqueado. No obstante, los cibernautas pueden publicar y leer los tweets en otras páginas ajenas a Twitter y que no están censuradas en el país asiático. Ello es posible a través de un interfaz de programación de aplicaciones abierto (API en sus siglas en inglés) que posee Twitter.

La segunda vía utilizada por los cibernautas chinos para sortear la censura es la adquisición de programas que permiten operar a través de otros países. Este tipo de programas puede llegar a tener un coste anual de entre 30 y 45 euros y les permite realizar búsquedas sin filtros.

Sin embargo, una gran mayoría de los usuarios chinos asume con naturalidad los filtros que aplica el Gobierno chino. "Somos conscientes de que el Gobierno aplica la censura, pero no nos importa", dice Xiao. Este joven de 24 años se confiesa cliente del servidor Baidu, el principal motor de búsqueda chino, que tiene una cuota de mercado cercana al 60%. Considera, no obstante, que si los programas para saltarse el sistema de filtrado de Pekín fueran gratuitos "posiblemente me lo bajaría, pero si hay que pagar no. De ninguna manera", precisa Xiao.

A los jóvenes chinos no les importa demasiado que YouTube o Facebook permanezcan bloqueados por el régimen de Pekín. "Tenemos YouKu.com, que es igual que YouTube. Y en lugar de Facebook tenemos Kaixin.com y Kaixin001.com, que son exactamente lo mismo, pero en chino", señala la veinteañera Lin.

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