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9/10/2009

La sopa de letras de Google Books

Fuente: Expansion.

El buscador se ha visto obligado a modificar su acuerdo con editores y autores estadounidenses para solventar problemas relacionados con derechos de autor y la libre competencia. El gigante de Internet ya ha digitalizado 100 millones de títulos.

En medio de recelos y aplausos, Google sigue adelante con su ambicioso proyecto de digitalización de libros. Las implicaciones legales que rodean la iniciativa la han convertido en un galimatías. En medio del lío, saltan multitud de interrogantes. Éstas son las principales dudas que rodean ‘Google Books’.

¿Qué es ‘Google Books’?
Según Google, una herramienta para que los editores promocionen y difundan sus libros a través de Internet gratuitamente y, sobre todo, que permite a los usuarios descubrir y hojear libros que, sin la red, permanecerían invisibles. La compañía ya ha digitalizado más de 100 millones de ejemplares.

¿Qué libros hay?
Por una parte, libros de dominio público (según la legislación española, es público cuando han transcurridos 70 años de la muerte del autor). En España, tiene acuerdos con la biblioteca de la Universidad Complutense y la Biblioteca Nacional de Cataluña. Además, Google tiene un programa de afiliación para editores y autores. “Sólo si hay acuerdo con los titulares de los derechos de una obra, procedemos a su digitalización”, explica Luis Collado, responsable de Google Libros en España y Portugal, quien asegura que hay “cientos” de acuerdos en España.

¿Se pueden comprar libros sujetos a derechos de autor?
No. El lector puede hacer clic en el enlace a la web de la editorial o a una librería online. Los libros se pueden hojear de forma limitada. Las opciones de imprimir, guardar o copiar están deshabilitadas. Si el editor quiere, puede incluir publicidad. Google contempla en el futuro vender libros y repartir los ingresos con los editores.

¿Y el resto?
Según Google, la mayoría de los libros publicados a lo largo de la historia son invisibles para los ciudadanos porque están descatalogados o huérfanos de derechos. Ni en España ni en Europa, Google puede digitalizar estos libros porque la legislación no lo permite. “Por eso, la mayoría de los libros existentes se quedan fuera de Google Books”, explica Collado.

¿Qué pasa en EEUU?
Google entiende, que según el concepto jurídico estadounidense de fair use (un tercero puede difundir una obra invisible si ésta es útil a la sociedad y no hay ánimo de lucro), puede digitalizar estos libros invisibles. Debido a la oposición de editores y autores, que acusaban a Google de haber escaneado sus obras sin permiso, se firmó un acuerdo con la Asociación de Editores y el Sindicato de Autores, que sólo tendrá vigor en territorio estadounidense. Desde España no se podrá acceder a estos libros.

¿Qué supone el acuerdo?
Contempla crear una entidad de gestión de derechos regida por editores y autores, y financiada por Google. Por cada obra digitalizada, se pagarán 60 euros (44 euros). Obviamente, hay libros en todos los idiomas, por lo que están afectados también autores y editores españoles, cuyas obras descatalogadas han podido ser ya digitalizadas sin su permiso. Por defecto, todos los titulares de derechos, sean del país que sean, están incluidos en el acuerdo. Hasta el pasado 5 de septiembre han podido comunicar si quieren salirse. Google cree que muchos de estos libros descatalogados pueden volver al mercado, si el titular así lo decide: el 63% de los ingresos sería para el autor o editor, y el 37% para Google.

¿Por qué hay polémica?
En primer lugar, porque se entiende que muchos autores y editores no han recibido información. Google se defiende recordando que lanzó una campaña publicitaria y, por ejemplo en España, se reunió tanto con la entidad de gestión de derechos Cedro (representa a 9.946 autores y editores en el acuerdo) como con la Federación de Gremios de Editores. Además, critican que no han tenido opción de sentarse a negociar un acuerdo que, aunque se aplica en Estados Unidos, afecta a titulares de derechos de todo el mundo. Otros consideran que tiene sombras monopolísticas. “El acuerdo no es exclusivo, cualquiera se puede sentar a negociar con autores y editores”, se defiende Collado.

¿Quién lo critica?
El juez que lo instruye ha recibido 400 alegaciones. Compañías como Amazon, Yahoo! o Microsoft; editoriales como Hachette, gobiernos como el alemán y el propio departamento de Justicia de EEUU han presentado objeciones. De ahí que el juez haya pedido a las partes que presenten un nuevo acuerdo el 9 de noviembre, en el que se recojan las modificaciones necesarias para proteger los derechos de autor y la libre competencia.

¿Y en Europa?
Google insiste en que, mientras la legislación no lo permita, no escaneará estos libros. El buscador no oculta su deseo de poder aplicar un acuerdo similar al estadounidense. La comisaria para la Sociedad de la Información Vivian Reading ve con buenos ojos la iniciativa, y Bruselas está por la labor de cambiar la legislación comunitaria.

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