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21/10/2009

Llega Foursquare

Fuente: ABC.

Después de Facebook y Twitter llega Foursquare, una red social revolucionaria porque funciona al revés del mundo: sirve para relacionarse no en el mundo virtual sino en el real. Sus usuarios se registran desde el móvil indicando dónde se les puede encontrar en un momento dado: en su casa, en un café, en una galería de arte. Sus amigos no tienen que llamarles ni que mandar un SMS. Basta con que se dejen caer en el sitio en cuestión.

Es la «casualidad organizada», como lo describe The New York Times. Porque la gracia es que los contactos están previstos...hasta cierto punto. No se conciertan citas sino posibilidades. Se crean oportunidades de gol.

A simple vista recuerda a Oliveira y la Maga, los amantes de Cortázar –en la novela Rayuela- que juegan a encontrarse sin buscarse en París. Nunca quedan y siempre se cruzan, en parte porque se quieren cruzar, en parte porque conocen los circuitos de coincidencia, incluso en una megalópolis como es París.

Seguramente no es casual que el culto a la casualidad de Foursquare haya empezado en ciudades como Nueva York, Chicago, San Francisco, Boston y Washington. El servicio también opera en estos momentos en tres ciudades canadienses. La única experiencia en marcha en Europa es en Amsterdam.

Foursquare provee algo así como el encanto de vivir en un pueblo pequeño dentro de la gran ciudad. Ayuda a encontrarse «sin querer» con la gente. Pero con garantías de no perderse en el inconmensurable desierto urbano. También ofrece a las relaciones un grado de improvisación largamente ausente, tanto de la vida social metropolitana, como de los encuentros en red. Por lo menos entre gente que ya se conoce.

Google ofreció un servicio similar hace unos años que desapareció, y que además se basaba en los mensajes de texto. Su autor de entonces, Dennis Crowley, ha revivido hace siete meses la idea, con la novedad de que ya no hay SMS sino que se usa el móvil como un GPS, como un navegador silencioso del espacio urbano.

La parte buena o mala, según se mire, es que al hacer eso uno se retrata y ofrece a la compañía el mapa sistemático de sus rutas, como ese personaje de Paul Auster que caminaba por Nueva York siguiendo pautas geométricas. En este caso las pautas pueden ser publicitarias. Los negocios ya han empezado a sacarle el jugo a la idea. Si un usuario de Foursquare se registra mucho por ejemplo en Starbucks, le nombran “alcalde” del establecimiento y le regalan cafés gratis.

Otra pregunta importante, claro, es qué pasará el día en que Foursquare deje de ser una red social relativamente minoritaria, de unos 60.000 usuarios de entre 20 y 30 años, para expandirse en cantidad de gente y en la edad de la misma. ¿Qué pasa si te registras en un garito esperando que aparezcan tus colegas y aparece el profesor de la clase de la que estás haciendo novillos, una amante despechada o tu inspector de Hacienda?
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